Prassópita {empanada de puerros}

Una de las cosas que me sorprendió la primera vez que estuve en Grecia fue la cantidad de empanadas que tienen. Recuerdo que a la vuelta compré varios libros de cocina tradicional y todos tenían un capítulo entero dedicado a las mismas aunque a veces éstas se parezcan más a una tarta salada que a lo que nosotros entendemos por empanada. La que os traigo hoy es sencilla pero para mi, toda una delicia. Los protagonistas son los puerros (con la mantequilla adquieren un sabor perfumado y suave) y, hablando de Grecia, no podía faltar el queso Feta. La verdad es que yo no lo conocía hasta que tuve ocasión de probarlo allí y desde entonces no he dejado de comprarlo en España. Me encanta.

En las mesas griegas nunca falta un buen trozo de queso de oveja, en una u otra forma. Y es que es uno de los alimentos básicos del país heleno donde una familia consume al año un promedio de unos 100 kilos de queso de oveja. La palabra Féta significa en realidad "loncha" o "pedazo" y hace referencia a la forma en que se corta el coágulo durante el proceso de elaboración del queso. En Grecia todavía hay amas de casa que siguen elaborando su propio Feta que después guardan en bidones de hojalata en los cuales se puede conservar hasta dos años. En las queserías típicas el Feta aún se conserva en tradicionales toneles de madera que sustituyeron a las conocidas tinajas, para la conservación de alimentos en la antigua Grecia (Pithoi). La salmuera en la que se sumergen los quesos para que no se oxiden hace que la madera se hinche, tapando los poros e impermeabilizando el tonel. Si todavía no lo habéis probado, animaros. Es un queso delicioso con mucha personalidad. Eso sí, aseguraros de que compráis uno bueno o no os gustará. Los que yo he probado de marcas blancas no son de buena calidad. El de la marca Dodoni es el que en España se encuentra con más falicidad. Podéis comprarlo tranquilamente, está muy rico.


INGREDIENTES

1 Kg. de puerros, 4 huevos grandes, 1 taza de harina, 2 tazas de leche, 250 grs. de queso Feta, 1 taza de aceite, mantequilla

Pollo con sobrasada, calabacines y alubias

Rick Stein's MEDITERRANEAN ESCAPES


La semana pasada recibí unos libros que estaba esperando. No os podéis imaginar la alegría que me llevé cuando, al llegar a casa después del trabajo, el paquete estaba allí. Por fin tenía en mis manos los libros de Rick Stein. Adoro a ese hombre. Ya os dije el otro día que Memorias de África era mi película favorita. Pues si me dejaran en una isla desierta y me dieran a escoger, entre los objetos que me llevaría sin dudarlo estarían, por supuesto, esa maravillosa película de la que os hablaba y los dvds de la serie de Rick Stein "Escapadas por el Medieterráneo". Me encanta. Me fascina. Me vuelve loca. La serie está a medio camino entre los documentales de viajes y de gastronomía. Su fotografía es espectacular. Sientes como en cada imagen te invaden la luz y los colores del Mediterráneo. Es un recorrido por la cocina popular que se adentra en los hogares de las gentes comunes que viven a orillas del Mare Nostrum.

Precisamente la serie empieza con este vídeo que quiero compartir con vosotros. Es un adelanto de lo que os espera si tenéis ocasión de ver y disfrutar el resto. Rick Stein comienza contando que cuando terminaron que grabar "La Odisea Francesa", un documental del mismo estilo en el que recorrieron el Canal du Midi en Francia hasta su desembocadura en el Mediterráneo, se plantearon por qué no continuar el viaje y explorar ese espacio que comparte una tradición gastronómica con elementos comunes: aceite de oliva, tomates, ajos, mezzes, antipasti. Recorrer esa cultura a través de platos sencillos pero llenos de sabor. Como dice Rick Stein comer es importante así que por qué no lo disfrutamos más.
Y como os podéis imaginar. Hoy tenía que compartir con vosotros una de las deliciosas recetas del libro Rick Stein's Mediterranean Escapes. Y qué mejor que empezar el viaje por el Mediterráneo en casa. Esta vez nos vamos hasta las Islas Baleares para disfrutar de uno de sus productos estrella, la sobrasada.


