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Pitas rellenas de rúcola y bacon para los campeones




Bueno pues sí, al final conseguimos ser campeones del mundo. Pero ¿Sabéis lo que más me ha impresionado de estos chicos? La capacidad de creer en sí mismos. En ningún momento, ni siquiera cuando les llovían las críticas o los demás lo veían todo negro, dejaron de creer en sus posibilidades. Tenían un sueño, llevaban toda la vida preparándose para conseguirlo y decidieron que no se iban a rendir. Lo mejor, imaginar la cara que se les debió quedar a todos aquellos que tanto les habían criticado al ver el beso de Casillas. Iker estuvo fantástico. Que mejor forma de poner a cada uno en su lugar. La verdad es que estos chicos nos han dado más de una lección.
Sin duda alguna el secreto de su éxito ha sido, por encima de todo, el trabajo en grupo. En contraste con otras selecciones, como la de Portugal que, a pesar de contar con grandes estrellas, se han quedado en la cuneta. Estos 23 campeones han sumado sus fuerzas para llegar a lo más alto, trabajando codo con codo, demostrando que este país puede llegar lejos si todos (andaluces, asturianos, canarios, castellanos, catalanes, valencianos, riojanos, madrileños, vascos…) remamos en la misma dirección.
Una de las muchas cosas que me gustan, además de la cocina, es la historia antigua. Probablemente os preguntéis qué tiene de fascinante conocer cosas que pasaron hace miles de años, a quién le importan ya. Sin embargo, a diferencia de lo que algunos puedan pensar, la historia antigua es algo actual, vivo, presente, porque habla del hombre y éste nunca cambia. Las circunstancias cambian pero los seres humanos seguimos siendo los mismos. No en vano la historia siempre se repite y una y otra vez volvemos a cometer los mismos errores, a creer las mismas mentiras, a pesar de que nunca hayan funcionado. Eso es algo que siempre me ha sorprendido. Por eso me gusta echar la vista atrás. Porque te permite observar las cosas con objetividad, sin prejuicios y con la ventaja añadida de que podemos ver la evolución de determinadas situaciones durante un periodo de tiempo muy largo. Aprendiendo de lo que otros hicieron mal podemos sortear fácilmente las nefastas consecuencias que ellos sufrieron antes que nosotros. Es algo así como mirar la bolita mágica para saber qué peligros deberían evitarse. Y uno de los sitios a los que me gusta mirar es Egipto.
Sin duda alguna, el país de los Faraones fue el Imperio más importante de su época con unos orígenes que se pierden en los albores de la mitología, en el “Zep-Tepi”, el Tiempo Primero en el que los Dioses gobernaban el mundo. ¿Sabéis que Cleopatra está mucho más próxima en el tiempo a nosotros que a sus antepasados los constructores de las majestuosas pirámides? Pues bien, hoy quería hablaros de Egipto, de su historia. Seguro que todos habéis oído en alguna ocasión hablar del Imperio Antiguo, Medio y Nuevo para referirse a los distintos periodos de la historia de Egipto en los que la civilización nacida del Nilo brilló en todo su esplendor. Por el contrario, los periodos intermedios fueron épocas de oscuridad donde el país se sumió en el caos. Pero, ¿por qué?
Durante el Imperio Antiguo Egipto fue el centro del mundo conocido. Los Faraones, sobre todo en IV Dinastía, eran auténticos dioses en la tierra. No hay más que ver sus tumbas, las imponentes pirámides de Gizeh. Pero nada es eterno y al final de la VI Dinastía se produjo un colapso total de las instituciones. El Estado estuvo a punto de desaparecer como consecuencia de la debilidad de los Faraones. Para seguir manteniéndose en el poder los monarcas egipcios se vieron obligados a ampliar considerablemente la administración, concediendo grandes privilegios a quienes lejos de la capital (Menfis) debían servir al rey en las distintas provincias llamadas Nomos. Estos príncipes (los nomarcas) acabaron convirtiéndose en verdaderos señores feudales con el consiguiente debilitamiento del poder central, hasta el punto de que Egipto se vio inmerso en un periodo de anarquía y caos en el que se produjeron escenas terribles como las que se recogen en “Las lamentaciones de Ipuer”, donde queda reflejada la pobreza que asoló el país durante el Primer Periodo Intermedio. No será hasta el Imperio Medio, con la reunificación del Alto y el Bajo Egipto y el consiguiente fortalecimiento del poder central, cuando el país de los Faraones vuelva a brillar con luz propia, demostrando una vez más que, como reza el saber popular, “la unión hace la fuerza” y sino que se lo digan a nuestra selección. Gracias por sumar. Enhorabuena, campeones.


INGREDIENTES
Pan de pita, rúcola, mahonesa, bacon y huevo cocido



ELABORACIÓN

Ahora que el calorcito aprieta es un buen momento para preparar una cena rápida y rica así que hoy quiero compartir con vosotros estas pitas. Este tipo de pan plano es característico de Oriente Medio aunque hoy en día se encuentra fácilmente en cualquier supermercado. Se trata de un pan que se cuece a alta temperatura, consiguiéndose así una corteza crujiente y un interior hueco que permite rellenarlos de un sinfín de ingredientes, tantos como nos permita nuestra imaginación. Las que venden en los supermercados requieren un ligero horneado antes de su consumo. Ahora en verano, para evitar tener que encender el horno, podemos hacerlo con nuestra tostadora siguiendo las instrucciones que vienen en el paquete. Normalmente basta con humedecer ligeramente los panecillos antes de introducirlos en el tostador y dejarlos un par de minutos hasta que empiecen a dorarse ligeramente. Antes de abrirlos es mejor dejarlos enfriar un poquito. Yo esta vez he hecho un relleno a base de rúcola, huevo cocido y bacon bien, bien crujientito. Mezclamos todo con mahonesa y ya sólo nos queda rellenar con la mezcla nuestras pitas. Y ya están listas para comer.

9 comentarios:

  1. Me encanta la historia, y esta parte de ella que nos comentas, que bien relacionada esta con estos chicos que conformaron la selección española...
    Bien merecido tienen ser los mejores del mundo y el beso... lo mas!

    Estas pitas rellenas... sin palabras! yo quiero unas... ;-)

    Besitos

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  2. La Historia siempre se repite, pero parece ser que la raza humana tropieza una y otra vez en la misma piedra.
    Las pitas rellenas son una cena idónea pues puedes poner el relleno que te apetezca. Tengo una receta en pendientes.
    Besos.

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  3. Te quedaron extraordinarias tan apetecibles que ya estoy anotando la receta para hacerlas.
    muchisimos besitos

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  4. Que delicia!! Tienen una pinta que no veas!!

    Un besito!!

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  5. Unas pitas estupendas y muy completas. Yo tengo unas pendientes de publicar pero con un aprovechamiento muy rico.
    un biquiño

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  6. Me gusta tu propuesta, aunque ligera no se puede decir que sea, ja, ja
    Besazos.
    Lo pruebo seguro.

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  7. Pues tinen una pinta estupenda estas pitas, será cosa de probarlas.
    Un abrazo.

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  8. Me hizo agua la boca con esa foto :)
    besos
    Gaby

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  9. Bueno menudo blog tan chulo y bonito estoy viendo ahora!! Vaya recetas! y qué presentación! Me apunto a tu cocina!!
    besitos guapa

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