Mostrando entradas con la etiqueta feta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta feta. Mostrar todas las entradas

Ensalada de Navidad / Christmas salad

Granadas, cebada, feta, menta, nueces... {y un aliño espectacular}

Me encanta esta ensalada que me recuerda irremediablemente a la Navidad. Veréis, en mi casa esta época del año se celebra de forma tradicional. Son días en los que suele cocinar más mi madre porque es ella quien siempre ha preparado el menú a base de marisco, asados y algunos otros imprescindibles como su famosa ensaladilla rusa que siempre cosecha una ovación espectacular. Durante esos días sólo hay una máxima: nada de experimentos en la cocina ni de ingredientes que los comensales en su vida hayan oído nombrar. En la mesa sólo hay sitio para productos de primera con una elaboración tradicional. Por eso antes, cuando yo cocinaba con menos frecuencia, todos los años me "peleaba" con mi madre para que esos días me dejara cocinar. Nunca lo conseguía hasta que una vez por fin pude convencerla para que me dejara preparar una ensalada ligera, con la excusa de que era el acompañamiento ideal para el asado. Para no desentonar con el clasicismo del resto de los platos hice una ensalada (de escarola con granadas, nueces, queso y un aliño con un toque especial) que formó parte del menú de Navidad durante varios años. Desde entonces las granadas siempre me recuerdan a la Navidad.
Es una de esas frutas que espero impacientemente durante muchos meses. Y cuando por fin están aquí me apetece probarlas de mil maneras: como en la Caponata de Navidad que preparé el año pasado y que tuvo mucho éxito en casa, incluso entre aquellos no muy aficionados a su ingrediente principal.  Esta vez inspirándome en aquella ensalada de granadas que preparaba hace unos años y en una ensalada de cebada de uno de mis libros de cocina griega, My greek family table, surgió esta receta que es simplemente espectacular.  No os asustéis si la idea de utilizar cebada no os resulta demasiado atractiva porque os voy a dar más opciones. Cualquiera de ellas quedará fenomenal con mi aliño mágico. Veréis como transforma los sabores dándoles un toque especial. Si os gustan las granadas os encantará ¿Queréis saber cómo prepararla?

Ensalada de sandía y queso feta -deliciosa-

Podría pasarme días alimentándome sólo con esta ensalada cuando hace mucho calor. Si os digo que en lo que llevamos de semana me he comido una sandía entera así, no os estoy mintiendo. Es tan fácil y rápida como deliciosa aunque supongo, eso sí, que sólo será apta para los amantes del queso Feta como yo. Si vosotros lo sois también, estáis de enhorabuena. No podréis resistirlo, caeréis en la tentación y al hacerlo disfrutaréis de un pedacito de cielo aquí en la tierra.


Yo la he tomado en el desayuno, al mediodía, para merendar, en la cena qué os voy a decir, ha sido un feliz descubrimiento que desde ya se ha convertido en uno de mis imprescindibles del verano: el remedio perfecto para sobrellevar estas insufribles olas de calor. 

Calabacines gratinados a la griega

Ya sabéis que me encanta la cocina mediterránea y esta receta griega no podía ser una excepción.  El único requisito para el éxito de este plato es que los ingredientes sean de buena calidad. Es importantísimo que los calabacines estén frescos y  firmes para evitar desagradables sorpresas en el sabor. Ya os hablé del responsable de su amargor aquí. Y qué os voy a decir del queso Feta, me encanta. Siempre tengo un paquetito en la nevera. Su sabor es muy característico por lo que resulta difícil sustituirlo por otro sin cambiar las cualidades de este plato pero seguro que también está rico si utilizamos parmesano, grana padano o incluso alguno de nuestros manchegos.