INGREDIENTES

Judías blancas (pueden ser de bote, ya cocidas), salsa de tomate casera, pollo troceado, aceite de oliva, guindilla (opcional), sobrasada, vino blanco, calabacines, perejil, sal y pimienta

Parmigiana di melanzana


"Yo tenía una granja en África, al pie de las colinas de Ngong..."

Desde que la vi por primera vez supe que Memorias de África sería para siempre mi película favorita. Y en efecto, la he vuelto a ver muchas veces y nunca deja de emocionarme la historia de Karen Blixen y Denys Finch-Hatton, dos seres extraordinarios condenados a amarse a pesar de no entenderse. Les unía un enorme respeto y la pasión que ponían en todo cuanto compartían. La película habla de las necesidades de los seres humanos, de la libertad, de la comunicación, del respeto, de la amistad, de la fugacidad de las cosas. Todo ello maravillosamente hilvanado y aderezado con una banda sonora capaz de fundirse con las emociones que transmite la película y una fotografía espectacular que retrata como nadie la belleza natural del continente africano. Seguro que, después de ver Memorias de África, más de uno ha soñado con recorrer esos parajes. Y que me decís de la escena del avión. Simplemente deliciosa.

Lo que no sé si todos sabéis es que los protagonistas de la película fueron personajes de carne y hueso. Karen Dinesen fue en realidad una escritora danesa nacida en 1885. En 1914 se casó con su primo, el barón Bror Blixen-Finecke. Tras la boda se trasladaron a vivir a Kenia. Aunque se divorciaron en 1921, la escritora permaneció en África hasta 1931, año en que regresó a Dinamarca. En dos de sus libros, Lejos de áfrica y Sombras en la hierba, narra con emoción y nostalgia sus vivencias en Kenia, los éxitos y fracasos de su plantación, y su tristeza al abandonar el sencillo estilo de vida africano que tanto admiró, elementos todos ellos que continúan presentes en la película Memorias de África.

Ahora que se cumplen 25 años del estreno de la película no quería dejar pasar la ocasión sin rendir mi humilde homenaje a los genios que hicieron posible esta obra maestra del séptimo arte. Gracias.

La receta que os traigo hoy refleja a la perfección ese estilo de vida sencillo del que tanto disfrutó Karen Dinesen en el continente africano. Estoy segura de que a ella esta parmigiana le habría encantado.



INGREDIENTES

Berenjenas, queso Taleggio o queso de oveja curado, albahaca, salsa de tomate casera, queso parmesano, aceite de oliva y sal

Patatas con chorizo

Este plato que os presento hoy es una de las señas de identidad de La Rioja y su cocina y por supuesto no podían faltar en este blog. Seguro que todos las conocéis. Incluso las habréis probado alguna vez, aunque no todos hayáis tenido la suerte de degustarlas con el ingrediente estrella que confiere a este plato su sabor exisito: el chorizo riojano. Y es que en esta tierra famosa por sus vinos tenemos también una industria chacinera que está a la altura de nuestros mejores caldos. No es por presumir pero, en mi opinión, tenemos uno de los mejores chorizos del mundo, incluso si tenemos en cuenta los ibéricos que para mi gusto no tienen color. Desde luego unas patatas con chorizo ibérico como que no son lo mismo, no.


Es una pena que nuestros productos cárnicos no tengan todavía el reconocimiento de nuestros vinos aunque cada vez se conocen más y son más valorados. Quienes los han probado sin duda no los olvidarán aunque todavía resulte difícil encontrar buen chorizo riojano fuera de nuestra comunidad. Por eso, para evitar la picaresca que ha surgido en torno al mismo (etiquetando como embutido riojano algo que no lo es) se ha puesto en marcha la Indicación Geográfica Protegida Chorizo Riojano que ampara el chorizo en forma de sarta de categoría Extra elaborado artesanalmente en La Rioja en instalaciones que controlan el proceso de elaboración, maduración y secado, así como la calidad y manipulación de las materias primas. Os podría seguir contando más cosas pero lo mejor es que si tenéis ocasión lo probéis vosotros mismos. Si pasais por La Rioja veréis que casi todas las carnicerías elaboran sus propios embutidos y es en estas donde se encuentran los más auténticos y exquisitos. Todo un manjar.




