La tarta de uvas y queso de Paqui


Por fin un ratito para publicar una entrada. Últimamente parece que los días tuvieran menos de 24 horas y es que cuantas más cosas tienes que hacer menos te cunde el tiempo, ¿no? Y con las ganas que tenía de escribir esta entrada para contaros la sorpresa que me dieron el viernes. Fue todo un detallazo que agradezco de corazón, de verdad. ¿Os acordáis cuando os conté que la mujer de mi jefe leía mi blog? No sabéis la ilusión que me hizo comprobar lo cerca que podemos estar a veces de gente que se interesa por lo que publicamos y nosotros sin saberlo. Quien sabe si esa señora que está comprando pollo en la carnicería lo hace precisamente para elaborar una de nuestras recetas (je,je,je). Pues sí, ya veis que todo puede pasar. Bueno, volviendo a lo de la sorpresa, os cuento. Resulta que el viernes mi jefe se presentó en la oficina con una tarta que había hecho Paqui (su mujer). Una deliciosa tarta de ¡uvas y queso! que hizo pensando en mi. ¿Os imagináis mi cara cuando me lo dijo? No me lo podía creer. Me emocioné muchísimo. Casi me pongo hasta colorada (y tan casi). Madre mía, qué detalle tan bonito. Estaba tan nerviosa que no sabía ni qué decir a parte de que estaba deliciosa y que la presentación era impresionante, qué mano para los postres. No sé si se lo llegué a decir a ella porque a última hora de la mañana llamó Paqui por teléfono y estuvimos hablando un ratito. La verdad es que estaba algo nerviosa y a veces basta que quieras decir muchas cosas para que luego se te olvide la mitad. Y además, fue tan cariñosa conmigo y me dijo cosas tan bonitas que me puse más nerviosa que si Richard Gere me estuviese tirando los trastos, ahí sí que me salieron los colores. No sé si me merezco tantos halagos. De verdad Paqui, muchísimas gracias por la sorpresa, no sabes la ilusión que me hizo. Es de esas cosas que se recuerdan siempre con cariño. Se lo contaré a mis nietos (je,je,je). De hecho cada vez que me acuerdo de la tarta me sale una sonrisa de oreja a oreja que no puedo disimular. Por eso quería compartir esto con todos vosotros, para que hoy la protagonista sea Paqui porque no todos los días uno tiene la suerte de conocer a una persona extraordinaria y a una cocinera excepcional. Creo que con lo que os he contado de ella es fácil hacerse una idea de cómo es, ¿no? Bastan un par de minutos para darse cuenta de que es especial. Paqui, gracias por pensar en los demás y regalarnos esos momentos de felicidad.






Y esta es su deliciosa tarta de Uvas y Queso. No me atrevo a poneros la receta porque me da la impresión de que ella ha tuneado un poco la versión original haciéndola más deliciosa todavía. Así que aprovechando que Paqui va a leer esta entrada podemos pedirle que nos ponga su receta, ¿qué os parece? Seguro que os encanta. Yo la pienso hacer en casa. Y a los que no os gusten las uvas, animaros sustituyéndolas por cualquier otra fruta porque os aseguro que la tarta está deliciosa. Con frutos rojos también tiene que estar riquísima. Hay mil posibilidades, probad.

Pollo a la riojana


Hoy quiero compartir con vosotros esta forma de guisar el pollo que es muy típica de La Rioja. Como ya os habréis dado cuenta en nuestra cocina hay un ingrediente que no puede faltar nunca, el chorizo. Para que os hagáis una idea os diré que tengo una amiga que es de Aragón y está casada con un chico de Logroño y se queja siempre de que cuando cocina su marido le añade chorizo a todo y claro así es muy difícil mantener la línea y no caer en la tentación de rebañar el plato. Aunque de vez en cuando no viene mal darse un pequeño homenaje. Y si es con embutido riojano mucho mejor. Ya os he dicho alguna vez que nuestra industria chacinera es de las mejores de España. Algunas carnicerías elaboran el que probablemente sea (como dice algún cartel) el mejor chorizo del mundo. Asi que si queréis probarlo, esta es una buena oportunidad.



