Cake de fresas

Para que disfrutéis de un fin de semana muy dulce aquí os dejo un delicioso cake de fresas y nata. Es estupendo ahora que estamos en plena temporada de frutos rojos. La verdad es que su sabor me ha encantado y la humedad que guarda en el interior lo hace más refrescante todavía, incluso recuerda un poco a un pudding. Desde luego es perfecto si os gustan los postres con trocitos, mirad el corte. Que lo disfrutéis muy bien acompañados.

Por cierto, antes de daros la receta quería contaros una primicia: a partir del próximo lunes el blog se actualizará a diario, salvo los fines de semana.  Y para celebrarlo os tengo preparada una receta espectacular que os va a sorprender, seguro. Y además está deliciosa. Pero no os adelanto nada que quiero dejaros con el suspense...


INGREDIENTES

 220 grs. de fresas, 125 grs. de mantequilla en pomada, 150 grs. de azúcar, 1 cucharadita de vainilla, 4 huevos medianos, 260 grs. de harina, 1/4 de cucharadita de canela en polvo, 1/2 cucharadita de levadura, 1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio, 1/4 de cucharadita de sal, 125 grs. de crème fraîche.

Por si acaso hay alguien que no sabe que es la crème fraîche os hablo un poco de ella. Se trata de un producto inicialmente originario de Francia pero cuyo uso se encuentra extendido en la actualidad por toda Eropa.  Su nombre  significa literalmente "nata agria". Es un producto lácteo ligeramente acidificado por los cultivos bacterianos que contiene ya que se elabora partiendo de nata no pasteurizada a la que se le inyectan cultivos de lactobacillus que tras la pertinente espera transformarán los azúcares de la leche en ácido. Para finalizar el proceso la crema se pasteuriza y se envasa quedando así lista para su consumo. En la actualidad la crème fraîche se encuentra fácilmente en cualquier hipermercado. De todos modos si no la encontráramos la podríamos sustituir tranquilamente por la misma cantidad de yogur griego aunque el resultado final cambiaría de matices. Y si nos animamos a hacerla nosotros mismos Gastronomía y Cía nos enseña fácilmente su elaboración:  Basta con mezclar 240 grs. de nata  montada firme (36% de materia grasas) con una cucharada sopera (unos 15 grs.) de mantequilla en pomada o mantequilla a temperatura ambiente. Esta mezcla se introduce en un recipiente de cristal tapado y se deja reposar toda la noche a temperatura ambiente (unos 21ºC) para que fermente y espese. El tiempo necesario puede variar entre 8 y 24 horas. Después se puede conservar bien cerrada en el frigorífico durante un máximo de diez días.

Dentro de esta  misma familia de lácteos se encuentran también  la nata agria (más amarga y menos grasa que la crème fraîche) o la smetana típica de las cocinas de Europa central y oriental. La  principal ventaja con respecto de la nata agria es que la créme fraîche se puede hervir sin que se nos corte.


Ahora que ya os he contado lo más complicado, la elaboración de este cake resulta de lo más sencillo. Empezamos batiendo la mantequilla junto con el azúcar blanco. Seguidamente le incorporamos los huevos uno a uno. A continuación en un bol aparte mezclamos todos los ingredientes sólidos: harina, canela, levadura, bicarbonato de sodio y sal. Los incorporamos a la mezcla anterior y finalmente añadimos las fresas bien troceadas. La mezcla queda bastante consistente,  con cuerpo, nada líquida pero así es como os tiene que salir. A continuación lo llevamos al horno a 180ºC durante 40-50 minuto, ya sabéis que cada horno es un mundo. 

Una apreciación, yo no compro nunca vainilla en polvo ni esencia de vainilla. En su lugar utilizo siempre mi propia azúcar vainillada. ¿Cómo la hago? Muy fácil. Cuando compréis las vainas de vainilla trituradlas en vuestro robot de cocina junto con un paquete de azúcar blanca y guardadlas en un recipiente bien cerrado. El sabor es espectacular y más natural no puede ser. Yo suelo triturar 4 vainillas por cada kilo de azúcar aunque en esta ocasión utilicé sólo tres. Como no quería que se camuflara el sabor de las fresas simplemente susituí 40 grs. de azúcar normal por 40 grs. de mi azúcar vainillado y listo.  La sutil combinación de matices resultó todo un acierto. Espero que os guste y ya sabéis os espero el lunes con un plato que os va a sorprender. Que disfrutéis del fin de semana.

Paté de Atún -delicioso-

Bueno, después de unos días de merecido descanso vuelvo con más recetas y ganas que nunca. Hoy os traigo un delicioso aperitivo, perfecto para picar entre horas. Según Tessa Kirós, este paté de atún típico de Portugal no falta nunca en las mesas de nuestros  vecinos y se sirve en pequeños recipientes cerámicos. Tan pronto como los comensales se sientan a comer lo tienen a su disposición para  disfrutarlo extendiéndolo sobre deliciosas rebanadas de pan, lo que me recuerda esa vieja costumbre (importada de Francia)  de esperar a la comida untando la correspondiente pastilla de mantequilla sobre pequeños bollitos individuales. Seguro que lo habéis visto más de una vez en algún restaurante.  El paté, la verdad, está delicioso y es perfecto tanto para un pequeño aperitivo antes de comer como para un tentempié a media tarde, ideal ahora que llega el buen tiempo. Es toda una tentación tenerlo en la nevera. ¿Os podréis resistir?