INGREDIENTES

4 calabacines de tamaño medio, 2 pechugas de pollo (sin piel), 1 cebolla morada, 4 puñados de nueces ya peladas, 75 grs. de queso Feta, 1 diente de ajo, 1 huevo, aceite de oliva virgen extra y sal


En primer lugar necesitamos cocer los calabacines. Podemos hacerlo en el microondas, en una cazuela grande con abundante agua y sal o bien en el horno. A mi particularmente como más me gustan es en el horno pero con cualquiera de los otros dos métodos se ahorra bastante tiempo y el resultado también está rico así que vosotros decidís. 

En el micro los podéis cocer fácilmente poniéndolos en una fuente que se pueda utilizar en este tipo de electrodomésticos. Ponéis algo de agua en el fondo (tres o cuatro cucharadas) y los tapáis bien con papel film procurando que queden herméticos. Los ponemos al máximo y los dejamos durante 5-7 minutos. El tiempo dependerá de la pontencia de nuestro microondas. Podemos pararlo cuando llevemos cinco minutos y tocar con la mano para ver si ya está casi hecho (se terminarán de hacer con el gratinado). Si todavía le falta algo lo dejamos un par de minutos más.

Si lo hacemos en el horno los salpimentamos, les ponemos un chorrito de aceite de oliva y los envolvemos en papel albal. Los dejamos a 180ºC unos 30 minutos, hasta que estén casi listos.

También podemos colocar una cazuela grande con agua y sal al fuego. En el momento en que empiece a hervir añadimos los calabacines y los dejamos cocer durante 5 minutos.


Mientras se van haciendo los calabacines vamos a trocear las pechugas. Si queréis podéis picarlas con alguna maquinita y si no hacéis pequeños cubitos con ayuda de un cuchillo. Cuando la tengamos lista fileteamos un diente de ajo y lo ponemos al fuego en una sartén con algo de aceite. Seguidamente añadimos la cebolla picada finita y a continuación las pechugas de pollo. Dejamos que se vayan haciendo a fuego medio durante 10 minutos. 

Para entonces ya tendremos listos nuestros calabacines. Con ayuda de un cuchillo y de una cucharita sacabocados les hacemos una incisión a lo largo para ir sacándoles la carne. La troceamos y se la añadimos a la sartén junto con las pechugas y la cebolla. Subimos un poquito el fuego y dejamos rehogar todo junto durante un par de minutos. Mientras tanto vamos troceando las nueces. Trasncurrido ese tiempo retiramos la sartén del fuego y añadimos los frutos secos bien picados, un huevo ligeramente batido y las dos terceras partes del queso Feta. Mezclamos todo bien y rellenamos con la farsa nuestros calabacines. Espolvoreamos con el queso que hemos reservado y metemos al horno para gratinar. Lo dejaremos a 180ºC durante unos 30 minutos. Si vemos que se nos empieza a quemar lo protegemos con papel albal y listo. La verdad es que el resultado está rico, rico. Animaros a probarlo.

Berenjenas gratinadas con longaliza


Hola, ya estoy de vuelta y antes de poneros otra receta quería daros las gracias por todos los comentarios que me habéis dejado en la entrada anterior. Me ha hecho muchísima ilusión compartir con vosotros mi nuevo descubrimiento. Y sobre todo, por qué no decirlo, me siento encantada al comprobar que no soy un bicho raro. Y es que a veces cuando uno pone mucha pasión en algo es inevitable que quienes no la comparten no lo acaben de entender y por mucho que traten de disimular en algún momento se les escapa una de esas miradas que vienen a decir "a esta, definitivamente, se le ha ido la olla", ¿cómo puede ser que esté tan emocionada si son sólo unos libros? y además de cocina. Pues sí, emocionada hasta la médula y ya veo que no soy la única y eso me encanta. Qué sería de la vida sin esos momentos que nos hacen comprender que la felicidad está en los pequeños detalles. Me entendéis, ¿verdad?


