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Risotto de pera y queso de cabra de Tessa Kirós

Hace tiempo que debería haber compartido esta receta con vosotros porque fue una de las primeras que me enamoró de Limoncello and linen water (el último libro de Tessa Kirós). Sabéis lo que adoro sus libros y sus recetas así que podéis imaginar que no tardé mucho tiempo en ponerme manos a la obra. Después de descubrir el sorprendente resultado del risotto de fresas estaba segura de que éste también me iba a encantar y así fue. La verdad es que que los italianos son unos maestros a la hora de utilizar las frutas en sus risottos, algo que sinceramente jamás se me hubiera ocurrido antes. Es asombroso como con ingredientes tan sencillos se puede conseguir un plato con tanto sabor. Si os gusta la combinación de la fruta con el queso seguro que esta receta os va a encantar y a vuestros comensales, sin duda alguna, les sorprenderá.
Podéis utilizar el queso que más os guste. Incluso uno azul podría quedar bien aunque en ese caso tendréis que ser más comedidos con las cantidades porque su sabor suele ser más fuerte. Os aconsejo entonces que lo incorporéis poco a poco en el momento final y que vayáis probando hasta dejarlo a vuestro gusto, sin que el queso enmascare el sabor del resto de los ingredientes. La receta original empleaba pecorino (queso de oveja curado) aunque yo he preferido sustituirlo en parte por rulo de cabra porque junto con la pera hacen una de mis combinaciones de sabor favoritas. ¿Os apetece disfrutarla?

Espaguetis con ragú de lentejas y nuevo libro de Tessa Kirós

Una de las cosas que esperaba con impaciencia a la vuelta de mis vacaciones era el nuevo libro de Tessa Kirós, Limoncello and Linen water y por fin ha llegado, ya es mío. Así que aunque ando bastante liada estos días no he podido resisitirme a compartir con vosotros este momento tan emocionante. No sé que tienen los libros de Tessa Kirós que me reconfortan tanto. Y me temo que éste que tengo ahora entre mis manos se convertirá rápidamente en uno de mis favoritos. No sólo está lleno de buenas recetas (como los anteriores) sino que además tiene un encanto especial que lo hace único, diferente, maravilloso, irresistible. En este libro Tessa ha querido rendir homenaje a las madres, las suegras y en especial a todas las matriarcas que han pasado por su vida y de las que ha aprendido tantas lecciones. Y qué mejor manera de hacerlo que recopilar algunas de sus recetas y todos esos consejos que ha ido heredando de su sabiduría popular. Seguro que muchas os sentiréis identificadas.


La primera parte recuerda el estilo de los libros de principios del siglo pasado en los que se instruía a las futuras amas de casa sobre las tareas del hogar. Sus páginas destilan un aire retro absolutamente maravilloso, lleno de nostalgia. Me ha hecho recordar a mis dos abuelas que ya no están. El libro tiene el encanto de los tiempos pasados, de las cosas hechas con cariño, sin prisas, de los detalles que convierten cuatro paredes en un verdadero hogar. Podemos aprender a preparar desde un delicioso licor de limón casero (limoncello) hasta un agua de plancha (linen water) para conseguir que nuestra ropa limpia huela estupendamente bien. Entre medias encontramos multitud de sugerencias imprescindibles para un buen fondo de despensa: aceites, vinagres o sales aromatizadas, azúcares perfumados, licores, conservas, mermeladas. También hay consejos. ¿Sabíais que el membrillo se coloca dentro de los armarios como ambientador porque desprende una fragancia muy agradable? Eso sí, nos recomiendan ponerlo dentro de un bol para evitar que pueda manchar algo. Aunque de todos los consejos me quedo con éste, absolutamente genial, de la madre de Tessa Kirós: "Nunca corráis detrás de un hombre o de un autobús - simpre hay otro en camino." Cierto.


Pollo frito marinado en buttermilk -delicioso-

Por los mails que recibo ya sé que algunos esperáis como agua de mayo una nueva receta. No sabéis cómo me llenan de satisfacción esos comentarios aunque al mismo tiempo sienta también una responsabilidad muy grande que espero no defraudar. Me encanta cuando me escribís para contarme vuestras impresiones sobre lo que más os gusta o simplemente para perdirme consejo sobre algo y tengo que decir que me ha sorprendido muy gratamente comprobar que los más decididos a la hora de utilizar el correo sois los chicos así que esta receta de hoy va dedicada especialmente a todos vosotros. Gracias por estar ahí, por seguir este blog y por animarme siempre con vuestros comentarios, es muy gratificante.

Tanto como encontrarme con el premio Indalo de Diamante que me concedió el otro día Trini Altea. No sabéis que sorpresa tan agradable. Recibir el reconocimiento de una compañera y magnífica cocinera siempre es una satisfacción y un orgullo enorme. Los que no la conozcáis podéis pasaros por su blog para comprobarlo. Aunque agradezco enormemente el detallazo de Trini al pensar en mi para este premio, hace ya tiempo que decidí no participar en este tipo de cadenas porque me resulta imposible escoger a quién entregárselo después. Siempre me parecería que injustamente se quedan otros muchos compañeros en el tintero así que permitidme que simplemente lo comparta con todos vosotros y le de las gracias a Trini, otra vez.

Y bueno, volviendo al tema que hoy nos ocupa, hoy traigo otra receta de Tessa Kirós. Algunos pensaréis que quizá soy un poco exagerada pero como ya he confesado muchas veces, puede que mi absoluta admiración por ella tenga muy poco de objetiva, lo sé. Pero es que cuando pruebas una de sus recetas y te sorprende y luego pruebas la siguiente y te vuelve a sorprender y lo intentas de nuevo y otra vez se te escapa un ummmmmmm.... muy, muy, muy, muy largo, es imposible no enamorarse de su cocina. Y lo que más me gusta es que sus recetas te conquistan sin necesidad de utilizar espumas, deconstrucciones, escerificaciones ni ingredientes que parecen sacados de la lista de la compra de algún vecino extraterrestre. La cocina de Tessa conquista por sus sabores, por su exquisita sencillez, por su honestidad a la hora de cocinar. Nunca se olvida de nombrar a las personas de las que ha aprendido las distintas recetas.

Y lo que más me gusta de sus libros es que siempre incluye algún comentario personal que suele ser muy clarificador. Por ejemplo, la receta de pollo de hoy llamó mi atención porque Tessa decía que se la dió una amiga quien a su vez le aseguraba que esta forma de cocinar el pollo frito, muy popular en todo el sur de Estados Unidos, conseguía una carne más blandita y jugosa y puedo aseguraros que estaba en lo cierto. El pollo queda suave, suave al morderlo, un auténtico placer. ¿Queréis saber cuál es el secreto que utilizan los profesionales americanos del pollo frito? Pues muy fácil, dejar marinar el pollo en buttermilk. ¿En qué has dicho? ¿Butter, qué? Si, ya sé, ¿pero no acabas de decirnos que tu no eres de esas que llenan la lista de la compra con ingredientes extraterrestres? A ver bonita si te aclaras. Sí, lo sé, parece una contradicción pero no lo es. Es que detrás de ese nombre tan grandilocuente se esconde algo que todos tenéis en la nevera, seguro: Una mezcla de leche y zumo de limón, eso es lo que vamos a utilizar para marinar nuestro pollo. Ah vale, haber empezado por ahí. No os asustéis porque al contrario de lo que pueda parecer la receta es fácil, fácil y el resultado serguro que os sorprenderá.