INGREDIENTES

Una rastra grande de chorizo riojano, costilla de cerdo, pimentón dulce, cebolla, unos ajos, perejil, 2 hojas de laurel y patatas

Cupcakes de plátano y coco

Una vez pasada la fiebre del 14 de febrero, cualquier día es bueno para celebrar que se está enamorado. Porque en realidad, aunque no lo parezca, uno también está enamorado los 364 días restantes, digo yo. En mi opinión el colmo de la celebración de San Valentín es la "tradición" de hacer regalos. Porque, ¿qué valor tiene algo que te regalan por obligación o por costumbre? Los regalos que guardo con más cariño son aquellos que me traen recuerdos de momentos o de personas especiales que han pasado por mi vida. Ninguno me lo han regalado en San Valentín porque la magia del amor es que es algo espontáneo que no entiende de momentos. Hay más amor en una mirada, una sonrisa, unas palabras, un momento compartido... que en mil regalos del Corte Inglés. Y lo mejor es que para amar no hacen falta excusas, cualquier momento es bueno.

Claro que ya puestos, os habéis preguntado alguna vez de donde viene, por ejemplo, la tradición tan extendida de regalar rosas rojas en San Valentín. Pues bien, según parece esta tradición surgió en Inglaterra, durante los siglos XVIII y XIX, cuando debido a lo estricto de los códigos morales victorianos, cualquier tipo de comunicación verbal o escrita de las emociones y sentimientos era no sólo mal vista, sino totalmente prohibida.

Por esta razón, entre los enamorados de la época surgió la necesidad de buscar otro medio para comunicar sus mensajes de amor, pasión o admiración y las flores fueron las elegidas. Pronto las rosas se convirtieron en el lenguaje universal utilizado por los enamorados para expresar sus sentimientos, de manera sutil y discreta.

No en vano la rosa roja era ya reconocida desde tiempos inmemoriales, como uno de los símbolos universales del amor. Los griegos, por ejemplo, asociaban a esta flor con Afrodita, diosa del amor y la belleza. Los romanos consagraban las rosas rojas a su propia diosa del amor, Venus. Más tarde, la mismísima Cleopatra utilizaría decenas de ellas para tapizar su alcoba cada vez que esperaba tener un encuentro con su amado Marco Antonio.



Pues bien, a pesar de todo, rosas es lo que yo quería haber hecho este fin de semana. Después de volver de Málaga tenía muchísimas ganas de experimentar con la técnica de la pasta de goma que aprendimos en el curso, probar otra vez con las rosas y alguna cosita más. Pero cuando fui a echar mano de los ingredientes, ¡horror!, la glucosa había sesaparecido así que como aquí es imposible comprarla, tuve que improvisar algo sencillito para cumplir con un encargo que me habían hecho. Menos mal que en el super encontré estos corazoncitos para darle un poco de alegría a los cupcakes. Y ya que no podía hacer mucho más les hice tmabién un traje de gala. Al final han quedado hasta bonitos.