Y qué mayor felicidad que disfrutar de un plato sencillo y delicioso en buena compañía. Y para eso nada mejor que llevaros de la mano de mi querida Tessa Kirós. Esta mujer es impresionante. No sólo sus libros tienen un encanto especial, estoy segura de que ella también. Mirad su biografía. Tessa nació en Londres. Su padre era oriundo de la isla de Chipre y su madre finlandesa. Pero la mezcla de culturas en su vida no había echo nada más que empezar. Su familia se mudó a Sudáfrica cuando ella tenía sólo cuatro años y allí permaneció hasta cumplir los dieciocho. Decidió entonces comenzar a viajar para aprender algo más sobre las distintas formas de vivir y comer en diferentes culturas. Trabajó en restaurantes de Sydney, Atenas, Méjico y Londres antes de empezar a escribir sus libros, con los recuerdos que se llevó consigo de los distintos países en los que estuvo, con las recetas que durante tanto tiempo le han acompañado, muchas de las cuales han sido generosamente cedidas por sus amigos. En definitiva, como ella misma dice, libros que contienen las recetas que adora. ¿No os parece emocionante? Yo debo confesar que a veces siento también ese impulso de marcharme a conocer otros lugares. Tal vez por eso me gusta tanto su historia, sus libros y sus recetas. Espero que vosotros también lo disfrutéis. Os dejo con una receta deliciosa inspirada en sus berenjenas estofadas.




INGREDIENTES

2 berenjenas grandes, 2 dientes de ajo, 1 bote grande de tomate triturado, 1 tallo de apio, 3 tallos de longaniza fresca, 70 grs. de queso parmesano, 100 grs. de queso Feta, pimentón (opcional) y aceite de oliva

ELABORACIÓN

La receta original emplea carne de ternera picada para el relleno pero yo en vi en la carnicería unas longanizas frescas con una pinta estupenda y pensè que ni la propia Tessa Kirós hubiera podido resistirse así que me las llevé. Y la verdad, creo que fue un acierto. La receta original hierve las berenjenas pero yo las hice directamente en el microondas. Primero las partimos por la mitad a lo largo. Las espolvoreamos generosamente con sal y las dejamos sudar durante media hora para que suelten el líquido de vegetación que puede amargar. Las lavamos bien y seguidamente las colocamos sobre un plato o fuente que pueda ir al horo y las cubrimos con papel film de forma que queden herméticamente cerradas. Las dejamos cocer a pontencia máxima durante 5 minutos. No importa que no terminen de hacerse porque las vamos a meter al horno. Mientras tanto en una cazuela habremos puesto algo de aceite y los dos dientes de ajo bien picados. Ponemos a fuego medio hasta que empiecen a tomar color. En ese instante añadimos la lata de tomate triturado y dejamos a fuego medio-alto durante unos 20-25 minutos hasta que la salsa se haya concentrado bastante. Tessa utiliza Passata que es en realidad una salsa de tomate más concentrada aun pero yo creo que así tal cual la hice está perfecta. Cuando tengamos las berenjenas listas les quitamos el papel film y con ayuda de un sacabocados o en su defecto de una cucharilla vamos sacando la pulpa. Ponemos algo de aceite en la sartén, un diente de ajo y el apio bien picados. Dejamos rehogar a fuego medio durante 10 minutos. Seguidamente subimos el fuego y añadimos la carne de las berenjenas para que se dore bien. Nos interesa que cojan algo de color. Cuando estén listas incorporamos la longaniza que previamente habremos abierto por la mitad y quitado la piel para sacar el relleno. La troceamos ayudándonos de las manos (como si fuéramos a desmenuzarla). La salteamos junto con la berenjena durante un par de minutos. En la receta original en este momento es cuando se incorporaba una cucharadita de pimentón pero yo no lo hice porque pensé que la longaniza ya lleva especias y tiene la personalidad suficiente como para no necesitarla pero si pensáis que le iría bien la podéis añadir ahora. Seguidamente ponemos las 3/4 partes de nuestra salsa de tomate, mezclamos y dejamos que de un hervor todo junto. Ya fuera del fuego añadimos el queso parmesano y rellenamos con la farsa nuestras barquitas de berenjena. Las colocamos sobre una fuente que pueda ir al horno. Espolvoreamos con el queso Feta desmenuzado y cubrimos un poquito con lo que nos sobraba de salsa de tomate espesa. LLevamos al horno a 180ºC durante 30-35 minutos y listas para comer, deliciosas. Si preferís podéis sustituir la longaniza por butifarra fresca. Tiene que estar igual de rica, o incluso mejor. Espero que os guste.