El buttermilk en español suero de mantequilla o mazada (también llamado a veces suero de leche) es un ingrediente muy común en la repostería de los países del Este de Europa o de Estados Unidos. También es muy apreciado como bebida en la India, en los Países Bajos, Dinamarca o Alemania. Se trata de un producto lácteo de color blanco-amarillento, líquido, menos espeso que la nata, con un contenido bajo en grasa y de sabor ligeramente ácido. En realidad si montamos la nata en exceso ésta se separa en dos componentes: la parte grasa se transforma en mantequilla (si le añadimos las hierbas que más nos gusten tenemos una mantequilla casera con el sabor que nosotros queramos) y si escurrimos bien la mantequilla nos encontraremos con otra parte líquida que es nuestro buttermilk (suero de mantequilla). Si alguien alguna vez se ha pasado al intentar montar la nata, sin saberlo, habrá obtenido el suero que andamos buscando. Sin embargo, con este método se consigue poca cantidad por lo que en la actualidad bajo el nombre de buttermilk lo que se comercializa (en la mayor parte de los casos) es leche desnatada o semidesnatada a la que se le ha añadido bacterias de ácido láctico para conseguir un sabor ligeramente ácido mediante la correspondiente fermentación. Este es precisamente el proceso que vamos a emular para marinar nuestro pollo de un modo sencillo. Por supuesto, los que queráis comprar buttermilk en algún hipermercado o lo tengáis ya en casa, os ahorraréis este pequeño trabajo que bien merece la pena.

INGREDIENTES

 1 pollo entero troceado, 4 dientes de ajo, 2 tallos de romero, 500 ml de buttermilk ( ó 500 ml de leche semidesnatada tibia más 3-4 cucharadas de zumo de limón), 125 grs. de harina, 3-4 cucharaditas de pimentón dulce, aceite de oliva, unas rodajas de limón y 1 bolsa la plástico para congelar alimentos.

ELABORACIÓN

La elaboración es muy sencilla. Lo importante para conseguir una carne tierna y jugosa es el tiempo de marinado. Tessa recomienda dejarlo entre 12 y 24 horas. Yo hice dos tandas. La primera (la de la fotografía) estuvo marinando unas 14 horas y la segunda cerca de 30. Tengo que decir que la diferencia entre una y otra fue significativa así que os recomiendo dejarlo cuanto más mejor. Alrededor de 24-28 horas estará bien. 

Para hacer nuestro adobo necesitaremos 500 ml de leche semidesnatada y 3 ó 4 cucharadas de limón. Para obtener un buen resultado es importante que la leche esté tibia. No podemos utilizar la leche directamente del frigorífico. Mezclamos con una cuchara y dejamos reposar mínimo 15 minutos. Transcurrido ese tiempo observaremos que la leche adquiere una consistencia más densa y que se forman pequeños "grumitos" como si estuviera cortada.  Los que vayáis a utilizar buttermilk comprado omitís este paso y empezáis directamente aquí. 

Ahora vamos a troceando nuestro pollo. A mi además me gusta quitarle la piel así que si sois de los míos, este es el momento. Seguidamente añadiremos los dientes de ajo bien picados (es mejor utilizar un triturador) y las ramitas de romero troceadas, procurando repartirlo todo homogéneamente. Cuando tengamos listo el pollo, lo sazonamos, cogemos una bolsa para congelar alimentos y lo metemos dentro. Añadimos la mezcla de leche y el zumo de limón o nuestra buttermilk comprada. Cerramos bien la bolsa de manera que quede lo más ajustada posible. Así conseguiremos que todos los trozos de pollos estén cubiertos con el buttermilk. Metemos nuestra bolsa en un bol grande y dejamos macerar en la nevera durante 24 horas.  Ya véis que no es muy complicado. Cuesta más explicarlo que hacerlo.

Para freír el pollo una vez que esté listo necesitamos mezclar previamente 125 grs. de harina con 3 ó 4 cucharaditas de pimentón dulce. Tessa ponía sólo 2 pero yo utilicé 3 porque me parecía poco. Con 3 el resultado fue muy sutil. Si queréis más sabor añadir una cucharadita extra. Id sacando uno a uno los trozos de pollo de nuestra marinada y rebozándolos bien en la mezcla de harina y pimentón. No importa si algún trozo de ajo o de romero se queda pegado. A continuación los freímos en abundante aceite (como 2 ó 3 dedos). Para que se hagan bien por dentro sin que se nos quemen por fuera, el aceite no tiene que estar muy, muy caliente. Mi cocina de inducción tiene hasta 10 intensidades de fuego y yo utilicé el 5. Los dejé 13 minutos por cada y al sacarlos los puse sobre papel absorvente para eliminar el exceso de grasa.Y ya podéis lanzaros sobre ellos porque los trozos de pollo van a volar, nunca mejor dicho :)  Si os gusta podéis esprimir por encima un poco de zumo de limón.

Pero lo más importante no es la receta en sí, sino que os quedéis con la técnica para darle vuestro toque personal porque tiene mil posibilidades. A lo mejor queréis añadir otros sabores en el rebozado: una mezcla de vuestras hierbas preferidas, queso parmesano, curry, pimentón picante, maíz frito triturado, mostaza en polvo, etc... O tal vez queráis utilizar solo filetes de pechuga de pollo. Tessa nos da una idea para servirlos: dentro de pan de hamburguesa acompañados simplemente con un poco de lechuga y mahonesa. ¿Quién se puede resistir? Si hacemos los filetes finitos con 2-3 minutos por cada lado será suficiente para disfrutar de un manjar digno de dioses. No me digáis que no os he avisado.

Paté de sardinas

Hace algunos meses publiqué el paté de atún de Tessa Kirós, típico de Portugal y hoy os traigo la receta hermana, el paté de sardinas. Como os decía entonces, este paté tampoco puede faltar en las mesas de nuestros vecinos y se sirve en pequeños recipientes cerámicos. Al ser un plato tan popular podéis imaginaros que hay tantas variantes como personas que lo elaboran. Algunas recetas utilizan cilantro fresco, aceitunas, alcaparras, mahonesa o zumo de limón. Si os animáis seguro que vosotros también podéis encontrar la vuestra propia.


INGREDIENTES

100 grs. de mantequilla en pomada, 3 cucharadas de concentrado de tomate, 240 grs. de sardinas en aceite de oliva virgen (4 latas rectangulares), 2-3 cucharadas de whisky, un puñado de perejil picado (opcional), 1 cucharadita rasa de pimentón dulce, 1 pizca de cayena (al gusto)

Yo he variado un poco las cantidades de la receta original. Por ejemplo: Tessa utiliza sólo 120 grs. de sardinas. Si queréis hacerla podéis empezar añadiendo 120, probáis a ver qué os parece y en ese momento decidís si queréis seguir poniendo más o no.


La elaboración no puede ser más sencilla. Se trata simplemente de poner todos los ingredientes en un bol y batirlos hasta que no queden grumos y la mezcla sea homogénea. Podéis servirlo acompañado de unas tostadas de pan de maíz doradas en el mismo momento del aperitivo o simplemente sobre unos biscotes. Está igual de rico.

