Hola, ya estoy de vuelta y antes de poneros otra receta quería daros las gracias por todos los comentarios que me habéis dejado en la entrada anterior. Me ha hecho muchísima ilusión compartir con vosotros mi nuevo descubrimiento. Y sobre todo, por qué no decirlo, me siento encantada al comprobar que no soy un bicho raro. Y es que a veces cuando uno pone mucha pasión en algo es inevitable que quienes no la comparten no lo acaben de entender y por mucho que traten de disimular en algún momento se les escapa una de esas miradas que vienen a decir "a esta, definitivamente, se le ha ido la olla", ¿cómo puede ser que esté tan emocionada si son sólo unos libros? y además de cocina. Pues sí, emocionada hasta la médula y ya veo que no soy la única y eso me encanta. Qué sería de la vida sin esos momentos que nos hacen comprender que la felicidad está en los pequeños detalles. Me entendéis, ¿verdad?
Y qué mayor felicidad que disfrutar de un plato sencillo y delicioso en buena compañía. Y para eso nada mejor que llevaros de la mano de mi querida Tessa Kirós. Esta mujer es impresionante. No sólo sus libros tienen un encanto especial, estoy segura de que ella también. Mirad su biografía. Tessa nació en Londres. Su padre era oriundo de la isla de Chipre y su madre finlandesa. Pero la mezcla de culturas en su vida no había echo nada más que empezar. Su familia se mudó a Sudáfrica cuando ella tenía sólo cuatro años y allí permaneció hasta cumplir los dieciocho. Decidió entonces comenzar a viajar para aprender algo más sobre las distintas formas de vivir y comer en diferentes culturas. Trabajó en restaurantes de Sydney, Atenas, Méjico y Londres antes de empezar a escribir sus libros, con los recuerdos que se llevó consigo de los distintos países en los que estuvo, con las recetas que durante tanto tiempo le han acompañado, muchas de las cuales han sido generosamente cedidas por sus amigos. En definitiva, como ella misma dice, libros que contienen las recetas que adora. ¿No os parece emocionante? Yo debo confesar que a veces siento también ese impulso de marcharme a conocer otros lugares. Tal vez por eso me gusta tanto su historia, sus libros y sus recetas. Espero que vosotros también lo disfrutéis. Os dejo con una receta deliciosa inspirada en sus berenjenas estofadas.
INGREDIENTES
2 berenjenas grandes, 2 dientes de ajo, 1 bote grande de tomate triturado, 1 tallo de apio, 3 tallos de longaniza fresca, 70 grs. de queso parmesano, 100 grs. de queso Feta, pimentón (opcional) y aceite de oliva
ELABORACIÓN
La receta original emplea carne de ternera picada para el relleno pero yo en vi en la carnicería unas longanizas frescas con una pinta estupenda y pensè que ni la propia Tessa Kirós hubiera podido resistirse así que me las llevé. Y la verdad, creo que fue un acierto. La receta original hierve las berenjenas pero yo las hice directamente en el microondas. Primero las partimos por la mitad a lo largo. Las espolvoreamos generosamente con sal y las dejamos sudar durante media hora para que suelten el líquido de vegetación que puede amargar. Las lavamos bien y seguidamente las colocamos sobre un plato o fuente que pueda ir al horo y las cubrimos con papel film de forma que queden herméticamente cerradas. Las dejamos cocer a pontencia máxima durante 5 minutos. No importa que no terminen de hacerse porque las vamos a meter al horno. Mientras tanto en una cazuela habremos puesto algo de aceite y los dos dientes de ajo bien picados. Ponemos a fuego medio hasta que empiecen a tomar color. En ese instante añadimos la lata de tomate triturado y dejamos a fuego medio-alto durante unos 20-25 minutos hasta que la salsa se haya concentrado bastante. Tessa utiliza Passata que es en realidad una salsa de tomate más concentrada aun pero yo creo que así tal cual la hice está perfecta. Cuando tengamos las berenjenas listas les quitamos el papel film y con ayuda de un sacabocados o en su defecto de una cucharilla vamos sacando la pulpa. Ponemos algo de aceite en la sartén, un diente de ajo y el apio bien picados. Dejamos rehogar a fuego medio durante 10 minutos. Seguidamente subimos el fuego y añadimos la carne de las berenjenas para que se dore bien. Nos interesa que cojan algo de color. Cuando estén listas incorporamos la longaniza que previamente habremos abierto por la mitad y quitado la piel para sacar el relleno. La troceamos ayudándonos de las manos (como si fuéramos a desmenuzarla). La salteamos junto con la berenjena durante un par de minutos. En la receta original en este momento es cuando se incorporaba una cucharadita de pimentón pero yo no lo hice porque pensé que la longaniza ya lleva especias y tiene la personalidad suficiente como para no necesitarla pero si pensáis que le iría bien la podéis añadir ahora. Seguidamente ponemos las 3/4 partes de nuestra salsa de tomate, mezclamos y dejamos que de un hervor todo junto. Ya fuera del fuego añadimos el queso parmesano y rellenamos con la farsa nuestras barquitas de berenjena. Las colocamos sobre una fuente que pueda ir al horno. Espolvoreamos con el queso Feta desmenuzado y cubrimos un poquito con lo que nos sobraba de salsa de tomate espesa. LLevamos al horno a 180ºC durante 30-35 minutos y listas para comer, deliciosas. Si preferís podéis sustituir la longaniza por butifarra fresca. Tiene que estar igual de rica, o incluso mejor. Espero que os guste.