Arní Yuvetsi -pasta con cordero al horno-


Los que me conocen saben que cuando algo me gusta mucho, me entusiasma y no lo puedo disimular. Que la cocina me vuelve loca supongo que salta a la vista. Por eso cuando descubro un nuevo blog, un programa de cocina o un libro de recetas apasionante no puedo evitar sentir una profunda emoción. Que se lo pregunten sino a una de mis mejores amigas, Eva, que sufre en silencio todos mis descubrimientos culinarios. Aunque ya está acostumbrada todavía atisbo cierto asombro cuando le hablo de La Dolce Vita con el mismo entusiasmo que lo haría si me hubiera besado Brad Pitt. Por eso la semana pasada no se extrañó cuando le dije que por fin había recibido un pedido que llevaba varios días esperando, los maravillosos libros de Tessa Kirós. Estaba tan emocionada que cuando fui a recoger el paquete a la empresa de mensajería les pedí unas tijeras para abrirlo allí mismo, ante el asombro de las dependientas que no daban crédito. No podía esperar más. El camino de vuelta a casa era largo así que allí mismo abrí mi paquete y después de varias exclamaciones y de dibujar una sonrisa de oreja a oreja que me duró toda la tarde les di las gracias, salí de la tienda y me senté en el banco más cercano para empezar a ojear unos libros que ya me habían robado el corazón. No os podeís imaginar lo que sentí al ir recorriendo sus páginas. Las fotografías son una auténtica delicia, imposible no dejar volar la imaginación a lo largo y ancho del Mediterráneo. Es como si recorriéramos Portugal, Grecia o Italia, entrando en las casas de la gente, disfrutando de los platos con los que las amas de casa deleitan a su familia. Esa es la sensación que uno tiene al leer sus libros. No hay artificios, ni trampa ni cartón. Sólo recetas sencillas hechas con mucho amor, el mismo con el que nos va desgranando los comentarios que las acompañan. Creo que pocos libros proporcionan desde el principio un placer tan intenso, una experiencia simplemente mágica. Esa es la palabra que mejor los define, magia. Para que os hagáis una idea os dejo unas fotos de Apples for Jam. Y si os pasa como a mi, que ya no podéis vivir sin ellos, no os preocupéis, podéis comprarlos aquí. Yo los tengo todos, no me he podido resistir.



La cuidada encuadernación es sólo un adelanto de lo que nos vamos a encontrar en su interior.



Más de cuatrocientas páginas con un montón de recetas y muchísimas fotografías tan deliciosas como estas.



Fotografías cuidadas de aspecto sencillo, a veces algo rústico, simplemente maravillosas.



Ahí podéis ver de fondo, también sus libros sobre Grecia y Portugal.



Y como no podía ser de otro modo hoy os traigo mi primera receta de los libros de Tessa Kiros. La expectación era máxima pero como me imaginaba, no me ha defradudado, la receta es simplemente deliciosa. Os dejo con las palabras de la autora que nos explica algo más sobre este Arní Yuvetsi.

