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Deliciosas berenjenas con jarría

Hoy os traigo una receta que seguro os va a encantar. En realidad son dos por el precio de una ya que el acompañamiento de estas berenjenas es un plato en si mismo pues la jarria es una deliciosa variante del salmorejo típica de La puebla de Cazalla, un pueblecito de la provincia de Sevilla.

Veréis, siempre que voy de viaje a algún sitio procuro buscar libros de cocina que recojan las recetas de la gente del lugar, lo que habitualmente se come en las casas. No siempre es fácil encontrar pequeños tesoros gastronómicos, que se lo digan a mi amiga Mari Carmen que la vuelvo loca cuando vamos a algún sitio juntas. La de vueltas que le hice dar en Córdoba una vez hasta que encontré lo que estaba buscando. Y eso que en Andalucía resulta fácil porque las distintas Diputaciones Provinciales tienen editados libros con recetas regionales de cocina casera, muy, muy interesantes. La jarria que os presento hoy está inspirada precisamente en uno de esos libros, en concreto el de cocina sevillana aunque como acompañamiento de estas berenjenas, la receta aparece en el libro 120 Tapas sevillanas de ayer y hoy de la mano de la Taberna Berrocal, así que si os pilla cerca podéis pasaros por allí a probarlas, están deliciosas. Sobra decir que podéis preparar la jarria sin necesidad de hacer las berenjenas, ya que por si sola es un manjar. La verdad es que en casa ha sido todo un éxito. Ya me han pedido que haga más así que animaros vosotros también y ya me contaréis.


INGREDIENTES para la JARRIA

1,250 Kg. de tomates rojos y bastante maduros, 2 pimientos verdes de cristal de tamaño medio, 3-4 dientes de ajo grandes (dependiendo de si os gusta más o menos fuerte), medio vaso de vino de aceite de oliva virgen extra (yo prefiero hojiblanca), un chorrito de vinagre de Jerez, un buen vaso de agua fría (o la que necesite), sal, 20 vueltas de pimienta y unos 250 grs. de pan duro.

Como os podéis imaginar no he seguido al pie de la letra ninguna de las dos recetas sino que, como siempre, he elaborado mi propia versión. Antes os decía que la Jarría es una especie de Salmorejo. La verdad es que los dos me encantan pero creo que si tengo que elegir me quedo con la Jarría y os digo por qué: He estado en  Córdoba unas cuantas veces y allí he probado el salmorejo en los sitios más conocidos (El Caballo Rojo, Casa Pepe, El Churrasco, Taberna Salinas, la Taberna de la Sociedad de Plateros, Bodegas Campos....) y si tengo que elejir uno, con los ojos cerrados me quedo con el salmorejo del Churrasco. No sólo está delicioso sino que cuando lo probé por vez primera me sorprendió muchísimo la guarnición de pimiento verde con la que lo acompañan. Simpre lo había probado con atún, huevo duro o jamón serrano pero con pimiento verde el contraste es realmente espectacular (al menos para mi). Por eso cuando descubrí la jarria pensé que habían dado con la solución perfecta incorporando al salmorejo algo de pimiento verde y efectivamente, está delicioso.


Para preparar la jarria tenéis que pelar los tomates. Yo lo hago con el cuchillo (como si pelara una manzana) pero si preferís los podéis escaldar para quitarles la piel más fácilmente. Los metéis unos 40-50 segundos en un recipiente con agua hirviendo y seguidamente los sacáis a otro con agua con hielo, para cortarles la cocción. Yo personalmente prefiero pelarlos porque así la carne del tomate me da la impresión de que queda más firme pero eso ya son manías de cada cual. Vosotros elegid el método que más os guste. Mientras vais pelando los tomates podéis poner el pan en remojo con el agua fría para que se vaya ablandando. Cuando lo tengamos listo lo escurrimos un poco y lo incorporamos junto con los tomates y los demás ingredientes al bol donde lo vayamos a batir. Ponéis en marcha la turmix y lo trituráis hasta que tenga la consistencia cremosa de una  mayonesa. Si no lo vais a hacer para acompañar las berenjenas al final podéis añadirle unos cubitos de hielo si os gusta menos espesa. Yo cuando hago salmorejo suelo ponerle una cubitera entera, así me lo puedo beber fácilmente. A continuación lo llevamos a la nevera al menos durante 4 ó 5 horas para que se enfríe bien y se mezclen los sabores antes de tomarlo. A mi me gusta servirlo con pimiento verde como guarnición pero se puede acompañar también con huevo duro troceado, atún de lata o pescaíto frito.  De cualquier manera está deliciosa esta jarria.


