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Espaguetis con ragú de lentejas y nuevo libro de Tessa Kirós

Una de las cosas que esperaba con impaciencia a la vuelta de mis vacaciones era el nuevo libro de Tessa Kirós, Limoncello and Linen water y por fin ha llegado, ya es mío. Así que aunque ando bastante liada estos días no he podido resisitirme a compartir con vosotros este momento tan emocionante. No sé que tienen los libros de Tessa Kirós que me reconfortan tanto. Y me temo que éste que tengo ahora entre mis manos se convertirá rápidamente en uno de mis favoritos. No sólo está lleno de buenas recetas (como los anteriores) sino que además tiene un encanto especial que lo hace único, diferente, maravilloso, irresistible. En este libro Tessa ha querido rendir homenaje a las madres, las suegras y en especial a todas las matriarcas que han pasado por su vida y de las que ha aprendido tantas lecciones. Y qué mejor manera de hacerlo que recopilar algunas de sus recetas y todos esos consejos que ha ido heredando de su sabiduría popular. Seguro que muchas os sentiréis identificadas.


La primera parte recuerda el estilo de los libros de principios del siglo pasado en los que se instruía a las futuras amas de casa sobre las tareas del hogar. Sus páginas destilan un aire retro absolutamente maravilloso, lleno de nostalgia. Me ha hecho recordar a mis dos abuelas que ya no están. El libro tiene el encanto de los tiempos pasados, de las cosas hechas con cariño, sin prisas, de los detalles que convierten cuatro paredes en un verdadero hogar. Podemos aprender a preparar desde un delicioso licor de limón casero (limoncello) hasta un agua de plancha (linen water) para conseguir que nuestra ropa limpia huela estupendamente bien. Entre medias encontramos multitud de sugerencias imprescindibles para un buen fondo de despensa: aceites, vinagres o sales aromatizadas, azúcares perfumados, licores, conservas, mermeladas. También hay consejos. ¿Sabíais que el membrillo se coloca dentro de los armarios como ambientador porque desprende una fragancia muy agradable? Eso sí, nos recomiendan ponerlo dentro de un bol para evitar que pueda manchar algo. Aunque de todos los consejos me quedo con éste, absolutamente genial, de la madre de Tessa Kirós: "Nunca corráis detrás de un hombre o de un autobús - simpre hay otro en camino." Cierto.


Lentejas con tomate y parmesano -deliciosas-

Hoy quiero traeros una receta que si la probáis os va a sorprender, seguro. Cuando la descubrí en una de mis series favoritas "La Dolce Vita"  de  David Rocco  no podía imaginar ni por un momento que aquel plato tan sencillo, rápido y fácil de preparar podía resultar tan sumamente delicioso. Tanto que desde que lo descubrí hace más de dos meses lo he hecho ya unas cuantas veces y siempre nos ha encantado así que tenía ganas de hacerle por fin las fotos para compartir la receta con vosotros. Sin duda alguna es el ejemplo perfecto de cómo se puede disfrutar comiendo sin necesidad de complicarnos en la cocina. Por eso, con este plato, inauguro hoy un nuevo apartado en el índice de recetas: Cocina triple R (rápida, rica y realmente fácil). Perfecta para los que se inician en la cocina, para los que andan  escasos de tiempo o para los que simplemente quieren disfrutar al máximo con el mínimo esfuerzo.  Y quiero dedicarle este apartado a una persona a la que quiero mucho y que para mi es muy especial. Hace poco tiempo que se ha independizado y a veces me llama para pedirme alguna receta o preguntarme cómo hacer tal o cual plato. Oscar, espero que  a partir de ahora aquí encuentre esas recetas con las que disfrutar comiendo sin complicarse.  Un beso muy grande.


La verdad es que la versión original utilizaba lentejas como las que habitualmente se encuentran en nuestras cocinas pero yo tenía en la despensa un paquetito de lentejas naranjas al que no le había dado ninguna utilidad y decidí que por fin había llegado su momento. Las lentejas naranjas o de coral son uno de los alimentos básicos de Oriente Próximo, y su textura y sabor es más delicado que la variedad más consumida en nuestra dieta, la lenteja castellana. A simple vista se diferencian de éstas por el color  y su tamaño más pequeño, semejante al de la lenteja pardina.  Como todas las legumbres son una fuente excelente de hidratos de carbono complejos, proteínas vegetales, fibra, vitaminas y minerales. Entre los minerales encontramos  zinc, selenio, aunque destaca fundamentelmente el aporte de hierro, cuya absorción aumenta en el organismo si incluimos en las preparaciones alimentos ricos en vitamina C. Sin embargo las lentejas carecen de un aminoácido esencial (metionina). Por eso a veces se recomienda acompañarlas con cereales como el arroz, que complementan esa ausencia del aminoácido convirtiendo el plato elaborado en una fuente de proteínas similar a las proteínas de origen animal. Aunque si os soy sincera a mi las lentejas con arroz no me entusiasman demasiado . Volviendo a nuestras lentejas de coral no podemos olvidarnos de mencionar su principal ventaja con respecto a las demás y es que al no tener piel no necesitamos ponerlas a remojo previamente y su cocción es mucho más rápida. El estar desprovistas de la cáscara hace que produzcan menos gases por lo que son perfectas para las personas que tienen problemas digestivos. Pero, por supuesto, la receta se puede hacer exactamente igual con lentejas pardinas o incluso castellanas adaptando los tiempos de cocción. ¿Nos ponemos a ello?