Según Tessa Kirós el Yuvetsi es tradicionalmente un plato de domingo. La forma de cocinarlo es sencilla, se ponen todos los ingredientes dentro de un recipiente grande de cerámica que se llama Yuvetsi, del que como habréis adivinado toma su nombre este plato (sí, como sucede con nuestra paella). El Yuvetsi se horneaba tradicionalmente en la panadería y probablemente en algunos pequeños pueblos todavía se seguirá haciendo así. Cada familia llevaba su propio yuvetsi junto con un paquete de orzo (pasta en forma de cebada), kritharaki (pasta con forma de pequeñas almendras) o risoni (pasta en forma de grano de arroz) que el panadero debía añadir al final, según las instrucciones del cliente. Esta fórmula resultaba estupenda para que las amas de casa pudieran descansar de la cocina el domingo ya que era algún miembro de la familia (normalmente el padre o el hijo) el encargado de llevar y recoger el yuvetsi de la panadería. Se puede elaborar con ternera, pollo o pulpo aunque el que os traigo hoy está hecho con cordero. Espero que os guste.




INGREDIENTES

1 pierna de cordero, 2 cebollas rojas, 4 ó 5 dientes de ajo, 1 lata grande de tomate triturado y otra pequeña, 1 palito de canela, 1 cucharadita de pimentón, orégano, 500 grs. de orzo o de cualquier otra pasta pequeña en su lugar, 150 grs. de queso Feta, parmesano (opcional), aceite de oliva, azúcar, sal y el zumo de medio limón (opcional).

ELABORACIÓN
Para la elaboración del Arni Yuvetsi podemos utilizar la pierna de cordero entera, pedirle a nuestro carnicero que nos la trocee como si fuera para guisar o pedirle que nos quite primero el hueso y después que la trocee. Tessa lo hace con la pierna de cordero entera, según la fórmula tradicional. La elaboración en todos los casos es la misma, lo que varían son los tiempos. Yo le pedí al carnicero que me la deshuesara porque resulta más cómodo a la hora de comer pero por otra parte si mantenemos el hueso el guiso tendrá un sabor más intenso así que vosotros decidís. Cualquiera que sea el método que utilicéis lo primero que tenéis que hacer es encender el horno a 180ºC. Si queréis mientras tanto podéis frotar el cordero con el zumo de medio limón, es opcional. Seguidamente ponemos algo de aceite en el recipiente que vayamos a utilizar para elaborar el plato y recordad que tiene que ir al horno. Doramos los trozos de cordero en varias tantas. Cuando se vayan haciendo los vamos sacando. Seguidamente incorporamos la cebolla picada bien pequeña y dejamos rehogar durante cinco minutos a fuego medio/alto. Añadimos el ajo bien picadito y volvemos a incorporar la carne. Espolvoreamos con el pimentón y rehogamos durante unos segundos con cuidado para que no se nos queme. Rápidamente incorporamos nuestras latas de tomate, el orégano y el palito de canela. Añadimos sal y algo de azúcar para rectificar la acidez del tomate y llevamos al horno. Tenemos que dejar la carne hasta que esté tierna. Cuánto tiempo. Dependerá de vuestro horno y de cómo la vayáis a hacer. Tradicionalmente se preparaba la pierna entera y se dejaba al fuego durante 30 minutos. Pasado ese tiempo se añadía algo de agua y se dejaba en el horno durante una hora más aproximadamente. Pero hoy en día haciéndolo en casa es mejor trocear la pierna (con o sin hueso), de este modo también acortamos los tiempos. Si la hacemos deshuesada con dejarla 30-40 minutos en el horno será suficiente (dependiendo del tamaño de los trozos). Si mantenemos los huesos tendremos que añadir por lo menos 10 minutos más. Cuando la carne esté hecha añadimos la pasta. Mezclamos bien para que se impregne de la salsa y dejamos el conjunto durante otros 20-25 minutos, hasta que el orzo se haya cocinado totalmente. Ya huera del horno dejamos reposar durante 5 ó 10 minutos y servimos espolvoreado con queso Feta. Si os gusta el cordero os encantará.