Lo más importante, como os comentaba también para el paté de atún, es dejarlo reposar en la nevera un día completo, antes de hincarle el diente. De este modo se amalgaman y se asientan los sabores consiguiendo un resultado espectacular. De verdad, vale la pena esperar porque se nota mucho la diferencia.  

Risotto de fresas -delicioso-

Ya sé que últimamente utilizo mucho la palabra delicioso pero es que los grandes descubrimientos la merecen. No sabéis las ganas que tenía de probar esta receta, el tiempo que llevaba esperando ansiosamente: desde que compré los libros de mi adoradísima Tessa Kirós allá por el mes de noviembre. En cuanto la ví despertó  mi curiosidad así que marqué la página correspondiente a la espera de que llegara el tiempo de las fresas para poder disfrutarla. Y ¡por fin llegó el momento! La verdad es que estaba impaciente por probar el resultado, no deja de ser un plato de arroz con verduras y con fresas. Pero ¿os imagináis nuestra paella valenciana con unas fresitas? Pues a lo mejor es cuestión de probar porque desde luego este risotto está delicioso. En casa nos ha gustado a todos y no veaís lo difícil que es conseguir tanta unanimidad con unos paladares tan exquisitos.


Por otra parte, cada vez que publico una receta de Tessa Kirós muchos de vosotros me preguntáis cual de sus libros os recomiendo porque os gustan las recetas que he ido subiendo al blog. Y qué os voy a decir yo si casi es amor de madre lo que siento por estos libros. Los que no conocéis a Tessa podéis saber a qué me refiero aquí y los que me seguís habitualmente sabéis que fue un flechazo a primera vista. Me enamoré de ellos la primera vez que por casualidad se cruzaron en mi camino y desde entonces ese maravilloso idilio no ha dejado de sorprenderme. Aunque ya sabéis que suele decirse del amor, que es ciego. Así que no sé si soy muy objetiva en este asunto porque sí, estoy enganchada hasta las trancas y reconozco que no es lo mismo comprase uno de sus libros que tenerlos todos. Y claro, yo tengo los siete, cada uno con más de cuatrocientas páginas de recetas y fotografías maravillosa y estoy encantada. Por eso no quisiera que nadie se llevara una decepción con este asunto pues para gustos están los colores pero qué queréis que os diga para mi estos libros siguen teniendo magia. Sólo espero que para vosotros las recetas suyas que compartimos la tengan también.


INGREDIENTES

1 cacito de Caldo de pollo Knorr, 1'5 litros de agua, 60 grs. de mantequilla, la parte blanca de un puerro más bien estrechito, 1 diente de ajo medio/grande, 600 grs. de fresas, un buen chorro de Pedro Ximénez (unas 5 cucharadas), 4 cazos de arroz (500 grs.) y 4 puñados de queso parmesano o grana padano.

Como siempre, he cambiado algunas cosas respecto a la receta original. Tessa emplea chalota en vez puerro y ajo y brandy en lugar de Pedro Ximénez. Como siempre vosotros decidís pero a mi la verdad es que la combinación de puerro y fresas me ha encantado. Todo un descubrimiento.

Bueno, pues nos ponemos en faena. En primer lugar empezamos poniendo en la cazuela donde vayamos a hacer el risotto, un chorrito de aceite de oliva y una cucharada de mantequilla para pochar las verduritas. Debemos acostumbrarnos a que cuando utilicemos mantequilla para rehogar algo tenemos que añadirle también un chorrito de aceite de oliva virgen porque la mantequilla se quema muy fácilmente (a 90ºC) pero si incorporamos aceite de oliva virgen lo que conseguimos es subir esa temperatura porque el aceite puede alcanzar los 200ºC y por lo tanto no tenemos el problema de que se nos queme. Otra cosa importante para esta receta es que las verduras las piquemos en pequeños daditos, tan pequeños como nos sea posible. Queremos que den sabor pero que no se noten al morder.

Después de picar las verduras y limpiar y trocear las fresas ponemos a calentar el líquido en el que vayamos a cocer el arroz. Tessa nos propone utilizar caldo de pollo o de carne o bien directamente agua (aunque os pueda parecer un sacrilegio hay arroces que están muchísimo mejor así). Esta vez me decanté por emplear caldo de pollo pero casi a mitad de cocción lo probé y me parecía que el sabor del caldo le robaba demasiado protagonismo al resto de ingredientes así que a partir de ese momento añadí simplemente agua hasta el final. Para hacerlo en casa os he puesto como orientación que utilicéis un cacito de caldo de pollo Knorr por litro y medio de agua y sal. Si empleáis caldo de pollo casero haced como yo, probad a media cocción para ver qué os parece y decidís si le seguís añadiendo caldo o agua. 

Ahora que ya tenemos el caldo caliente y el aceite y la mantequilla en la cazuela añadimos las verduras y la mitad de nuestras fresas troceaditas, salpimentamos y rehogamos durante un par de minutos. A continuación incorporamos el  Pedro Ximénez y dejamos que se evapore el alcohol a fuego vivo. Es el momento de añadir el arroz. Lo rehogamos bien para que se empape de la materia grasa y de la reducción de nuestro PX y seguidamente comenzamos a incorporar el caldito cazo a cazo. Ya sabéis cómo se hace un risotto: tenemos que añadir el líquido poco a poco (a diferencia de lo que sucede con nuestra paella). Vertemos un cazito y cuando el arroz lo haya absorbido el  siguiente y todo ello sin dejar de remover con ayuda de una buena cuchara de madera. Al cabo de 17-18 minutos nuestro risotto estará casi listo. Tiene que quedar un poco caldoso porque lo vamos a retirar del fuego y a añadir algunos ingredientes que lo van a densificar. Si lo dejamos demasiado seco cuando lo vayamos a servir parecerá un engrudo, más que un cremoso risotto. Ya fuera del fuego añadimos la mantequilla restante (unos 30-40 grs.) y los 4 puñados de parmesano o grana padano. Removemos bien para que se integren con el arroz y finalmente incorporamos las fresas que nos habíamos reservado. En general los risottos hay que servirlos en el momento por eso de que sino quedan demasiado apelmazados. Pero en este caso resulta todavía más importante porque si esperamos demasiado las fresas que hemos añadido justo en el último momento se cocinarán en exceso y perderemos no sólo su bonito color sino también parte de su delicioso sabor. 

Espero que os guste este plato y que lo disfrutéis tanto como yo. Quién sabe, a lo mejor es otra forma de que los niños coman fruta. ¿A que nunca os lo hubiérais imaginado? Yo tampoco.

Por cierto, como os decía el otro día, a partir de ahora intentaré publicar en el blog algo prácticamente a diario (salvo los fines de semana y fiestas de guardar). Esta es la primera semana así que tened un poco de paciencia mientras trato de organizarme para llegar a todo.

Paté de Atún -delicioso-

Bueno, después de unos días de merecido descanso vuelvo con más recetas y ganas que nunca. Hoy os traigo un delicioso aperitivo, perfecto para picar entre horas. Según Tessa Kirós, este paté de atún típico de Portugal no falta nunca en las mesas de nuestros  vecinos y se sirve en pequeños recipientes cerámicos. Tan pronto como los comensales se sientan a comer lo tienen a su disposición para  disfrutarlo extendiéndolo sobre deliciosas rebanadas de pan, lo que me recuerda esa vieja costumbre (importada de Francia)  de esperar a la comida untando la correspondiente pastilla de mantequilla sobre pequeños bollitos individuales. Seguro que lo habéis visto más de una vez en algún restaurante.  El paté, la verdad, está delicioso y es perfecto tanto para un pequeño aperitivo antes de comer como para un tentempié a media tarde, ideal ahora que llega el buen tiempo. Es toda una tentación tenerlo en la nevera. ¿Os podréis resistir?