INGREDIENTES

1 Pollo sin piel y troceado, 1 trozo generoso de chorizo riojano picante y más bien fresco, 1 lata de tomate natural triturado de tamaño mediano, 6-8 pimientos rojos de bote en tiras, un chorro de vino blanco, sal, pimienta, aceite de oliva, romero, tomillo, 2 dientes de ajo y si se quiere unas patatas fritas en daditos como acompañamiento (opcional).

Arroz de confit de pato


Hace unos días compartía con vosotros una ensalada de confit de pato que está deliciosa. Pues bien, hoy traigo una receta de aprovechamiento que podéis hacer cuando utilicéis el confit en cualquier preparación en la que sea necesario poner la carne de pato desmigada, para lo cual previamente debemos retirar los huesos y la piel. Pues bien, no lo tiréis. Yo utilicé los restos de unos muslos de confit y también de unas alitas como base para elaborar este arroz. Y el resultado está muy rico.




INGREDIENTES
Huesos de restos de muslos de confit de pato y unas alitas, verduras variadas para elaborar un caldo, arroz, salchichas, panceta fresca, salchichas frescas, rometo, ajo, perejil y aceite.

ELABORACIÓN
Primero hacemos un caldo con los huesos y los restos de confit y las verduras que más nos gusten. Yo utilicé los huesos y algunas pieles de varios muslos y media docena de alitas, un par de ellas enteras (también con su carne). En esta ocasión para elaborar el caldo puse además puerro, zanahoria y cebolla pero podéis utilizar las verduras que tengáis a mano. Dejamos cocer durante 40 minutos, colamos y ya lo tenemos listo. A continuación en la paellera ponemos algo de aceite y parte de la grasita del confit que le va a dar un sabor delicioso. Añadimos un par de ajos bien picados y unas ramitas de romero. Dejamos a fuego medio-alto durante unos segundos. No queremos que se nos doren demasiado. Seguidamente incorporamos el bacon en lardones y las salchichas enteras. Rehogamos todo bien durante un minuto. Cuando lo tengamos con ayuda de una tijera cortamos nuestras salchichas en trocitos de un tamaño que nos permita luego llevarnos a la boca fácilmente. Seguidamente añadimos el arroz y rehogamos bien para que todos los granitos se impregnen de la grasita. Cuando los tengamos añadimos el caldo caliente. Añadir siempre el doble de caldo que de arroz y un poquito más. Dejamos a fuego medio durante 18 minutos o hasta que el arroz esté en su punto. Si queréis darle algo de color podéis añadir azafrán pero la verdad es que así de sabor está rico, rico.

Deliciosa Schiacciata con l'uva de David Rocco

El fin de semana pasado estuve en el monte buscando setas. Y digo buscando por que lo que se dice coger no cogimos ni una. Así que nos volvíamos a casa con las cestas vacías y yo además con el mal cuerpo que se me pone a veces cuando hay que circular por carreteras llenas de baches y curvas. ¿Qué hacer en esa situación? Como me dice mi padre a veces, hija, tu todo lo arreglas comiendo. No sé si os habrá pasado alguna vez pero a mi viajar con el estómago vacío no me sienta bien y menos con tanto tragín. Pero el domingo la verdad es que, con las prisas, se me olvidó coger algo y no hacía más que pensar en la mala vela que se me pondría durante el camino de vuelta a casa cuando de pronto se me encendió una lucecita. Hace a penas un par de semanas que terminó la vendimia aquí en La Rioja. Y este año además los excedentes están por encima de los cien millones de kilos de uva. Lo que significa que en algunas fincas se queda parte de la uva sin recoger puesto que no podrá ser vendida porque se ha llegado al tope permitido por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen de Vino de Rioja que establece unos cupos para evitar que el precio del vino se desplome como consecuencia de exceso de producto en el mercado. La verdad es que, en esta época, es todo un espectáculo ver los viñedos vestidos con esas preciosas tonalidades rojas. Podéis ver a qué me refiero aquí. Así que ya de vuelta y aprovechando que ambos lados de la carretera estaban jalonados por inmensas avenidas de viñedos hicimos una parada para refrescar la boca con algunas uvas y de paso coger algún racimo más para por lo menos no volver con la cesta vacía. Aunque, si soy sincera, debo confesaros que lo del mareo fue más bien una excusa para poder coger algunos racimos.