P. D. Edito para añadir que hoy he recibido los libros de Tessa Kirós que aun no tenía (ahora ya los tengo todos) y cual ha sido mi sorpresa al comprobar que estos últimos son incluso más maravillosos que los primeros que compré. Los pedí el lunes por la tarde a través de mi tienda en Amazon y hoy viernes ya los tenía en casa. Si estáis pensado en comprar uno os recomiendo Venezia (Foods&Dreams). Cualquier cosa que diga de él se queda corta, creedme. Sí, ya sé que estaréis pensando que estoy exagerando un poco y que no soy muy objetiva porque se nota que me he enamorado de los libros de Tessa Kirós. Pero os diré en mi favor que el otro día le enseñé el libro de Food From Many Greek Kitchens a mi amiga Eva y a ella que no compra nunca libros de cocina, le pareció alucinante así que ya somos dos (je,je,je).

Ensalada de orzo

Bueno, como estoy de vacaciones hoy toca otra entrada programada. Espero que os guste. Esta vez una ensalada deliciosa que os invito a probar porque, la verdad, sorprende muy gratamente. A simple vista tal vez os pueda parecer una ensalada más de arroz pero no, tiene trampa. Si miráis bien descubriréis que no se trata de arroz sino de pasta. Sí, un tipo de pasta llamada orzo, muy popular en Grecia aunque su nombre proviene del italiano, idioma en el que significa precisamente cebada, de ahí su forma. Este tipo de pasta se utiliza en toda la cuenca mediterránea si bien podemos encontrarla con el nombre de risoni (pasta con forma de grano de arroz), kritharaki (pasta con forma de pequeñas almendras) o puntalette. Por su versatilidad admite gran variedad de preparaciones. Lo podemos servir acompañado de una salsa de carne (ragú) o bien cocinar como si fuera un risotto (arroz italiano). Y por supuesto también frío en ensalada. Seguro que os gusta.



Si queréis probar el orzo podéis encontrarlo fácilmente en cualquier supermercado Alcampo. Por lo menos en Logroño lo tienen o lo tenían hace un par de meses. Si no lo encontráis podéis sustituirlo por cualquier pasta pequeña. Gallo tiene una en forma de piñones que es muy similar y que seguro la encontráis fácilmente en cualquier supermercado.



INGREDIENTES
Orzo, canónigos, tomates secos, aceitunas negras sin hueso, pesto y queso feta



ELABORACIÓN
En primer lugar ponemos a cocer nuestra pasta en abundante agua con sal siguiendo las instrucciones del fabricante. Cuando esté lista la refrescamos y la mezclamos con salsa pesto ligeramente rebajada con agua. No queremos que resulte una salsa pesada sino ligera con la que bañar nuestra pasta. Reservamos. Mientras tanto en un bol con agua templada ponemos a rehidratar nuestros tomates secos. Seguidamente limpiamos los canónigos y a las aceitunas negras les quitamos el hueso y las partimos en rodajitas. Cuando hayamos terminado sacamos los tomates del agua, los secamos y troceamos. Poned un buen puñado pues le dan un sabor exquisito. Y ya sólo tenéis que montar el plato mezclando todos los ingredientes (orzo aliñado con nuestro pesto ligero, tomates secos, queso Feta, aceitunas y canónigos). Lista para servir. Si queremos la podemos tener ya preparada en la nevera a falta de añadir sólo en el último momento los canónigos que de otro modo se marchitarían. Así podemos conservarla en la nevera tranquilamente un par de días. Espero que os guste y que os animéis a darle un buen mordisco a esta ensalada que sabe y huele a Mediterráneo.

Tortitas de patata, puerro y feta para celebrar que estamos en cuartos


Sí, ya sé que estoy de vacaciones pero es que no podía dejar de celebrar el pase a cuartos de mis chicos de la selección de baloncesto. Pobres, con lo que les ha costado llegar hasta aquí y ahora que todo el mundo está como loco con la selección de fútbol, parece que nadie les presta demasiada atención. Ya no nos acordamos de la exhibición que nos brindaron a todos en el Mundial de Japón. En fin, qué efímera es la gloria y qué veleidosos los seres humanos. Lo que son las cosas, el país que hoy suspira por la selección de fútbol es el mismo que les criticaba implacablemente al empezar el Mundial, el que no hace demasiado tiempo les comparaba con la entonces exitosa selección de baloncesto y la verdad no salían muy bien parados. Claro que aquí cambiamos de opinión con más facilidad que el que cambia de chaqueta y ni para una cosa ni para la contraria necesitamos argumentos, estupendo.