Carrilleras de ternera en salsa de pimientos con ciruelas {para mi las mejores}

No sé si os ha pasado a vosotros pero yo, a menudo, me llevo una gran decepción cuando como fuera de casa. Normalmente casi siempre acabo pensando que el plato en cuestión me gusta más como lo preparo yo, o que aquello tampoco es para tanto. Y claro, cuando uno paga por algo y no encuentra la satisfacción que busca es inevitable cierto desencanto. Algo, por supuesto, que sólo nos sucede a quienes disfrutamos con la comida. El resto, los que simplemente se alimentan, se limitan a mirarnos como si fuéramos extraterrestres venidos de un planeta rarísimo. Lo bueno es que por ese mismo motivo, cuando uno encuentra algo que le agrada de verdad, dada la excepcionalidad de la ocasión, la alegría es muchísimo mayor. Eso mismo me sucedió a mi el fin de semana pasado. Ya os dije que había estado en Málaga. Pues bien, el viernes salimos a cenar por ahí y acabamos en un sitio que fue todo un descubrimiento. Me gustó el aspecto casero que tenía el local así que decidimos entrar. Y ¡qué suerte! Probamos un lomo ibérico adobado con un poquito de pimentón que estaba para quitarse el sombrero. Toda una orgía para el paladar. Yo no cabía en sí de satisfacción así que felicité al dueño del local, vamos que me faltó sólo plantarle dos besos. Y ya puestos felicité también al padre de la criatura que andaba por allí, un señor ya jubilado, muy simpático, que durante años ha regentado un restaurante en pleno centro de Madrid con mucho éxito y que ahora que su hijo acababa de instalarse en Málaga había venido a echarle una mano. La cocina es casera, elaborada con productos de gran calidad y eso se nota, vaya que si se nota. Si vais por Málaga no dudéis en pasaros por allí. Nosotros volvimos al día siguiente y nos deleitamos esta vez con las costillas de cerdo ibérico, de verdad, para chuparse los dedos. El sitio se llama "El Puchero" y creo recordar que está en la calle Maestranza.

Con la receta de hoy me pasó exactamente lo contrario. Siempre que pido carrilleras en un restaurante, sea cual sea la preparación, acabo pensando en que no tienen ni punto de comparación con la receta que yo hago en casa. Las he probado incluso en restaurantes de cierta reputación pero aunque no estén mal yo no puedo evitar compararlas con la receta que os pongo hoy y siempre, siempre, siempre salen mal paradas. Así que, después de probar unas cuantas, he llegado a la conclusión de que, para mi, esta es la mejor manera de preparar unas carrilleras de ternera que te quitan el sentido. Y como suele pasar con todos los guisos, un consejo, prepararlas de víspera, están muchísimo mejor.


INGREDIENTES
4 carrilleras de ternera, 2 cebollas, 75 grs. de mantequilla, 1 cucharada de aceite, un vaso de vino tinto, agua o caldo para cubrir la carne, 16 ciruelas pasas grandes sin hueso, 20 pimientos del piquillo, sal y pimienta

Cupcakes

El pasado fin de semana estuve en Málaga en un curso organizado por Beatriz, de "En Juliana". Si no conocéis su página web, os la recomiendo sin duda. Vais a encontrar muchísimas cosas para comprar on-line con la tranquilidad de que son grandes profesionales. Yo les hice un pedido antes de Navidad y lo recibí ¡en menos de 48 horas!


El curso, como habréis adivinado por el título de esta entrada era sobre Cupcakes. Los que veis en las fotos los hice allí y la verdad es que para ser la primera vez, no están mal. Para las que no sepan lo que son, poco puedo deciros que no salte a la vista. Los cupcakes son oriundos de Estados Unidos. Son una especie de pastelitos que se presentan generalmente en las cápsulas empleadas para hacer madalenas y lo fundamental es que van decorados, al gusto de cada uno. Como base nos puede servir cualquier receta de bizcocho, madalena, muffin o incluso brownie, que nos guste. Parece ser que la idea surgió en el siglo XIX y por aquel entonces se horneaban utilizando como molde una taza o ramequín, costumbre que serviría después para darles nombre (cup=taza/cake=pastel).