Veréis alguna vez os he hablado de Rick Stein y de lo mucho que me gusta ese hombre (sus series, no penséis mal). Pues bien, hace pocos meses descubrí en Canal Cocina a David Rocco con una serie llamada "La Dolce Vita" y volví a enamorarme otra vez. Cuando lo vi por vez primera me recordó mucho el estilo fresco y desenfadado de Jamie Oliver pero con un toque todavía más mediterráneo. Sus programas me vuelven loca, me encantan, son simplemente deliciosos. Supongo que, al igual que con Rick Stein, disfruto muchísimo con esa mezcla de lugareños, gastronomía, paisaje mediterráneo y costumbres que desfilan por la pantalla. De verdad, es absolutamente maravillosa. Uno de los mayores placeres del día ha sido durante algún tiempo esperar un nuevo capítulo de La Dolce Vita y disfrutar de él como si estuviera en esos rincones maravillosos de Florencia o La Toscana que discurren ante nuestros ojos. De verdad, todo un placer. Las recetas de David son sencillas, cocina mediterránea de la que se hace en casa. Las recetas que aprendió de su madre. Yo ya me he enamorado de unas cuantas. Por eso desde que vi el episodio dedicado a la vendimia, tenía en mente probar esta receta. Pero las uvas que venden en las tiendas son uva de mesa y para mi gusto tienen el grano demasiado grande y yo quería algo más refinado. Así que en cuanto vi esos racimos colgando de las vides sabía que esta deliciosa Schiacciata me estaba esperando. Y no me equivoqué con lo de exquisita. Sólo un requisito, hay que comerla templadita, recién hecha porque al día siguiente pierde mucho. Claro que eso no supone ningún problema porque en mi casa nos la ventilamos enseguida. Por cierto, deciros que a mi la uva así sin más no me hace demasiada gracia y sin embargo la schiacciata me ha encantado. Este postre que se pronuncia esquiachiata es una versión más sencilla del pan típico toscano que lleva el mismo nombre. En algunas versiones la Schiacciata se parece más a una Focaccia mientras que otras son más tipo Torta. David la hace utilizando masa de pizza y de verdad, creedme, el resultado es delicioso.

Y para que se os haga la boca agua, os dejo aquí el trailer de la tercera temporada de la serie de David Rocco "La Dolce Vita". Alucinante.



INGREDIENTES

500 grs. de vuestra masa de pizza favorita (tiene que ser fresca, no la que venden en los supermercados), las uvas que se necesiten para cubrir la masa, azúcar, dos ramas de romero y 4 cucharadas de aceite de oliva