Pero según parece no sólo nuestros vecinos lusitanos aprecian  este delicado bocado. Me sorprendió encontrar una receta similar en uno de mis libros de cocina italiana dedicado a  la famosísima Costa Esmeralda de Cerdeña. Sin duda alguna, uno de los muchos rincones paradisiacos que jalonan las aguas del Mediterráneo. El libro, Under the Olive Tree, escrito por Manuela Darling-Gansser es una delicia y su autora una mujer sorprendente. Manuela pasa la mayor parte de su tiempo viajando por el mundo y recogiendo recetas para sus libros. Seguro que más de uno nos pondríamos en su lugar, ¿verdad? Yo ahora mismo firmaba. En sus obras además de gastronomía encontramos explicaciones sobre la cultura y el estilo de vida de los distintos lugares que recorre. Y como colofón unas fotografías que hacen volar la imaginación de cualquiera: rincones paradisiacos,  fotos del album familiar y excelentes presentaciones de la gastronomía más sencilla. En definitiva, todo un lujo y un auténtico placer para los sentidos. Como os decía, en su libro nos muestra su propia receta de paté de atún que incluye más ingredientes que la versión que nos propone Tessa Kirós. La proporción de mantequilla y atún cambia mucho de una receta a otra.  Mientras que Manuela utiliza 400 grs. de pescado azul por 150 de mantequilla, Tessa emplea la misma cantidad de ambos ingredientes. A mi sinceramente, esta última versión me resultaba demasiado grasienta sin llegar a apreciar los matices del pescado.  Así que como siempre os traigo una tercera alternativa: rápida, sencilla y para mi gusto, deliciosa. Vosotros tenéis la última palabra.


INGREDIENTES

100 grs. de mantequilla en pomada, 300 grs. de atún en aceite (6 latas de las pequeñas que vienen en packs de tres), 6 filetes de anchoa en aceite de oliva, un chorrito de zumo de limón recién exprimido, una pizca de cayena (optativo)  y sal (si fuera necesario).

Parece mentira que con tan pocos ingredientes el resultado sea tan delicioso. No tengáis miedo si no os gustan los filetes de anchoa porque en esta proporción simplemente acentúan el sabor del conjunto pero sin llegar a predominar. Vamos que no los notaréis porque  yo soy la primera que sino no me lo como. Bueno pues es tan sencillo como poner en el vaso de la batidora todos los ingredientes y triturar hasta que no quede ni un pequeño grumito. La única precaución es acordarse de sacar la mantequilla fuera del frigorífico  un par de horas antes de prepararlo para que esté a temperatura ambiente. Yo no le puse cayena pero si os apetece seguro que queda bien.

Manuela además añadía una cebolla y una chalota pochadas, algo de estragón y un vasito de oloroso made in Spain. Ella sugiere que si queremos que rinda más también se le puede incorporar patata cocida.

Para mi la receta tal y como os la pongo está perfecta pero se me ocurre que también  quedaría estupendamente bien si lo aromatizamos con unas hojitas de salvia fresca. Su delicado sabor le iría de maravilla. A mi me encanta, la tengo siempre a mano en la cocina. Es todo un lujo poder disfrutar de hierbas frescas en casa además de un importante ahorro porque si las compramos en pequeñas bolsitas en el super valen un dineral. Si tenéis la ocasión, haceros con varias macetas de vuestras hierbas aromáticas preferidas, de verdad, los platos tienen otra dimensión. Que lo disfrutéis mucho.

Por cierto, casi olvidaba comentaros lo más importante. Tenéis que dejarlo reposar en la nevera un día completo antes de hincarle el diente. De este modo se amalgaman y se asientan los sabores consiguiendo un resultado espectacular. De verdad, se nota mucho la diferencia.

Cerdo con almejas -delicioso-

Por fin puedo presentaros la nueva imagen del blog. Espero que os guste y sobre todo que os resulte útil y más cómoda para navergar. Todavía incorporaré algunas novedades  pero la verdad es que estoy más que satisfecha con el resultado.


Veréis, siempre me ha encantado el mar aunque desde que estuve en Grecia esas aguas azul turquesa me gustan todavía más. Hay algo hipnótico en el azul brillante, en el tranquilizador sonido de las olas, la suave brisa, esa luz especial que todo lo impregna. Así que pensé, por qué no traerme un pedacito del Mediterráneo hasta la puerta de casa.  Pues dicho y hecho, el nuevo blog es una ventana abierta al mar. Por fin podré levantarme los fines de semana y desayunar viendo  romper las olas en el acantilado. Y quién no ha estado en la playa disfrutando de un buen pescaíto frito, unas coquinas, unos deliciosos espetos... o sea cocina Mediterránea en estado puro. Así que tomad asiento y pediros una cañita mientras disfrutáis de las vistas. Yo voy calentando el puchero. Hoy con un plato que tiene algo de mar pero que, sobre todo, sabe a gloria. Hacedme caso, quedaros a comer, os vaís a chupar los dedos.

¿Arroz con leche? -delicioso y sorprendente-

Os propongo un juego para que lo pongáis en práctica este fin de semana. Hoy os tragio un arroz con leche muy especial. La receta es de mi querida Tessa Kirós. Pero no penséis que es un arroz con leche convencional, no. Mirad bien la foto. ¿Qué veis? ¿Un delicioso tazón de arroz con leche espolvoreado con canela? Pues la verdad es que no. Está exquisito, sí pero no es un arroz con leche, al menos no estrictamente, ¿o si? Me explico, en realidad es un "Risotto al latte", o sea un risotto con leche. Es decir que no se trata de un plato dulce sino de uno salado aunque curiosamente los ingredientes en ambas preparaciones son muy parecidos. El resultado en ambos casos es espectacular. De verdad, es uno de los mejores arroces o risottos que he probado nunca. Y lo que véis por encima no es canela sino nuez moscada. La verdad es que si lo servís en tazones o cuencos individuales dará el pego. Seguro que vuestros comensales os dicen: Pero bueno, en esta casa qué pasa, hoy empezamos por los postres.... Y veréis cómo se van a sorprender. Y vosotros también porque más fácil y rico no puede ser.


Como suelo hacer casi siempre la receta que yo he elaborado es una adaptación de la que Tessa Kirós nos propone en su libro Venezia, Food&Dreams . La verdad es que junto con Apples for jam, para mi son sus dos mejores obras grastronómicas. Tessa utiliza cebolla para aromatizar el arroz pero yo he preferido emplear ajo porque deja un toque muy sutil que combina a la perfección con el sabor del queso (Grana Padano). De verdad, está increíble. Así que os dejo la lista de los ingredientes que he utilizado yo y los que propone ella, vosotros decidís.


MIS INGREDIENTES

1'5 litros de leche entera, 3 cazos de arroz (rasos), 2 dientes de ajo de tamaño medio/grande, 1 cucharadita de mantequilla, 4 ó 5 cucharadas de aceite de oliva, 100 grs. de queso Grana Padano (en su defecto se puede utilizar también Parmesano, un buen queso de oveja tipo Idiazábal o un manchego curado) y nuez moscada al gusto.