Tarata de zanahorias

El otro día les llevé una tarta y un bizcocho a mis compañeros del trabajo. Hacía mucho tiempo que no les llevaba nada. Creo recordar que la última vez les hice un cake salado y una tarta de queso, claro que eso fue el verano pasado, lo recuerdo bien. Estábamos casi a cuarenta grados, hacía un calor insoportable en casa y a mi no se me ocurrió mejor idea que encender el horno. ¿No os pasa que durante los meses de verano tenéis mono de horno? A mi sí. El caso es que cualquiera podría pensar que encender el horno con esas temperaturas es casi un suicidio pero no. Yo hasta diría que alivia. Lo fundamental es cerrar a cal y canto la puerta de la cocina. Una vez nos pongamos manos a la obra notaremos incialmente un ligero ascenso de nuestro calor corporal pero luego enseguida te acostumbras. Además el efecto sauna que se genera es estupendo para el cutis ya que limpia los poros en profundidad. Y lo mejor de todo es que cuando sales de la cocina además de estar divina de la muerte sientes como si la temperatura del resto de la casa hubiera bajado de golpe como por arte de magia. Y mientras tu vecina la pobre está muriéndose de calor tu estás más fresca que una lechuga, estupenda y con tu cake recién horneado.... (je, je, je). Esta vez la cosa no fue para tanto. Con un par de grados en la calle, encender el horno es una bendición. Esta vez les hice esta tarta de zanahorias típicamente inglesa y un bizcocho estupendo del que ya os hablaré otro día. Merece la pena dejar de lado los prejuicios si es la primera vez que probáis un postre elaborado con este delicioso tubérculo. No se nota nada en el sabor y el resultado es espectacular. Algunos al descubrir el ingrediente secreto se lanzaron directamente a por el bizcocho pero tengo que deciros que quienes se atrevieron a probarla repitieron varias veces y coincidieron en señalar que estaba exquisita. Espero que os guste.


INGREDIENTES
250 grs. de zanahorias, 200 grs. de harina, 200 grs. de azúcar, 3 huevos, 1/2 sobre de levadura, 1 cdta. de canela, un buen chorretón de aceite de oliva
Para la cobertura
120 grs. de queso Philadelphia, 200 grs. de azúcar glass, 30 grs. de mantequilla, el zumo de 1 limòn 1, las semillas de una vaina de vainilla

Pastel de lo que queráis

Sinceramente, todavía no sé cómo me he liado la manta a la cabeza con esto del blog. Ni siquiera sé de donde voy a sacar tiempo para ir publicando las cosas que quiero compartir con vosotros, pero he de confesar que estoy encantada. Lo que más siento es no poder pasarme más a menudo por algunos de los blogs que me encantan. A veces veo cosas deliciosas y me gustaría poder decírselo a la persona en cuestión pero no siempre encuentro el momento. Ojalá las horas fueran más largas.

Recientemente y pensando sobre todo en las fotos que quería poner en el blog, estuve investigando un poco para ver cómo podía mejorarlas. Ya sabéis eso de vale más una imagen que mil palabras. ¿No os ha pasado nunca ver la fotografía de un plato y sin necesidad de leer la receta saber ya que estáis deseando probarla? A que sí. Pues bien, después de leer un poco al respecto descubrí que una de las cosas que más curiosidad habían despertado en mi era un artilugio que permitía obtener fotografías muy interesantes con luz artificial sin tener que invertir una fortuna en un equipo profesional. Se trataba de una caja de luz de fabricación casera. El caso es que le tenía yo echado el ojo a ese ivento pero no acaba de decidirme. En esas estaba cuando Elvira de Los Cerezos en Flor nos habló de ella en uno de sus post. Lo podéis ver aquí:


Así que, con sus explicaciones ya no tenía excusa. Este finde me he puesto manos a la obra y me he fabricado una yo solita. El resultado lo podéis ver en las fotos de hoy. Espero que os gusten.


La receta de hoy he decidido llamarla PASTEL de lo que queráis porque es la típica receta que admite mil variaciones. Quién más y quien menos ha hecho algún pastel de este tipo alguna vez y tiene su propia receta. Yo hoy he decidido probarlo con los ingredientes que os pongo a continuación pero podéis cambiarlos por los que más os gusten. Podéis añadir o mezclar otro tipo de carne, incorporar hierbas, frutos secos, tapenade, pesto, mostaza, pasta de tomate, polvos de sopa de cebolla/champis/trigueros en sobre, trufas, aceitunas, vegetales, aromatizar la carne con vino... El único límite es vuestra propia imaginación.