Lo que realmente me asombra es que con todo el talento que tienen estos chicos les haya costado tanto creer en si mismos. A veces es más fácil ver las cosas desde fuera. ¿No os ha pasado nunca que alguien ha dicho algo maravilloso a cerca de vosotros y habéis tenido la impresión de que estaba hablando de otra persona porque no os veíais así? Pues a mi sí, hace mucho tiempo y hay algo que es verdad: "Tanto si piensas que puedes como si piensas que no puedes, estás en lo cierto." No importa que seas realmente excepcional porque si no te lo crees, todo el talento y la magia que llevas dentro nunca saldrán a relucir. Espero que el partido contra Grecia les haya servido para recuperar esa magia que sin duda alguna tienen y que, si vuelven a creer en si mismos, veremos todos en la cancha. Les deseo mucha suerte, se la merecen.




Y hablando de magia os voy a contar algo que me acaba de pasar y que resulta un tanto misterioso. No sé si os habrá ocurrido alguna vez pero yo hay cosas que sé y que no puedo explicar racionalmente. Lo único de lo que estoy segura es de que siempre acabo teniendo razón. Podríamos decir que es algo así como un presentimiento. Hoy, por ejemplo, estaba escribiendo esta entrada en un sitio donde hay Internet (sigo sin ordenador) y una amiga ha venido a buscarme para tomar un café. Al salir tenía el presentimiento de que iba a ver a alguien de quien hace un tiempo que no sé nada y se lo he contado a Vicky. A mi amiga le ha sorprendido y me ha dicho que donde estábamos no parecía probable que me lo fuera a encontrar. Y no habían pasado ni cinco minutos cuando lo he visto pasar por delante de la cristalera de la cafetería en la que estábamos sentadas y no he podido por menos que pensar, lo sabía. No me preguntéis cómo porque no lo puedo explicar pero nunca falla. Ah, por si alguien me pregunta por el número del próximo sorteo de lotería siento deciros que es algo que no puedo provocar, me pasa de forma espontánea y sólo funciona con cosas que tienen que ver conmigo directamente así que tal vez si repartimos el premio (je,je,je)....



INGREDIENTES
500 grs. de patatas, 3 yemas de huevo, 3 cucharadas de harina, 2-3 puerros, mantequilla, aceite, 100 grs. de queso Feta


ELABORACIÓN
Estas tortitas son sencillitas pero realmente deliciosas. Sólo tenéis que cocer bien las patatas en abundante agua con sal. Normalmente en 20-25 minutos estarán listas pero dependerá del tamaño. Es importante que lo comprobéis por ejemplo pinchándolas con un cuchillo, cuando las atraveséis fácilmente ya están. Mientras se hacen en una cazuela aparte ponemos una cucharada de aceite de oliva y un buen trozo de mantequilla, lo que necesitemos para pochar los puerros. Los cortamos en trozos pequeños y los rehogamos durante 5 minutos a fuego medio. Cuando tengamos listas las patatas las pelamos y las trituramos con ayuda de un pasapurés. Si no tenemos es mejor ayudarnos simplemente de un tenedor para chafarlas pues si utilizamos una batidora estamos añadiendo liga a las patatas y de ese modo se nos quedarán como chiclosas. Cuando las tengamos listas las salpimentamos e incorporamos el puerro pochado junto con las yemas de huevo, las cucharadas de harina y el queso Feta bien desmenuzado para que se reparta homogenéamente. Dejamos reposar la mezcla en el frigo durante media hora y a continuación la sacamos para freir. Le damos forma con las manos mojadas en agua para evitar que se nos peguen. Hacemos primero unas bolitas y luego las vamos aplastando. Ponemos algo de aceite en una sartén y las freimos por tandas. Y luego a disfrutar, están riquísimas.

