Sí, sí, sí, estamos en la final después de un partido en el que hasta el último momento tuvimos el corazón en un puño. Creo que grité tanto que debieron oírme incluso desde Donetsk. Lo mejor la prórroga: vibrante, emocionante, intensa pero el gol se nos resistía esta vez así que nos fuimos a los penaltis. Y ahí sí ¡qué nervios! Me temblaba todo y es que me pongo histérica, como si me fuese la vida en ello. Soy incapaz de verlos con tranquilidad. Necesito taparme los ojos, los cierro con fuerza como si eso pudiera ayudar un poquito a empujar el balón y entonces cruzo los dedos mientras espero escuchar la voz del comentarista radiando la parada de Casillas o cantando otro gol de los nuestros. Qué alivio cuando por fin Cesc nos dio la victoria. Sí, no ha sido un sueño, ya estamos en la final. ¿Será verdad eso de que no hay dos sin tres? Señores, hagan sus apuestas....
Lo que sí apostaría tranquilamente es que con estos calores a nadie le apetece pasarse horas en la cocina. Uf, me entran sudores sólo de pensarlo. Por eso cuando descubrí esta ensalada de la mano de Manuela Darling-Gansser me dije, voy a darle una oportunidad y tengo que deciros que el resultado me encantó. No sólo no sabe a calabacín sino que además está riquísima y lo mejor de todo, es que se prepara en un santiamén. ¿Os animáis a probarla?
INGREDIENTES
3 ó 4 calabacines pequeños, el zumo de un limón (si no os gusta lo podéis sustituir por vinagre de vino blanco), unas 8 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, pimienta negra recién molida y 50-75 grs. de parmesano o grana padano.
Es importante utilizar calabacines pequeños (cuanto más mejor) porque de este modo estarán más tiernos y tendrán menos semillas en la parte central. Ahora es la época del año perfecta para encontarlos así. Si tenéis un pelador en casa podéis utilizarlo, como he hecho yo, para cortarlos en tiras finitas. Deshechad la parte central si tiene semillas. Con este corte el calabacín no sólo queda genial, como podéis ver en las fotos, sino que además se prepara muy rápido. Si no tenéis alguno de estos artilugios podéis cortarlo en rodajas delgaditas. En ese caso una mandolina también os podría ayudar para ir más rápido pero no es necesaria, se pueden cortar a cuchillo.
Una vez que hemos troceado ya el calabacín, lo salpimentamos. Siempre es mejor utilizar pimienta recién molida. Podéis emplear la negra o una mezcla de vuestras pimientas preferidas. Eso sí, hay que ser generosos porque le va muy bien al plato (mirad las fotos). A continuación lo aliñamos como si se tratara de cualquier otra ensalada, a nuestro gusto. Las cantidades que yo os he dado son orientativas. Lo mejor es que probéis hasta conseguir el punto que os apetezca. Y ahora viene el parmesano, abundante. Espolvoreamos bien por todo y voilà, listo para servir. Que lo disfrutéis.