INGREDIENTES

500 grs. de lenteja de coral, un buen manojo de perejil fresco, 4 dientes de ajo grandes, 2-3 pequeñas cayenas,  1'250 Kg. de tomate triturado (una lata grande y otra pequeña), 20 vultlas del molinillo de pimienta, 3 cucharadas de azúcar, aceite de oliva, sal, agua y 80-100 grs. de queso parmesano o grana padano.
 
Empezamos cogiendo un buen manojo de perejil fresco y lo picamos finito (no importa si cae algún trozo del tallo). Ya sé que muchos de vosotros no tenéis hierbas frescas en casa pero hoy en día el perejil en bolsitas se encuentra en cualquier supermercado. Y como la compra la tenemos que hacer todos pues es tan sencillo como que la próxima vez que vayáis al super os acordéis de comprar la correspondiente bolsita. Yo lo suelo comprar en Simply. La mejor manera de conservarlo una vez que llegamos a casa es sacarlo de bolsa y colocarlo con agua en un recipiente de cristal, como si fuera el ramo de rosas que nos regalaron por San Valentín, así se nos conservará entre siete y diez días (dependiendo de lo fresco que esté cuando lo compremos). Tampoco hace falta que tengáis un jarrón. Cualquier bote de cristal que tengamos por casa nos servirá siempre y cuando sea lo suficientemente alto como para que los tallos queden sumergidos  y las hojas fuera del agua. No me digáis que tampoco tenéis un bote vacío. Pues no, no os váis a escaquear: un vaso de cristal también sirve.  Pues ale, ya no hay excusa para empezar.  Pero si aún así seguís encontrando alguna, antes que quedaros sin probar la receta, qué le vamos a hacer, utilizáis  perejil seco y listo.

Pues manos a la obra. Para empezar ponemos un poco de aceite en la cazuela donde vayamos a guisar las lentejas. Los que tengáis perejil fresco picáis un buen puñado y los que no pasáis directamente al segundo paso: picar bien finitos los dientes de ajo. Si tenéis un triturador es más rápido y sencillo, ni siquiera hace falta pelar los ajos.  Para los que os iniciáis en la cocina debéis saber que es una "herramienta" muy útil pero si no la tenemos lo hacemos a mano y listo. Ahora ponemos el aceite a calentar e incorporamos el perejil fresco, las cayenas que desmenuzaremos con las manos y los ajos. Si no queremos que esté muy picante debemos quitarles las semillas (al menos una parte) porque pican a rabiar. Rehogamos durante unos segundos hasta que el ajo empiece a chisporrotear. Si vamos a utilizar perejil seco se lo ponemos justo ahora. Seguidamente añadimos el tomate triturado y 3 cucharadas de azúcar (para contrarrestar  su acidez). Removemos y nos olvidamos de la cazuela durante 15 minutos. La dejaremos a fuego bajo. En mi placa de inducción yo la pongo al 4. Pasado ese tiempo lavamos las lentejas y las incorporamos al tomate. Ahora tenemos que añadirles agua. Ya sé que hay mucha gente que le gusta ponerle caldo a todo pero hay cosas que están más ricas así. La cantidad de agua la vamos a medir aprovechando la lata de tomate grande que hemos utilizado. Si las lentejas os gustan más espesas, como a mi, añadís tres medidas de agua. Si por el contrario os gustan bien caldosas añadís cuatro. Y si soís de los que ni chicha ni limoná, pues tres y medio. Añadimos la sal y dejamos a fuego suave durante 13-14 minutos. Yo la última vez las hice a fuego más fuerte y luego se me deshicieron más, como véis en la foto. Si las probáis en este momento seguramente os parecerá que todavía les falta un poco pero terminarán de hacerse con el reposo así que las retiramos del fuego, añadimos un chorrito de aceite de oliva virgen extra y queso parmesano rallado. Ahora las tapamos y las dejamos reposar 15-20 minutos. El tiempo de reposo es imprescindible para conseguir el sabor deseado así que calculad bien antes de poneros a cocinar.

Desde luego esta es una forma sanísima de comer lentejas sin la pesadez de otras preparaciones más contundentes típicas del invierno.Y auque me he enrollado un poco, es un plato fácil, fácil. Sólo hay que poner los ajos, el perejil y la cayena. Luego añadimos el tomate. Después las lentejas, el caldo y listo. Sacar y ponerle parmesano.

Si utilizamos lenteja pardina es mejor ponerla en remojo la noche anterior para acortar los tiempos de cocción. Si las ponemos directamente tardan más en cocer (40-50 minutos) y también necesitarán más agua. Si vais a utilizar una olla a presión  super rápida, sin remojo con diez minutos también estárán listas pero entonces les tenemos que añadir algo menos de caldo porque en la olla no se produce tanta evaporación. Si es una olla a presión normal necesitarán entre 20 y 30 minutos.

Espero que os guste esta deliciosa manera de disfrutar de las lentejas. Para los niños si quereís las podéis pasar y dárselas como una crema o bien dejarlas 5 minutos más al fuego para que ellas mismas se deshagan. 

Que disfruteís del fin de semana. Os veo en vuestras cocinas.