Pero según parece no sólo nuestros vecinos lusitanos aprecian  este delicado bocado. Me sorprendió encontrar una receta similar en uno de mis libros de cocina italiana dedicado a  la famosísima Costa Esmeralda de Cerdeña. Sin duda alguna, uno de los muchos rincones paradisiacos que jalonan las aguas del Mediterráneo. El libro, Under the Olive Tree, escrito por Manuela Darling-Gansser es una delicia y su autora una mujer sorprendente. Manuela pasa la mayor parte de su tiempo viajando por el mundo y recogiendo recetas para sus libros. Seguro que más de uno nos pondríamos en su lugar, ¿verdad? Yo ahora mismo firmaba. En sus obras además de gastronomía encontramos explicaciones sobre la cultura y el estilo de vida de los distintos lugares que recorre. Y como colofón unas fotografías que hacen volar la imaginación de cualquiera: rincones paradisiacos,  fotos del album familiar y excelentes presentaciones de la gastronomía más sencilla. En definitiva, todo un lujo y un auténtico placer para los sentidos. Como os decía, en su libro nos muestra su propia receta de paté de atún que incluye más ingredientes que la versión que nos propone Tessa Kirós. La proporción de mantequilla y atún cambia mucho de una receta a otra.  Mientras que Manuela utiliza 400 grs. de pescado azul por 150 de mantequilla, Tessa emplea la misma cantidad de ambos ingredientes. A mi sinceramente, esta última versión me resultaba demasiado grasienta sin llegar a apreciar los matices del pescado.  Así que como siempre os traigo una tercera alternativa: rápida, sencilla y para mi gusto, deliciosa. Vosotros tenéis la última palabra.


INGREDIENTES

100 grs. de mantequilla en pomada, 300 grs. de atún en aceite (6 latas de las pequeñas que vienen en packs de tres), 6 filetes de anchoa en aceite de oliva, un chorrito de zumo de limón recién exprimido, una pizca de cayena (optativo)  y sal (si fuera necesario).

Parece mentira que con tan pocos ingredientes el resultado sea tan delicioso. No tengáis miedo si no os gustan los filetes de anchoa porque en esta proporción simplemente acentúan el sabor del conjunto pero sin llegar a predominar. Vamos que no los notaréis porque  yo soy la primera que sino no me lo como. Bueno pues es tan sencillo como poner en el vaso de la batidora todos los ingredientes y triturar hasta que no quede ni un pequeño grumito. La única precaución es acordarse de sacar la mantequilla fuera del frigorífico  un par de horas antes de prepararlo para que esté a temperatura ambiente. Yo no le puse cayena pero si os apetece seguro que queda bien.

Manuela además añadía una cebolla y una chalota pochadas, algo de estragón y un vasito de oloroso made in Spain. Ella sugiere que si queremos que rinda más también se le puede incorporar patata cocida.

Para mi la receta tal y como os la pongo está perfecta pero se me ocurre que también  quedaría estupendamente bien si lo aromatizamos con unas hojitas de salvia fresca. Su delicado sabor le iría de maravilla. A mi me encanta, la tengo siempre a mano en la cocina. Es todo un lujo poder disfrutar de hierbas frescas en casa además de un importante ahorro porque si las compramos en pequeñas bolsitas en el super valen un dineral. Si tenéis la ocasión, haceros con varias macetas de vuestras hierbas aromáticas preferidas, de verdad, los platos tienen otra dimensión. Que lo disfrutéis mucho.

Por cierto, casi olvidaba comentaros lo más importante. Tenéis que dejarlo reposar en la nevera un día completo antes de hincarle el diente. De este modo se amalgaman y se asientan los sabores consiguiendo un resultado espectacular. De verdad, se nota mucho la diferencia.

Cerdo con almejas -delicioso-

Por fin puedo presentaros la nueva imagen del blog. Espero que os guste y sobre todo que os resulte útil y más cómoda para navergar. Todavía incorporaré algunas novedades  pero la verdad es que estoy más que satisfecha con el resultado.


Veréis, siempre me ha encantado el mar aunque desde que estuve en Grecia esas aguas azul turquesa me gustan todavía más. Hay algo hipnótico en el azul brillante, en el tranquilizador sonido de las olas, la suave brisa, esa luz especial que todo lo impregna. Así que pensé, por qué no traerme un pedacito del Mediterráneo hasta la puerta de casa.  Pues dicho y hecho, el nuevo blog es una ventana abierta al mar. Por fin podré levantarme los fines de semana y desayunar viendo  romper las olas en el acantilado. Y quién no ha estado en la playa disfrutando de un buen pescaíto frito, unas coquinas, unos deliciosos espetos... o sea cocina Mediterránea en estado puro. Así que tomad asiento y pediros una cañita mientras disfrutáis de las vistas. Yo voy calentando el puchero. Hoy con un plato que tiene algo de mar pero que, sobre todo, sabe a gloria. Hacedme caso, quedaros a comer, os vaís a chupar los dedos.