Los ingredientes de Tessa Kirós

1'5 litros de leche entera, 3 cucharadas de aceite de oliva, 1 pequeña cebolla o chalota, 300 grs. de arroz, nuez moscada, 1 cucharadita de mantequilla y 4 cucharadas de parmesano.


La elaboración es muy sencilla. En un cazo ponemos a hervir la leche. Mientras tanto en la cazuela donde vayamos a cocinar el arroz ponemos el aceite de oliva y seguidamente pelamos y picamos los ajos muy finitos (mejor con un triturador de ajos). Cuando estén listos los incorporamos al aceite en frío. Ahora sí, encendemos el fuego al 6-7. Cuando los ajos empiecen a "chisporrotear" removemos durante 5 segundos y añadimos rápidamente los cazos de arroz. No queremos que el ajo coja color, simplemente que perfume un poco el aceite. Rehogamos bien el arroz con una cantidad de aceite generosa para que se impregne bien. Cuando esté comenzaremos a añadir la leche (que tiene que estar bien caliente) cazo a cazo, conforme veamos que el líquido va desapareciendo. Es importante poner sal en la leche antes de incorporarla al arroz. Dejamos al 4 durante 22 minutos removiendo constantemente. Si en cualquier risotto es importante aquí mucho más porque si dejáramos de remover la leche se pegaría al fondo de la cazuela de inmediato. Cuando hayan transcurrido los 22 minutos debemos tener un arroz de apariencia bastante caldoso. Tenemos que tener en cuenta que con el reposo y lo que le vamos a añadir a continuación va a espesar y sino nos quedaría algo más parecido a una pasta para croquetas que a un risotto cremoso y delicado. Ya fuera del fuego incorporamos la cucharadita de mantequilla y a continuación el queso Grana Padano en tres veces. Dejamos reposar 2 ó 3 minutos para que se asienten los sabores y servimos inmediatamente. Os encantará, probadlo.

Sepia en su tinta con skordaliá (Delicioso)

Hoy quiero compartir con vosotros un plato que si digo delicioso, seguro que me quedo corta. Ha sido uno de mis últimos descubrimientos y la verdad es que me ha encantado. Como no podía ser de otro modo está inspirado en una receta de mi adorada Tessa Kirós. No dejéis de probarlo si os gustan los ingredientes porque os sorprenderá, seguro.

Ya habréis visto que últimamente he estado un poco liada y no he podido actualizar el blog. Precisamente hoy he vuelto de Barcelona y a que no sabéis con quién he estado estos días, con alguien a quien tenía muchísimas ganas de conocer. Ya nos habíamos intercambiado correos antes porque cuando descubrí su blog fue como un flechazo, me encantó. Seguro que todos conocéis Friday Again porque tiene recetas deliciosas (y sino tenéis que pasaros por su página, es una tentación). Lo que seguramente no sabéis es que Antonia además de una gran cocinera es un encanto de persona, un cielo y haciendo honor a sus raíces almerienses, tiene ese gracejo andaluz tan característico que nos enamora a todos así que imaginaros cómo lo pasamos juntas, estupendamente bien. Lástima que olvidé la cámara de fotos en Logroño, os moriríais de envidia. Me llevó de tiendas por el barrio del Borne y dios mío, qué tiendas. Las dos tuvimos que contenernos para no dejar temblando la tarjeta de crédito porque ¡¡¡nos gustaba todo!!! Que dos patas pa un banco, igualitas las dos. Menos mal que precisamente por eso era tan difícil decidirse y al final nos limitamos a disfrutar de nuestro paseo y a charlar de nuestras cosas. Y descubrimos que no sólo teníamos en común nuestro interés por la cocina sino muchas cosas más. La verdad es que lo pasamos estupendamente bien, fue un placer. Y para darnos un homenaje entramos en Florentine a disfrutar de sus deliciosos cupcakes. Yo me decidí por uno de Tiramisú que estaba riquísimo así que si pasáis por allí no dudéis en hacerles una visita. Adémás la chica que nos atendió fue tan amable que estuvimos charlando con ella durante un ratito. La verdad es que se me pasó el tiempo volando. Antonia, tenemos que repetir.

Y volviendo a la receta de hoy, tengo que advertiros algo. No os dejéis llevar por la fotografía ya que la pobre sepia no ha salido muy favorecida. Es lo que pasa cuando tienes a la mesa a unos cuantos comensales impacientes que amenazan con lanzarse a la yugular si los tienes esperando más de veinte segundos, seguro que os ha pasado alguna vez (je,je,je).

Mi querida Tessa la acompañaba de polenta pero yo he preferido servirla con Skordaliá y el resultado no ha podido ser mejor, está delicioso. Supongo que casi todos estaréis pensando, ¿Skorda qué? Tranquilos, a pesar del nombre es algo muy sencillo. En realidad es un plato tradicional griego que como todos los platos de la cocina popular tiene tantas variantes como familias. Tal vez la versión más extendida sea la que se elabora a partir de patata cocida, ajo y aceite, ingredientes que se machacan en el mortero hasta formar una pasta (como haríamos con nuestro ali-oli). Otras versiones utilizan pan mojado en vez de patata, otras incluyen almendras y algunas también le añaden vinagre. En Bulgaria una versión del mismo plato aunque con distinto nombre (salsa Trakia) sustituye las almendras por nueces y la patata por el pan. Como véis las maneras de elaborarla son muy variadas. Yo para este plato he elegido la versión más sencilla y os puedo asegurar que queda deliciosa en combinación con la sepia. Animaros a probarla porque si os gustan estos cefalópodos os va a encantar. Eso sí, preparad una buena ración de pan porque se necesita.



INGREDIENTES

2 sepias grandes, 3 dientes de ajo, 1 chorrito de vino blanco, 400 grs. de tomate natural triturado, 4 sobres de tinta de calamar, 1 cuharada y media de azúcar

Para la Skordalià: 1 chorrito de limón, 6 patatas pequeñitas, sal, aceite abundante y 4 dientes de ajo

ELABORACIÓN

Empezamos limpiando la sepia y para ello le quitamos la cabeza y el hueso. Lo limpiamos bien bajo el agua y le quitamos esa telilla exterior que recubre todo el cuerpo. A continuación partimos los tentáculos en varios trozos y hacemos lo mismo con el cuerpo del cefalópodo. En una cazula ancha ponemos aceite de oliva y cuando esté bien, bien caliente añdimos los trozos de sepia. Es importante que la temperatura sea alta porque queremos conseguir un efecto plancha, o sea, que en poco tiempo se forme una capa dorada por fuera y se evaporte todo el líquido que suelta la sepia. Si tenéis cocina de induccion podéis utilizar la función turbo pero cuidado porque si la placa es muy potente y la dejamos más de diez segundos sin remover se nos puede chamuscar. Es importante que se dore bien por todas partes. Cuando la sepia esté lista añadimos los tres dientes de ajo bien picados. En el momento en que el ajo empiece a oler vertemos el chorrito de vino blanco y dejamos que se evapore un poco el alcohol. Mientras tanto abrimos las bolsitas de tinta de calamar y las diluímos en una tazita con cuatro cucharadas de agua. A continuación se las añadimos a la cazuela. Rehogamos e incorporamos seguidamente el tomate triturado, la pimienta y la sal. Dejamos a fuego fuerte cinco minutos hasta que se formen grandes burbujas. En ese momento bajamos el fuego al mínimo y dejamos cocer lentamente durante 40 minutos hasta que la sepia esté blanda y suave y la salsa tenga una consistencia algo espesita). Si fuera necesario, en caso de que la sepia se quedase sin salsa añadiríamos algo de líquido durante la cocción (agua). Antes de retirar del fuego añadimos una cucharada y media de azúcar para contrarrestar la acidez del tomate.