ELABORACIÓN de las BERENJENAS

Para hacer las berenjenas sólo necesitamos (además de la verdura): harina, aceite, leche y sal. La manera de preparar las berenjenas no tiene nada que ver con la que utilizan en la Taberna Berrocal pero os la quiero enseñar porque haciéndolas así resultan deliciosas. El problema de esta verdura es que al freírla absorbe gran cantidad de aceite y unas berenjenas grasientas y aceitosas no resultan demasiado apetecibles. ¿Cómo lo podemos evitar?

Veréis antes os hablaba de un viaje que hice a Córdoba con mi amiga Mari Carmen y del delicioso salmorejo que tomamos en El Churrasco. Bueno pues allí también probamos unas berenjenas fritas con miel de caña que estaban para chuparse los dedos. A Mari Carmen (como buena malagueña) le encantaron, tanto que quería llevarse la receta, así que me dijo: "Niña, por qué no la pides tú. A mi que soy de aquí no me la van a dar. Además a ti no te quita el ojo de encima así que bájate un poco más el escote y dile que venga, verás como te la da". Estaba claro que si no quería ir sola a comprar los libros de los que antes os había hablado no podía decirle que no. Así que allí estaba yo haciéndole un gesto sugerente al buen señor para que viniera.  En fin ¡la de cosas que hay que hacer por las amigas! Aunque al final le tengo que estar agradecida porque lo que aprendimos allí vale su precio en oro y sino mirad.

El secreto para que las berenjenas queden deliciosas es cortarlas en rodajas finas y uniformes y meterlas en un bol con leche durante una hora, antes de freír. Debéis ponerles un peso encima, por ejemplo un plato o un tazón, para que queden totalmente cubiertas. Os podéis imaginar que lo primero que hice nada más volver a casa fue probarlo y os aseguro que quedaron igual de deliciosas que las que probamos allí. En este caso, como decía la receta original, a continuación las he secado con papel absorbente, les he pueso sal y las he enharinado un poco, sacudiéndolas para evitar que tengan exceso de harina. Seguidamente las podemos freír. Es importante para que queden deliciosas que haya dos o tres dedos de aceite en la sartén para que en todo momento estén completamente sumergidas. O sea que el aceite las tiene que cubrir por completo y para conseguirlo nos podemos ayudar de una espumadera. En un par de minutos las tendremos listas. Las sacamos y las dejamos sobre papel aborbente antes de utilizar. En Málaga una vez fritas las suelen acompañar de un hilito de miel de caña y están deliciosas (las podéis probar otro día así). A nosotros hoy sólo nos queda ponerles por encima un poco de jarria y acompañarlas con un picadillo de huevo duro y un buen jamón serrano y están listas para disfrutar. Espero que os gusten. Hoy no os quejaréis, tres por uno.

Por cierto, se me olvidaba daros una idea estupenda para estos días tan calurosos. Si tenéis invistados en casa y queréis agasajarlos con una sopa fría podeís servirla en vasitos individuales dentro de una fuente con hielo. Echad mano de vuestra imaginación y seguro que encontráis algo que os pueda servir, incluso una tartera vieja. Es una forma estupenda y original de presentar nuestras sopas frías, muy apropiada para mantener nuestra jarría bien fresquita hasta el momento en el que la vayamos a tomar. Estará deliciosa. Ummm.....