Garbanzos de Adelina


Ya sé que últimamente tengo un poco abandonado el blog y los vuestros también. La verdad es que ahora mismo tengo que dedicar todas mis energías a otra cosa más importante así que os pido un poco de paciencia. No me voy a olvidar de vosotros. No penséis que os vais a deshacer de mi tan fácilmente, justo ahora que nos ibamos conociendo y que os he ido cogiendo cariño a todos. Pero de momento me temo que tendré que desaparecer como el Guadiana, aunque no os digo que de vez en cuando no aparezca por aquí en los próximos meses. Seguro que cuando tenga un ratito seguiré visitando vuestros blogs aunque probablemente no tenga tiempo de dejaros algún comentario. Pero cuidadín con lo que hacéis que aunque parezca que no, os vigilo (je,je,je) Así que a portarse bien, que no me entere yo.

Hoy os dejo una canción de Taxi que voy a tener muy presente durante los próximos meses. Alguien que me conocío muy bien me dijo en una ocasión que le admiraba que siempre que me proponía algo acababa saliéndome con la mía, por muy disparatado que pudiera parecer y efectivamente tenía razón. El único problema es que a veces nos da miedo soñar, no sea que nuestros deseos se hagan realidad. Pues nunca debemos olvidar que, como dijo Henry Ford, "Tanto si cree que puede como si cree que no puede, tiene usted razón." Así que señor Ford, esta vez quiero, luego puedo. ¡Sí!

GARBANZOS de ADELINA



Antes de irme os dejo una receta facilita y rica a más no poder. La encontré en el blog de Adelina que podéis visitar aquí. Tiene cosas estupendas. Os dejo con sus explicaciones.

INGREDIENTES

Uno o dos botes de garbanzos , 1/2 cabeza de ajos, un paquete de beicon y perejíl.



ELABORACIÓN

Primero freimos los garbanzos en aceite de oliva. Mientras se hacen troceamos el resto de los ingredientes. Cuando los garbanzos estén doraditos los sacamos y escurrimos bien sobre papel absorvente para quitar el exceso de grasa. Vaciamos de aceite de nuestra cazuela y freimos los ajos con el beicon. Cuando esté listo mezclamos todo, añadimos el perejíl, le damos unas vueltas y a servir. La verdad es que es sencillo y está rico, rico. El truquito es que el ajo no se haga demasiado. Espero que os guste. Un besito y gracias por pasaros por aquí.

Magdalenas de coco al instante


No os ha pasado alguna vez que os apetece tomar algo dulce y no tenéis en casa ni siquiera una triste onza de chocolate. Y basta que no tengáis nada para que os apetezca todavía más. Os recomiendo que vayáis a vuestra despensa a ver si os queda un bote pequeño de leche condensada y un paquetito de coco rallado porque en 2 minutos tenéis listo un dulce con el que quitaros ese antojo. Eso sí, absteneros los que no seais muy golosos.

La verdad es que la idea no es mía. La encontré hace tiempo en un blog portugués cuyo nombre no soy capaz de recordar. Ni siquiera sé cómo llegué hasta allí pero si me encuentra ella a mi la citaré encantada. El caso es que varias semanas después, al descubrir que no tenía nada dulce para acompañar el café, mi subconsciente vino al rescate refrescando mi memoria con aquella receta. Este fue el resultado. Rico, rico y más fácil y rápido no puede ser. Lo más difícil esperar los 15 minutos de horneado. ¿Os atrevéis?


INGREDIENTES
1 bote pequeño de leche condensada, 1 huevo y coco rallado (100-125 grs.)

ELABORACIÓN
Lo primero es poner el horno a calentar porque lo demás no nos va a llevar a penas tiempo. Todo el esfuerzo que debemos realizar consiste en abrir nuestro bote de leche condensada y verterlo en un bol donde vamos a añadir la yema de huevo y el coco rallado. Difícil, verdad. Mezclamos y después de tan agotador esfuerzo que nos habrá llevado menos de un minuto rellenamos con esta mezcla nuestras cápsulas. Podemos colmar los moldes porque no se nos van a salir. Y a esperar 15 minutos hasta que estén listas. Os aconsejo descansar durante ese tiempo porque del esfuerzo estaremos agotados (je,je,je).

Alcachofas con cordero, de una gran cocinera

Hoy os traigo una receta muy especial aunque esta vez no soy yo quien cocina. Hoy vengo a mesa puesta porque yo sólo he hecho las fotos. La receta es de una cocinera de lujo a la que hoy quiero rendir mi particular homenaje, mi madre. Desde que tengo uso de razón siempre la he visto tratando de hacer felices a los demás de la manera que mejor sabía, con esos guisos que tanto nos gustan. Porque en casa, para que vamos a mentir, todos tenemos buen apetito. Cuantas veces se ha quedado hasta las tantas preparando algo delicioso para el día siguiente. Yo, ya desde pequeñita, observaba siempre muy atenta todo lo que ella hacía y sin saberlo fui aprendiendo muchas cosas que luego me han servido para aprender muchas más. Claro que mi madre tuvo también la suerte de tener una buena maestra porque mi abuela también cocinaba como los ángeles. Así que ahora ya sabéis de quién es la culpa de mi afición a la cocina. Claro que no penséis que me lo han puesto fácil porque con estos antecedentes tengo un público muy exigente en casa que no se come cualquier cosa. Aunque este plato sí, lo devoran. A mi particularmente me encanta el sabor que el cordero le da a las alcachofas. Creo que hay pocas formas de cocinarlas que me gusten más. Así que gracias mamá por este y todos los platos que con tanto cariño nos has cocinado siempre. Feliz día de la madre.



INGREDIENTES

Un brazuelo de cordero troceado, alcachofas, patatas, ajo, aceite y perejil



ELABORACIÓN

A pesar de lo que os pueda parecer este es un plato rápido y facil de preparar. Os dejo con las explicaciones de mi madre. Cuando compréis el brazuelo de cordero tenéis que pedirle al carnicero que os lo trocee a vuestro gusto. Una vez en casa ponéis algo de aceite en la olla a presión y salteais unos ajos. A continuación añadís la carne para rehorgar. En cuanto coja algo de calor incorporáis algo de caldo y cerráis la olla. Dejaremos cocer aproximadamente unos 15 minutos o hasta que la carne esté tierna. Seguidamente retiramos del fuego, bajamos la presión con agua fría y abrimos la olla. Incorporamos las alcachofas que ya habremos limpiado y troceado y volvemos a cerrar la olla. Dejamos cocer otros 4-5 minutos y volvermos a repetir el proceso. Retiramos del fuego, bajamos la presión con agua fría y abrimos la olla. Incorporamos unas patatitas cortadas en cubitos que habremos frito en la sartén con anterioridad. Si fuera necesario dejamos cocer sin tapa otros cinco minutos más y listas para servir. Como la mayoría de los guisos está mucho mejor de un día para otro. Lo que sí os aseguro es que está delicioso. Yo me puese la botas.