Para hacer la Skoraliá podemos cocer las patatas en el micro. Las envolvemos individualmente en papel film y las ponemos al máximo de pontencia hasta que estén bien, bien cocidas. Cuando estén listas las sacamos y las dejamos reposar media hora. Seguidamente las pelamos y partimos en trozos. Salamos generosamente porque la patata admite mucha sal. En la turmix o en cualquier robot trituramos los 4 dientes de ajo con el aceite de oliva virgen. Tradicionalmente se majaba en un mortero el ajo con el aceite y la patata pero así resulta más cómodo. En un bol grande con ayuda de un tenedor machamos la patata hasta obtener la consistencia de puré espeso. Añadimos un chorrito de limón y seguidamente con la mano de mortero vamos incorporando el aceite de oliva que hemos obtenido con el ajo triturado. Esto sí que no se puede hacer con la turmix porque de ese modo se saca la liga a las patatas y se obtiene una consistencia chiclosa muy desagradable. Así que mezclamos la patata con el aceite con la mano del mortero, como si estuviéramos haciendo un ali-oli. Tenemos que ser generosos con el aceite y la mejor manera de conseguir el resultado que más se adapte a nuestros gustos es ir probando según le vamos incorporando el aceite. La gracia es que tenga un saborcito a ajo marcado para que resulte un constraste interesante con la sepia. Para servir si queremos presentarla en una fuente colocamos una capa de skordalía (generosa) cubriendo el fondo y sobre ella ponemos la sepia en su tinta. Ya está listo para disfrutar.

Conejo agridulce

Hoy vengo otra vez con dos premios bajo el brazo. Para quienes tenemos un blog el mejor premio es sin duda saber que al otro lado hay gente que lee lo que escribimos, que entra de vez en cuando para ver lo que hemos publicado, en definitiva, que disfruta con nuestras recetas. Pero cuando el reconocimiento además viene de compañeros bloggeros, la satisfacción es si cabe todavía mayor, porque ellos mejor que nadie saben el esfuerzo, la dedicación y el cariño que se esconde detrás de cada entrada porque también es su pan de cada día. Así que estos premios valen su peso en oro, sobre todo por el cariño con el que se entregan, eso es seguramente lo más importante. Por eso es un placer recoger el Premio al blog más dulce que me ha otorgado Maleka y otro Stylish Blogger Award esta vez de manos de Calohe.




A Maleka ya os la presenté en el post anterior pero si todavía hay por ahí algún despistado os vuelvo a poner el enlace a su blog porque encontraréis en él cosas deliciosas. Hoy nos ha hecho un pan de pueblo rico, rico. Para visitarlo sólo tenéis que pinchar aquí. Gracias Maleka por pensar en mi otra vez, de corazón.

A Calohe seguramente ya la conoceréis casi todos porque es una veterana y porque su página es una auténtica joya, una delicia. La verdad es que este premio me llena doblemente de satisfacción porque el suyo fue uno de los blogs que yo seguía asiduamente antes de empezar a escribir el mío. Era y sigue siendo uno de mis preferidos. Por eso ver que ahora es ella la que se acuerda de mi me llena de satisfacción. Gracias Calohe, no sabes la ilusión que me ha hecho. Y para que no os perdáis las cosas tan deliciosas que prepara podéis seguirla aquí. Hoy nos propone una empanada estilo Mondoñedo, deliciosa.




Me vais a perdonar que otra vez no vuelva a entregar los premios que me han concecido a ningún blog en particular porque creo que todos os lo merecéis.

Y ahora sí, vamos con la receta. Hoy os traigo otra receta de mi queridísima Tessa Kirós. Supongo que a estas alturas, con todo lo que os he hablado de ella, no debe quedar ya nadie que no la conozca pero si todavía hay algún despistado que no sabe quién es podéis echar un vistazo aquí.

No sé si os ha pasado alguna vez que habéis comprado un libro de cocina que tenía una pinta impresionante y cuando llegáis a casa emocionadísimos y por fin os sentáis a ojearlo con calma, descubrís que las recetas no son lo que os esperábais. Vamos que el libro en cuestión resulta ser un fiasco. A mi por lo menos sí que me ha pasado. Lo que no me había sucedido nunca hasta ahora era la situación inversa. O sea que compras un libro que te parece que está bien y cuando llegas a casa y lo ojeas con detenimiento descubres que está todavía mejor. Pues sí, eso es lo que me ha pasado con los libros de Tessa Kirós. Como por arte de magia, cada vez que los abro descubro nuevas recetas maravillosas que la vez anterior habían pasado desapercibidas. No dejan de sorprenderme a pesar de que los he ojeado ya todos mil veces. Me encantan.


Esta es una de esas recetas que desde el principio llamaron mi atención y el resultado la verdad es que está muy rico. Para los que no os guste el conejo os diré que según la propia Tessa Kirós se puede preparar igualmente con pollo troceado y sin piel así que animaros. ¿Qué versión os gusta más?

Delicioso risotto a la toscana para celebrar que estamos en la semifinal

Bueno, hoy tengo varias cosas que contaros así que empezaré por el principio. No sé si habréis notado algo diferente al entrar en el blog. He hecho un pequeño cambio, ¿lo adivináis? Sí, he suprimido la música de fondo muy a mi pesar. Así la mamá de Martín ya no tendrá que quejarse porque le despierto al niño cada vez que entra a leer el blog.

Bueno y ahora a lo que toca, celebrar el pase a semifinales de la selección española de balonmano. Ayer ganaron a una de las favoritas, Islandia (actual subcampeona olímpica y medalla de bronce en el último europeo) y se aseguraron así el pase a la semifinal. Estos chicos juegan como los ángeles. Aunque por su aspecto físico uno se los imagina más como héroes griegos de la antigüedad, sin el taparrabos, claro (je,je,je). Les pasaron por encima como una apisonadora. Teníais que haber visto el primer tiempo: sensacional. Al descanso se fueron con diez goles de diferencia en el marcador. Luego los islandeses se pusieron las pilas pero ya nada pudieron hacer para evitar el aplastante 32-24. Estos chicos son sensacionales, están hechos de otra pasta, como todos los grandes deportistas. Para que os hagáis una idea basta decir que dos de los mejores jugadores de nuestra selección (Alberto y Raúl Entrerríos) perdieron a su madre (todavía joven, con 60 años) el pasado 25 de diciembre. El duro golpe impidió que estuvieran presentes en la fase preparatoria del mundial. Desde entonces apenas si han pasado unas semanas y su enorme profesionalidad, su tenacidad y su capacidad de superación han sabido doblegar el dolor para sacar lo mejor de si mismos. Seguro que su madre, donde quiera que esté, se sentirá muy orgullosa de ellos. Lao Tse dijo en una ocasión: "Aquel que obtiene una victoria sobre otro hombre es fuerte pero quien obtiene una victoria sobre sí mismo es poderoso". Ojalá su esfuerzo y el de todos sus compañeros se vea recompensado, se lo merecen. Mucha suerte y gracias por hacernos disfrutar con vuestra magia.

