Como os decía el otro día, ésta es la primera de las entradas programadas que os prometí. Es una receta sencilla pero de esas que merece la pena guardarse para diario porque su sabor conquista tanto a los mayores como a los más pequeños de la casa. Aunque se trata de una receta finlandesa de mi querida Tessa Kirós (de ahí lo de Pork schnitzels), la forma de prepararlos es muy parecida a como siempre los ha hecho mi madre y el resultado en ambos casos es igualmente sorprendente. Parece mentira que con ingredientes tan sencillos un simple filete de lomo pueda transformarse en algo sublime para el paladar.
Lo bueno es que se trata de un básico que podéis tunear añadiendo los sabores que os resulten más apetecibles. Podéis incorporar un poco de jengibre o salsa de soja a la marinada para darle un toque oriental. Si preferís un aire moruno podéis añadir ras el hanout o una pizca de orégano y un poco de comino. También podéis sustituir el romero por cualquier otra hierba que os guste más aunque procurad que sea fresca pues para esta preparación queda mucho mejor. Si preferís podéis eliminar el ajo picado, incluso el pimentón y añadir curry o mostaza en polvo en su lugar. Si os gusta podéis exprimir un poco de limón justo antes de servirlos o acompañarlos de una mayonesa aromatizada con limón y unas hojitas de estragón. Las posibilidades son casi infinitas aunque os recomiendo que probéis primero esta sencilla versión que os reconfortará en los días fríos del invierno. Si servís los filetes de lomo acompañados de una ensalada verde y unas patatas fritas tenéis un plato completo.
La verdad es que en casa nos encanta en cualquier época del año y es un
plato que se prepara a menudo. Ya lo hacía mi abuela, después también mi
madre y ahora yo. Además este todoterreno es la solución perfecta para los calurosos días de verano. Una propuesta estupenda para llevar de picnic o a la piscina y es que está igual de rico recién hecho que una vez se ha enfriado. Por eso en verano es mejor hacer una fuente grande y guardar lo que sobre en la nevera para poder echar mano de un socorrido segundo plato, en cualquier momento. Incluso para preparar un buen bocata. ¿Os animáis a probarlo?





