La que hoy acaba ha sido una semana difícil, cargada de emociones. El jueves pasado se cumplían 6 años de la terrible matanza del 11 de marzo de 2004, en la que 192 personas fueron asesinadas y cerca de 2.000 resultaron mutiladas y heridas de diferente gravedad.
Como cada año, al volver a ver las imágenes y escuchar los testimonios desgarradores de las víctimas, no puedo evitar derramar algunas lágrimas con el mismo dolor e indignación que sentí entonces. Recuerdo perfectamente aquel 11 de marzo y los días que le siguieron. Durante 72 horas estuve literalmente pegada al televisor, con una tristeza y una impotencia que jamás antes había sentido, ni siquiera cuando lo de Miguel Ángel Blanco. Se me partía el corazón con cada historia. Todavía recuerdo algunas. Me impactó especialmente cuando escuché que las autoridades se estaban planteando qué hacer con los niños a los que ese día nadie había ido a recoger, al colegio o a la guardería. Me admiró la colaboración que todos querían prestar: médicos, psicólogos, voluntarios. Yo también hubiera querido estar allí, ayudando. Recuerdo que lo demás era confuso: las informaciones, las acusaciones. El tiempo ha ido poniendo las cosas en su sitio.
Tres años después del 11M coincidí en Madrid, en una manifestación de la AVT, con algunas víctimas del atentado. Tuve la oportunidad de hablar con ellas y me dijeron que había bastantes cuestiones que ponían en tela de juicio la versión oficial. Yo, por aquel entonces, era la primera vez que escuchaba semejante cosa. Sin embargo, la cuestión me pareció de tal gravedad que me dije a mi misma que al volver a casa tenía que averiguar más sobre ese asunto. Y así lo hice. Imprimí buena parte del sumario y comencé a leer aquello con mucho detenimiento. Al principio no podía dar crédito a algunas cuestiones que me parecían simplemente esperpénticas, pero enseguida comprendí horrorizada que aquellas personas estaban en lo cierto.
Siempre he pensado que el asesinato de miles de judíos a manos de los nazis fue posible porque lo consintieron millones de alemanes. Unos porque con el régimen obtuvieron importantes cargos y prebendas y otros porque, conociendo lo que pasaba, simplemente pensaron que aquello no les incumbía porque no eran sus muertos, aunque la historia demostrara después que estaban equivocados. De modo que tengo claro que para que el mal triunfe siempre tiene que haber gente dispuesta a mirar para otro lado.
Todos hemos visto alguna película sobre el Holocausto y nos hemos horrorizado con las barbaridades que es capaz de cometer el ser humano. Si nos preguntaran en ese mismo momento, a buen seguro, diríamos que nosotros nunca haríamos algo así, que nunca nos prestaríamos a semejante atrocidad. Pero cuando la realidad nos pone delante del espejo, lo más fácil es mirar para otro lado, siempre hay mil excusas. Pero afortunadamente no todos deciden mirar para otro lado.
Porque ayer, igual que hoy y como también sucederá mañana en las situaciones más difíciles sale a relucir lo mejor y lo peor de los seres humanos. Este vídeo es un homenaje a todas aquellas personas que nunca miran hacia otro lado. Porque la verdad sólo perjudica a los asesinos y a sus cómplices.
Por cierto, la
Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11M, ha pedido colaboración a los ciudadanos para poder seguir sufragando las actuaciones que llevan a cabo en su empeño por continuar con el esclareciendo del 11M ya que, como ellos mismos dicen, todavía hay muchos flecos pendientes de resolver. Os dejo un enlace a su página web, donde aparece su número de cuenta, por si queréis colaborar con ellos.
http://www.ayuda11m.org/noticias/index.php?id_menu=28&id=19
BIZCOCHO TROPICAL con piña
La verdad es que esta receta surgió en un momento de inspiración en el que quería dar salida a unos arándanos secos que estaban a punto de caducar. Buscando en la nevera, decidí combinar estos ingredientes. El resultado nos sorprendió a todos así que os animo a que lo probéis.
INGREDIENTES
225 grs. de mantequilla en pomada, 225 grs. de harina con levadura incorporada, 1 cucharadita pequeña de levadura, 225 grs. de azúcar moreno, 4 huevos grandes ligeramente batidos, 55 grs. de coco rallado, 6 rodajas de piña en conserva finamente picadas, 200 grs. de arándanos secos y la ralladura de una cáscara de limón.
ELABORACIÓN
En primer lugar abriremos nuestro bote grande de piña. Yo he utilizado una sin azúcar añadido. Se me ocurrió emplear el líquido para hidratar los arándanos secos así que lo calenté en el microondas y después los tuve macerando durante 30 minutos para que se empaparan bien.
Mientras tanto batimos en un cuenco la mantequilla con el azúcar hasta que la mezcla quede ligera y cremosa. Añadimos los huevos, uno a uno, sin dejar de batir. Añadimos la harina y luego el resto de los ingredientes incluidos los arándanos, mezclando bien.
Llevamos al horno a 180ºC hasta que esté listo. Espero que os guste