Y para celebrar, como se merece, semejante acontecimiento (desde 2005 en que nos proclamamos campeones del mundo no estábamos en una semifinal), una receta igual de espectacular que el partido de ayer. Las imágenes en este caso no le hacen justicia, en absoluto, al resultado final. A pesar de que no es muy fotogénico este plato, creo que es el arroz más delicioso que he probado jamás, hasta la fecha. El vino le da un toque espectacular. Si no sabéis que preparar este fin de semana tomad nota, porque no os defraudará. Y claro, como no podía ser de otro modo, la receta está inspirada en uno de los libros de mi queridísima Tessa Kirós. Cómo, ¿que todavía hay alguien que no la conoce? Pues pinchad aquí y aquí. La verdad es que mi arroz a la Toscana no se parece en nada a la versión original, salvo por el toque del vino pero el resultado merece la pena compartirlo con vosotros proque es espectacular. La combinación de pollo y conejo con las setas, la longaniza, el vino... forman una mezcla de sabores explosiva. Animaros a probarla porque os va a sorprender, seguro.

Berenjenas gratinadas con longaliza


Hola, ya estoy de vuelta y antes de poneros otra receta quería daros las gracias por todos los comentarios que me habéis dejado en la entrada anterior. Me ha hecho muchísima ilusión compartir con vosotros mi nuevo descubrimiento. Y sobre todo, por qué no decirlo, me siento encantada al comprobar que no soy un bicho raro. Y es que a veces cuando uno pone mucha pasión en algo es inevitable que quienes no la comparten no lo acaben de entender y por mucho que traten de disimular en algún momento se les escapa una de esas miradas que vienen a decir "a esta, definitivamente, se le ha ido la olla", ¿cómo puede ser que esté tan emocionada si son sólo unos libros? y además de cocina. Pues sí, emocionada hasta la médula y ya veo que no soy la única y eso me encanta. Qué sería de la vida sin esos momentos que nos hacen comprender que la felicidad está en los pequeños detalles. Me entendéis, ¿verdad?


Y qué mayor felicidad que disfrutar de un plato sencillo y delicioso en buena compañía. Y para eso nada mejor que llevaros de la mano de mi querida Tessa Kirós. Esta mujer es impresionante. No sólo sus libros tienen un encanto especial, estoy segura de que ella también. Mirad su biografía. Tessa nació en Londres. Su padre era oriundo de la isla de Chipre y su madre finlandesa. Pero la mezcla de culturas en su vida no había echo nada más que empezar. Su familia se mudó a Sudáfrica cuando ella tenía sólo cuatro años y allí permaneció hasta cumplir los dieciocho. Decidió entonces comenzar a viajar para aprender algo más sobre las distintas formas de vivir y comer en diferentes culturas. Trabajó en restaurantes de Sydney, Atenas, Méjico y Londres antes de empezar a escribir sus libros, con los recuerdos que se llevó consigo de los distintos países en los que estuvo, con las recetas que durante tanto tiempo le han acompañado, muchas de las cuales han sido generosamente cedidas por sus amigos. En definitiva, como ella misma dice, libros que contienen las recetas que adora. ¿No os parece emocionante? Yo debo confesar que a veces siento también ese impulso de marcharme a conocer otros lugares. Tal vez por eso me gusta tanto su historia, sus libros y sus recetas. Espero que vosotros también lo disfrutéis. Os dejo con una receta deliciosa inspirada en sus berenjenas estofadas.




INGREDIENTES

2 berenjenas grandes, 2 dientes de ajo, 1 bote grande de tomate triturado, 1 tallo de apio, 3 tallos de longaniza fresca, 70 grs. de queso parmesano, 100 grs. de queso Feta, pimentón (opcional) y aceite de oliva

ELABORACIÓN

La receta original emplea carne de ternera picada para el relleno pero yo en vi en la carnicería unas longanizas frescas con una pinta estupenda y pensè que ni la propia Tessa Kirós hubiera podido resistirse así que me las llevé. Y la verdad, creo que fue un acierto. La receta original hierve las berenjenas pero yo las hice directamente en el microondas. Primero las partimos por la mitad a lo largo. Las espolvoreamos generosamente con sal y las dejamos sudar durante media hora para que suelten el líquido de vegetación que puede amargar. Las lavamos bien y seguidamente las colocamos sobre un plato o fuente que pueda ir al horo y las cubrimos con papel film de forma que queden herméticamente cerradas. Las dejamos cocer a pontencia máxima durante 5 minutos. No importa que no terminen de hacerse porque las vamos a meter al horno. Mientras tanto en una cazuela habremos puesto algo de aceite y los dos dientes de ajo bien picados. Ponemos a fuego medio hasta que empiecen a tomar color. En ese instante añadimos la lata de tomate triturado y dejamos a fuego medio-alto durante unos 20-25 minutos hasta que la salsa se haya concentrado bastante. Tessa utiliza Passata que es en realidad una salsa de tomate más concentrada aun pero yo creo que así tal cual la hice está perfecta. Cuando tengamos las berenjenas listas les quitamos el papel film y con ayuda de un sacabocados o en su defecto de una cucharilla vamos sacando la pulpa. Ponemos algo de aceite en la sartén, un diente de ajo y el apio bien picados. Dejamos rehogar a fuego medio durante 10 minutos. Seguidamente subimos el fuego y añadimos la carne de las berenjenas para que se dore bien. Nos interesa que cojan algo de color. Cuando estén listas incorporamos la longaniza que previamente habremos abierto por la mitad y quitado la piel para sacar el relleno. La troceamos ayudándonos de las manos (como si fuéramos a desmenuzarla). La salteamos junto con la berenjena durante un par de minutos. En la receta original en este momento es cuando se incorporaba una cucharadita de pimentón pero yo no lo hice porque pensé que la longaniza ya lleva especias y tiene la personalidad suficiente como para no necesitarla pero si pensáis que le iría bien la podéis añadir ahora. Seguidamente ponemos las 3/4 partes de nuestra salsa de tomate, mezclamos y dejamos que de un hervor todo junto. Ya fuera del fuego añadimos el queso parmesano y rellenamos con la farsa nuestras barquitas de berenjena. Las colocamos sobre una fuente que pueda ir al horno. Espolvoreamos con el queso Feta desmenuzado y cubrimos un poquito con lo que nos sobraba de salsa de tomate espesa. LLevamos al horno a 180ºC durante 30-35 minutos y listas para comer, deliciosas. Si preferís podéis sustituir la longaniza por butifarra fresca. Tiene que estar igual de rica, o incluso mejor. Espero que os guste.

