Al final, la sorpresa que os había prometido para el 15 de julio va a tener que esperar hasta la semana que viene. Mientras tanto, no quería dejar pasar más días sin compartir con vosotros alguna receta así que hoy os traigo algo rápido: un sorbete que a mi me ha sorprendido muy pero que muy gratamente. Si os soy sincera, me ha encantado. No os asustéis si el aguacate os echa un poco para atrás porque su sabor se transforma en algo completamente delicioso. Yo estoy enganchada. Tengo más en el congelador y es imposible resistirse. Y no hay remordimientos porque esta fruta proporciona a nuestro organismo innumerables beneficios. Consumida con asiduidad, nos protege frente a las enfermedades cardiovasculares, es excelente para el piel y el cabello y fortalece nuestros huesos. Y si tenemos la precaución de frotar nuestras piernas después de depilarnos con la parte interna de la cáscara, evitaremos la aparición de arañas vasculares y veremos como nuestra piel se vuelve elástica y suave evitando así esa pequeña irritación que se suele producir al depilarse. No me digáis que no son todo ventajas.
Volviendo a la receta del sorbete, tengo que deciros que yo lo he servido sobre una cama de aguacate, espolvoreado con pipas de girasol y con un toque de yogur, aunque creo que el sorbete no lo necesita. La próxima vez lo tomaré solo porque es como realmente se saborea mejor. Ah y la gran ventaja es que como el aguacate es bastante graso, no hay que utilizar sorbetera para obtener un resultado cremoso y espectacular. ¿Os animáis a probarlo?
INGREDIENTES
100 grs. de agua, 100 grs. de azúcar, 1/2 hoja de gelatina alimentaria (cola de pescado), 20 grs. de zumo de limón, 3 aguacates maduros pero firmes.
En este caso utilicé también 1 yogur griego sin azúcar, 1 aguacate en daditos, pipas de girasol peladas, sal y aceite de oliva virgen extra.
La receta es muy sencilla sólo tenéis que poner a hidratar media hoja de gelatina en agua fría. La sumergimos durante cinco minutos hasta que se haya ablandado completamente. Mientras tanto en un cazo ponemos el agua junto el azúcar y llevamos al fuego hasta que empiece a hervir. En ese momento lo apagamos y añadimos la hoja de gelatina (bien escurrida) que ya tendremos rehidratada. Es muy importante imcorporarla cuando el líquido ya no esté hirviendo porque de otro modo se estropearía. A continuación pelamos los tres aguacates y los trituramos en la turmix junto con el zumo de limón, una pizca de sal y la disolución de azúcar, agua y gelatina. Deshacemos bien los grumos y vertemos en un recipiente que pueda ir al congelador. Para que coja cuerpo debemos dejar reposar durante 5 ó 6 horas. Es importante que lo saquemos unos veinte minutos antes de servir, para que no esté excesivamente duro sino más bien cremoso. Ya os he dicho que yo lo serví en copas de coctail en cuyo fondo puse un picadillo de aguacate, con una pizca de sal y un chorrito de aceite de oliva, espolvoreado con pipas de girasol. Sobre esta cama puse tres bolitas de granizado y en el centro un pelín de yogur griego para aportar algo de frescor pero ya os he dicho que para mi estaba más rico sólo el sorbete.
Si no os gusta el aguacate podéis probar con cualquier otra fruta (melón, mango, melocotón...). El procedimiento siempre es el mismo: Primero preparamos el puré, después le añadimos el almíbar (más o menos dulce dependiendo de la fruta que sea) y la mitad de una hoja de gelatina para dar más cremosidad, trituramos y al congelador. Si la fruta tiene mucha cantidad de agua necesitaremos una sorbetera o heladera si no queremos que se nos formen cristales aunque también podemos sacar la mezcla cada hora (durante las tres primeras), romper los critales con ayuda de un cuchillo o de un tenedor y llevarlo nuevamente al congelador. De cualquier manera el resultado será igual de delicioso. Espero que os guste.
Si no os gusta el aguacate podéis probar con cualquier otra fruta (melón, mango, melocotón...). El procedimiento siempre es el mismo: Primero preparamos el puré, después le añadimos el almíbar (más o menos dulce dependiendo de la fruta que sea) y la mitad de una hoja de gelatina para dar más cremosidad, trituramos y al congelador. Si la fruta tiene mucha cantidad de agua necesitaremos una sorbetera o heladera si no queremos que se nos formen cristales aunque también podemos sacar la mezcla cada hora (durante las tres primeras), romper los critales con ayuda de un cuchillo o de un tenedor y llevarlo nuevamente al congelador. De cualquier manera el resultado será igual de delicioso. Espero que os guste.








