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Sardinas a la plancha con semillas de hinojo

Me encanta cuando llega el verano y se pueden disfrutar unas buenas sardinas en todo su esplendor: buen precio, buen tamaño y mejor sabor gracias fundamentalmente a que las reservas de grasa de este pescado azul se encuentran en su momento óptimo y no es casualidad. En los meses de verano aumenta la temperatura del agua lo que hace que el placton sea más abundante. Y como hay más comida disponible, las sardinas aprovechan y se ponen moradas lo que produce un aumento en su grasa corporal y eso se traduce en que al comerlas resultan más sabrosas y aromáticas. Sólo durante estos meses es como si pasaran de ser jamón serrano a convertirse en un auténtico pata negra. Así que antes de que se acabe ese momento mágico, os invito a que disfrutéis de todo su sabor si todavía no lo habéis hecho.


Hay mil maneras de preparar las sardinas (las mejores a la brasa) pero ésta que os traigo hoy es la más sencilla de hacer en casa y la que nos permite disfrutar al máximo de todo su sabor. Es tan fácil que no requiere trabajo alguno. Hoy no os pongo cantidades ni ingredientes porque veréis que la cosa no tiene complicación. Se trata sólo de limpiar bien las sardinas bajo el grifo. Frotarlas con las manos para quitarles las escamas. A continuación las secamos con papel de cocina y mientras tanto vamos preparando la sartén tipo carmela. Para poner las sardinas tiene que estar bien caliente. No le ponemos nada de aceite porque con la grasa de las sardinas es suficiente. Salamos la sartén (según algunos cocineros esto ayuda a que no se peguen las cosas) y ponemos las sardinas enteras. Les añadimos sal en escamas. Las dejamos 3 ó 4 minutos por cada lado (dependiendo del tamaño) a fuego medio/alto y listas para comer. Cuando están bien hechas los lomos salen solos.

Paté de sardinas

Hace algunos meses publiqué el paté de atún de Tessa Kirós, típico de Portugal y hoy os traigo la receta hermana, el paté de sardinas. Como os decía entonces, este paté tampoco puede faltar en las mesas de nuestros vecinos y se sirve en pequeños recipientes cerámicos. Al ser un plato tan popular podéis imaginaros que hay tantas variantes como personas que lo elaboran. Algunas recetas utilizan cilantro fresco, aceitunas, alcaparras, mahonesa o zumo de limón. Si os animáis seguro que vosotros también podéis encontrar la vuestra propia.


INGREDIENTES

100 grs. de mantequilla en pomada, 3 cucharadas de concentrado de tomate, 240 grs. de sardinas en aceite de oliva virgen (4 latas rectangulares), 2-3 cucharadas de whisky, un puñado de perejil picado (opcional), 1 cucharadita rasa de pimentón dulce, 1 pizca de cayena (al gusto)

Yo he variado un poco las cantidades de la receta original. Por ejemplo: Tessa utiliza sólo 120 grs. de sardinas. Si queréis hacerla podéis empezar añadiendo 120, probáis a ver qué os parece y en ese momento decidís si queréis seguir poniendo más o no.


La elaboración no puede ser más sencilla. Se trata simplemente de poner todos los ingredientes en un bol y batirlos hasta que no queden grumos y la mezcla sea homogénea. Podéis servirlo acompañado de unas tostadas de pan de maíz doradas en el mismo momento del aperitivo o simplemente sobre unos biscotes. Está igual de rico.

Lo más importante, como os comentaba también para el paté de atún, es dejarlo reposar en la nevera un día completo, antes de hincarle el diente. De este modo se amalgaman y se asientan los sabores consiguiendo un resultado espectacular. De verdad, vale la pena esperar porque se nota mucho la diferencia.