Arní Yuvetsi -pasta con cordero al horno-


Los que me conocen saben que cuando algo me gusta mucho, me entusiasma y no lo puedo disimular. Que la cocina me vuelve loca supongo que salta a la vista. Por eso cuando descubro un nuevo blog, un programa de cocina o un libro de recetas apasionante no puedo evitar sentir una profunda emoción. Que se lo pregunten sino a una de mis mejores amigas, Eva, que sufre en silencio todos mis descubrimientos culinarios. Aunque ya está acostumbrada todavía atisbo cierto asombro cuando le hablo de La Dolce Vita con el mismo entusiasmo que lo haría si me hubiera besado Brad Pitt. Por eso la semana pasada no se extrañó cuando le dije que por fin había recibido un pedido que llevaba varios días esperando, los maravillosos libros de Tessa Kirós. Estaba tan emocionada que cuando fui a recoger el paquete a la empresa de mensajería les pedí unas tijeras para abrirlo allí mismo, ante el asombro de las dependientas que no daban crédito. No podía esperar más. El camino de vuelta a casa era largo así que allí mismo abrí mi paquete y después de varias exclamaciones y de dibujar una sonrisa de oreja a oreja que me duró toda la tarde les di las gracias, salí de la tienda y me senté en el banco más cercano para empezar a ojear unos libros que ya me habían robado el corazón. No os podeís imaginar lo que sentí al ir recorriendo sus páginas. Las fotografías son una auténtica delicia, imposible no dejar volar la imaginación a lo largo y ancho del Mediterráneo. Es como si recorriéramos Portugal, Grecia o Italia, entrando en las casas de la gente, disfrutando de los platos con los que las amas de casa deleitan a su familia. Esa es la sensación que uno tiene al leer sus libros. No hay artificios, ni trampa ni cartón. Sólo recetas sencillas hechas con mucho amor, el mismo con el que nos va desgranando los comentarios que las acompañan. Creo que pocos libros proporcionan desde el principio un placer tan intenso, una experiencia simplemente mágica. Esa es la palabra que mejor los define, magia. Para que os hagáis una idea os dejo unas fotos de Apples for Jam. Y si os pasa como a mi, que ya no podéis vivir sin ellos, no os preocupéis, podéis comprarlos aquí. Yo los tengo todos, no me he podido resistir.



La cuidada encuadernación es sólo un adelanto de lo que nos vamos a encontrar en su interior.



Más de cuatrocientas páginas con un montón de recetas y muchísimas fotografías tan deliciosas como estas.



Fotografías cuidadas de aspecto sencillo, a veces algo rústico, simplemente maravillosas.



Ahí podéis ver de fondo, también sus libros sobre Grecia y Portugal.



Y como no podía ser de otro modo hoy os traigo mi primera receta de los libros de Tessa Kiros. La expectación era máxima pero como me imaginaba, no me ha defradudado, la receta es simplemente deliciosa. Os dejo con las palabras de la autora que nos explica algo más sobre este Arní Yuvetsi.

Según Tessa Kirós el Yuvetsi es tradicionalmente un plato de domingo. La forma de cocinarlo es sencilla, se ponen todos los ingredientes dentro de un recipiente grande de cerámica que se llama Yuvetsi, del que como habréis adivinado toma su nombre este plato (sí, como sucede con nuestra paella). El Yuvetsi se horneaba tradicionalmente en la panadería y probablemente en algunos pequeños pueblos todavía se seguirá haciendo así. Cada familia llevaba su propio yuvetsi junto con un paquete de orzo (pasta en forma de cebada), kritharaki (pasta con forma de pequeñas almendras) o risoni (pasta en forma de grano de arroz) que el panadero debía añadir al final, según las instrucciones del cliente. Esta fórmula resultaba estupenda para que las amas de casa pudieran descansar de la cocina el domingo ya que era algún miembro de la familia (normalmente el padre o el hijo) el encargado de llevar y recoger el yuvetsi de la panadería. Se puede elaborar con ternera, pollo o pulpo aunque el que os traigo hoy está hecho con cordero. Espero que os guste.




INGREDIENTES

1 pierna de cordero, 2 cebollas rojas, 4 ó 5 dientes de ajo, 1 lata grande de tomate triturado y otra pequeña, 1 palito de canela, 1 cucharadita de pimentón, orégano, 500 grs. de orzo o de cualquier otra pasta pequeña en su lugar, 150 grs. de queso Feta, parmesano (opcional), aceite de oliva, azúcar, sal y el zumo de medio limón (opcional).

ELABORACIÓN
Para la elaboración del Arni Yuvetsi podemos utilizar la pierna de cordero entera, pedirle a nuestro carnicero que nos la trocee como si fuera para guisar o pedirle que nos quite primero el hueso y después que la trocee. Tessa lo hace con la pierna de cordero entera, según la fórmula tradicional. La elaboración en todos los casos es la misma, lo que varían son los tiempos. Yo le pedí al carnicero que me la deshuesara porque resulta más cómodo a la hora de comer pero por otra parte si mantenemos el hueso el guiso tendrá un sabor más intenso así que vosotros decidís. Cualquiera que sea el método que utilicéis lo primero que tenéis que hacer es encender el horno a 180ºC. Si queréis mientras tanto podéis frotar el cordero con el zumo de medio limón, es opcional. Seguidamente ponemos algo de aceite en el recipiente que vayamos a utilizar para elaborar el plato y recordad que tiene que ir al horno. Doramos los trozos de cordero en varias tantas. Cuando se vayan haciendo los vamos sacando. Seguidamente incorporamos la cebolla picada bien pequeña y dejamos rehogar durante cinco minutos a fuego medio/alto. Añadimos el ajo bien picadito y volvemos a incorporar la carne. Espolvoreamos con el pimentón y rehogamos durante unos segundos con cuidado para que no se nos queme. Rápidamente incorporamos nuestras latas de tomate, el orégano y el palito de canela. Añadimos sal y algo de azúcar para rectificar la acidez del tomate y llevamos al horno. Tenemos que dejar la carne hasta que esté tierna. Cuánto tiempo. Dependerá de vuestro horno y de cómo la vayáis a hacer. Tradicionalmente se preparaba la pierna entera y se dejaba al fuego durante 30 minutos. Pasado ese tiempo se añadía algo de agua y se dejaba en el horno durante una hora más aproximadamente. Pero hoy en día haciéndolo en casa es mejor trocear la pierna (con o sin hueso), de este modo también acortamos los tiempos. Si la hacemos deshuesada con dejarla 30-40 minutos en el horno será suficiente (dependiendo del tamaño de los trozos). Si mantenemos los huesos tendremos que añadir por lo menos 10 minutos más. Cuando la carne esté hecha añadimos la pasta. Mezclamos bien para que se impregne de la salsa y dejamos el conjunto durante otros 20-25 minutos, hasta que el orzo se haya cocinado totalmente. Ya huera del horno dejamos reposar durante 5 ó 10 minutos y servimos espolvoreado con queso Feta. Si os gusta el cordero os encantará.

P. D. Edito para añadir que hoy he recibido los libros de Tessa Kirós que aun no tenía (ahora ya los tengo todos) y cual ha sido mi sorpresa al comprobar que estos últimos son incluso más maravillosos que los primeros que compré. Los pedí el lunes por la tarde a través de mi tienda en Amazon y hoy viernes ya los tenía en casa. Si estáis pensado en comprar uno os recomiendo Venezia (Foods&Dreams). Cualquier cosa que diga de él se queda corta, creedme. Sí, ya sé que estaréis pensando que estoy exagerando un poco y que no soy muy objetiva porque se nota que me he enamorado de los libros de Tessa Kirós. Pero os diré en mi favor que el otro día le enseñé el libro de Food From Many Greek Kitchens a mi amiga Eva y a ella que no compra nunca libros de cocina, le pareció alucinante así que ya somos dos (je,je,je).