ELABORACIÓN
La elaboración es muy sencilla. Sólo tenéis que extender la masa hasta formar un rectángulo. Trazáis una señal para dividir la masa en dos partes iguales y en cubrís la parte derecha de vuestra masa con los granos de uva. Tenéis que poner bastantes dejando un pequeño bordillo alrededor para cerrar después nuestra masa. A continuación añadimos un chorrito de aceite, nuestra ramita de romero bien picada y espolvoreada por encima y una buena cantidad de azúcar de modo que se quede todo bastante blanco, como si tuviera el aspecto de unas frutas escarchadas. Aplastamos las uvas para que se metan bien en la masa sin importarnos si alguna se rompen. De hecho será todavía mejor si alguna se rompe porque se formará un delicioso juguito caramelizado en el interior. Con la otra parte de la masa cubrimos la que tenemos ya con las uvas (como si fueramos a cerrar nuestra empanada). Cerramos bien, bien los bordes para impedir que se salgan los jugos durante la cocción. Pintamos con aceite la masa de empanada y sobre ella colocamos más uvas. Apretamos para que se hundan en la masa esta vez teniendo cuidado de no romperla. Espolvoreamos nuevamente con azúcar y repartimos la ramita de romero que nos quedaba. Llevamos al horno a 200-220ºC durante 10-15 minutos y listo para comer. Nada más salir del horno se le puede hincar el diente. Está deliciosa. Si os animáis ya me contaréis. Todavía estáis a tiempo de encontrar uvas. Que la disfrutéis mucho.
Para los que queráis dentro de poco publicaré la receta de mi masa de piza favorita. La utilicé para esta ocasión aprovechando que siempre suelo tener alguna porción en el congelador. Pero podéis utilizar la que hagáis vosotros habitualmente.

Fusilli negros con sepia

No sé que tiene la pasta que gusta a todo el mundo. La verdad es que es tan versátil, que no cansa nunca. El único límite para prepararla lo pone nuestra imaginación. Pero para los que necesitéis alguna sugerencia la editorial Phaidon ha publicado en español un volúmen de La Cuchara de Plata dedicado exclusivamente a la pasta. Podéis ver la reseña aquí. Seguro que a la mayoría os sonará La Cuchara de Plata porque es el libro de cocina más vendido en Italia en los últimos 50 años. Es una auténtica biblia gastronómica de nuestros vecinos mediterráneos. Sin embargo, la primera vez que lo vi, me sorprendió las pocas recetas de pasta que encontramos en él. Lo que deja claro que la cocina italiana es mucho más que pasta y pizza. Así que para remediar ese vacío gastronómico ahora presentan un segundo volumen en el que encontraréis un buen número de recetas con casi todo tipo de pasta fresca, seca o rellena. Las explicaciones son escuetas y sencillas y las fotografías bastante escasas lo cual sin duda alguna es una pena porque los platos siempre entran primero por la vista. Ahora bien, la variedad de combinacines es interminable, es sólo cuestión de probar. Así que empezamos con este plato rico, rico.



INGREDIENTES

850 grs. de sepias limpias, 6 bolsitas de tinta de calamar, 1 cebolla grande, 1 vaso de vino blanco seco, 2 cucharadas de concentrado de tomate, 500 grs. de fusillo, perejil, aceite, sal y pimienta



ELABORACIÓN

Primero limpiamos bien las sepias (si no las compramos ya limpias). Para ello abrimos a lo largo y si tienen tinta dentro la guardamos y retiramos el aparato digestivo. Quitamos también el hueso o pluma que tienen en su interior y apartamos los tentáculos a los que tenemos que cortar la parte de la cabeza donde se encuentra la boca (ese pico duro situado justo en medio de los tentáculos). Les retiramos también la capa de piel más externa que sale fácilmente con solo tirar. A continuación las troceamos, procurando que los trozos queden de un tamaño adecuado para poder ir a la boca. Ponemos aceite en una sartén y las freímos a fuego medio hata que se dore un poco. Retiramos y reservamos. En el aceite en el que las hemos dorado incorporamos la cebolla y dejamos que coja también algo de color durante unos 10 minutos. A continuación volvemos a poner las sepias en la cazuela. Vertemos el vino y dejamos cocer durante un para de minutos para que se evapore el alcohol. Seguidamente incorporamos el concentrado de tomate y las tintas y salpimentamos. Revolvemos bien y dejamos hervir durante 15 - 20 minutos. Mientras tanto cocemos los fusilli. Cuando estén listos escurrimos la pasta y la mezclamos con nuestra salsa de sepia. Listos para comer.

