Sigo con las entradas programadas y hoy quiero compartir con vosotros esta receta sorprendente y deliciosa por igual. Recuerdo muy bien que eso fue exactamente lo que pensé cuando la descubrí por vez primera hace ya algunos años. Desde entonces he preparado diferentes versiones cada invierno y después de probar varias me quedo con ésta que es mi adaptación de las alubias al estilo de Vermont de una de mis escritoras favoritas, Diana Henry. Sí, ya lo sabéis, me encanta cómo cocina esta mujer.
Antes de que salgáis corriendo después de leer la lista de ingredientes, dejadme que os haga una pregunta ¿Os gustan las costillas a la barbacoa? Si la respuesta es sí, qué me diríais si os sirvo un guiso de alubias con panceta acompañado de este delicioso ingrediente. Si se os hace la boca agua sólo de pensarlo, estáis de enhorabuena porque eso es precisamente lo que podéis encontrar en esta receta: un plato de cuchara que recuerda el inconfundible sabor de las costillas a la barbacoa. Si os gustan los sabores agridulces, tenéis que darle una oportunidad.
Esta manera de preparar las alubias es muy popular en toda Nueva Inglaterra (región situada en el noreste de EEUU que comprende los estados de: Maine, New Hampshire, Vermont, Massachusetts, Rodhe Island y Connecticut). Las más conocidas son las alubias de Boston. En realidad a la ciudad se la conoce como la ciudad de las alubias y sus habitantes comparten con los toscanos, su pasión por el consumo de esta legumbre. Pues bien, de entre todas las maneras de prepararlas, ésta es sin duda la más apreciada en la región desde la época colonial, cuando la melaza se convirtió en el primer edulcorante de los Estados Unidos.
Sí, lo habéis adivinado, el ingrediente estrella de este plato es la melaza. Tranquilos, no tendréis que volveros locos para encontrarla. En España se comercializa bajo el nombre de "miel de caña" en grandes superficies como por ejemplo El Corte Inglés o Mercadona. Tenemos la inmensa fortuna de contar con una buena producción procedente de la zona "tropical" granadina y malagueña, la única región de Europa donde se cultiva la caña de azúcar. En Mercadona suelen tener miel de caña "Ingenio Nuestra Sra. del Carmen" y es una verdadera delicia.
A estas alturas seguro que alguno os estaréis preguntando cómo es que a los habitantes de Boston se les ocurrió un buen día ponerle miel de caña a las alubias. Aunque no conocemos la historia con detalle es fácil adivinar que uno acaba incorporando al puchero aquello que tiene más a mano y en Boston la melaza corría a raudales y nunca mejor dicho. Veréis, en el S. XX la ciudad contaba con una producción ingente de melaza como consecuencia de la floreciente industria local dedicada a la elaboración de ron. Sí, en efecto, para fabricar ron industrial es imprescindible tener melaza. Por ese motivo la caña de azúcar que se cultivaba en las Antillas y Bahamas era enviada a Boston para la fabricación de ron. Tanta melaza había en la ciudad que en 1919, como consecuencia del estallido de un enorme tanque de almacenamiento, buena parte de la misma fue inundada por la melaza, causando estragos y docenas de muertos entre la población. Todavía hoy se dice que en los días de calor el olor de la melaza fluye a través del pavimento de las calles de Boston. No sé si será cierto pero de lo que sí estoy segura es de que al pasear por sus calles no será difícil encontrar una ventana abierta de la que salga el delicioso aroma de este guiso. ¿Os atrevéis a probarlo?