Empanada de pimientos casi griega


Bueno, pues de momento mi ordenador sigue en la UVI a la espera de que nos digan si saldrá de esta o no así que continuo escribiendo desde la biblio. Parece que no pero hoy en día sin Internet, como que uno no se apaña. En fin, es lo que tienen las cosas, que muchas veces te das cuenta de lo que las necesitas cuando no las puedes tener.

Hoy quería compartir con vosotros una receta muy facilita y para mi gusto deliciosa, inspirada en la cocina griega. Creo que ya os he dicho en alguna otra ocasión que en Grecia se hacen empanadas casi con cualquier ingrediente. La tradición de elaborar este tipo de preparaciones se remonta muy atrás en el tiempo. De hecho ya en el siglo V a. C. aparecen referencias a este tipo de pasteles en las obras de Aristófanes. Aquí en España también tenemos, sobre todo en el norte, gran tradición en la elaboración de empanadas y sobra decir que también están muy ricas. Pero que queréis que os diga, he probado unas cuantas recetas de masa de empanada y ninguna me acaba de convencer así que esta vez decidí cambiar la masa hecha en casa por hojaldre comprado y el resultado ha sido simplemente espectacular. Claro que el relleno también estaba riquísimo y todo en su conjunto, delicioso. Si os gustan los ingredientes no dudéis en hacerla porque, de verdad, os va a encantar. La mezcla de pimientos y queso feta, ummm... ¡qué rica! No os la podéis perder. Para mi ha sido todo un descubrimiento.

INGREDIENTES
Dos placas de masa de hojaldre (yo utilizo el de Lidl porque me gusta más), pimientos de bote, atún en aceite, queso feta, azúcar, sal, nata líquida y 2 huevos (uno para el relleno y otro para pintar la empanada)

ELABORACIÓN
La elaboración es muy sencilla y rápida. Empezamos haciendo el relleno. Lo primero de todo será cortar nuestros pimientos en tiras. ¿Cuántos vamos a necesitar? Los suficientes para cubrir toda la superficie de la masa. Una vez los tengamos listos (en tiras) los espolvorearemos con una cucharadita de azúcar. Mezclamos bien y llevamos al micro durante 40-60 segundos para que el azúcar se funda y se adhiera a nuestros pimientos, de este modo luego se "caramelizarán" ligeramente en el horno mejorando su sabor. Una vez los tengamos listos los mezclaremos con el atún desmenuzado, al gusto. Finalmente añadiremos el queso feta en pequeños trocitos para que esté bien esparcido por la mezcla. Estiramos nuestro hojaldre y forramos la base del molde con una capa. Yo utilicé unos moldecitos individuales de Emile Henry que son una monada y que quedan estupendos pero cualquiera os puede servir. Lo único importante es que tengan algo de profundidad para que podamos meter bastante relleno y nos queden las empanadas gorditas. A continuación cogemos el huevo y separamos la llema de la clara. Utilizamos esta última para pintar el hojaldre que acabamos de colocar en nuestro molde, de ese modo crearemos una finísima película que lo impermeabilizará evitando que luego se reblandezca con la humedad del relleno. Seguidamente colocamos encima la mezcla de pimientos, atún y queso Feta llenando casi por completo el espacio. Una vez lista batimos un huevo con un chorrito generoso de nata y volcamos lo que quepa sobre el relleno. Cubrimos con la otra placa de hojaldre, doblamos los bordes para cerrarlos, pintamos con la yema de huevo y llevamos al horno siguiendo las indicaciones del fabricante. Normalmente el hojaldre se hornea a 180-200ºC durante 20-25 minutos. Cuando esté lista la empanada se saca, la dejáis reposar un ratito y a disfrutar. Tibia o incluso al día siguiente ligeramente templada en el micro está deliciosa. Espero que os guste.