Otra opción es que cuando hacéis calamares en su tinta preparéis más cantidad de la que vayáis a necesitar y lo que os sobre lo servís acompañando cualquier pasta. Estará deliciosoa La receta la podéis hacer igual con sepia o calamares, lo que más os guste. Con estos últimos el resultado es algo más suave. A los niños les gustará más. En esta ocasión yo no utilicé queso, no creo que sea necesario. Pero si queréis probar.

Guiso corso de carnede cerdo con setas y castañas

Hace un tiempo os dije que adoraba al cocinero británico Rick Stein. Su "Odisea Francesa" y sus "Escapadas por el Mediterráneo" son sencillamente maravillosas. Suelen repetirlas de vez en cuando en Canal Viajar así que si tenéis la oportunidad no dejéis de verlas. Creo que uno de los motivos por los que me gustan tanto las dos series es que combinan dos cosas que para mi resultan fascinantes, los viajes y la cocina. Y qué mejor escenario para disfrutar de ambas que el Mediterráneo.



INGREDIENTES

1 Kg. de carne de cerdo (yo utilicé lomo), tomillo, romero, laurel, clavo, pimienta negra en grano, 1 cebolla, 2 tallos de apio, 4 dientes de ajo, clavos de olor, pimienta en grano, vino tinto para marinar la carne, chorizo, 2 cucharadas de puré concentrado de tomate, algo de harina, un chorrito de vermut blanco o vino blanco, setas variadas o boletus (frescos o secos), castañas asadas, sal, pimienta y perejil fresco.





ELABORACIÓN

Viendo a Rick Stein no hace falta demasiadas explicaciones ya que en este caso una imagen vale más que mil palabras. Sólo tenenéis que poner las hierbas, verduras, especias y el vino tinto a marinar con la carne. Mejor si lo dejáis de un día para otro, durante 24 horas. Yo piqué las verduras bien finitas porque luego no me gusta encontrar trozos grandes, eso va a gustos. Al día siguiente escurrimos el vino de la marinada y doramos la carne y la verdura en la cazuela. Seguidamente añadimos las rodajas de chorizo, la pasta de tomate y espolvoreamos con harina. Regamos con un buen chorro de vermut blanco e incorporamos también el vino que habremos utilizado para la marinada. Su utilizamos setas secas las añadimos ahora junto con el caldo en el que las hemos rehidratado un poco. Dejamos cocer durante aproximadamente una hora. Si vamos a utilizar setas y boletus frescos, los añadiremos ahora. Dejamos al fuego 10 minutos más junto con las castañas ya cocidas. Espolvoreamos con perejil y listo para servir. Está muy rico.

Pastel de queso con arándanos y limón

Supongo que todos los que tenéis un blog habéis pensado alguna vez lo sorprendente que resulta comprobar que lo que publicas puede interesar a otras personas. Con Internet ya no hay distancias y cualquiera puede leer algo que acaba de escribir alguien que se encuentra a miles de kilómetros de distancia. La primera vez que descubrí que alguien desde Alemania, Suiza, Francia, Holanda, Italia o Grecia había visitado el blog la sorpresa fue mayúscula. Y no digamos nada cuando lo que tu escribes interesa a gente de otros continentes. Casi es algo mágico. Por eso siempre que puedo antes de acostarme me gusta entrar para ver quienes me habéis visitado. Y en la distancia trato de imaginar cómo sois cada uno de vosotros. Me gustaría poderos dar las gracias en persona pero en la mayoría de los casos ni siquiera sé vuestros nombres. Aunque quién sabe, a lo mejor nuestros caminos se cruzan alguna vez. Puede incluso que estén más cerca de lo que pensamos.


El otro día en el trabajo mi jefe nos comentó que este año en casa querían hacer dulce de membrillo pero que no tenía la receta. Inmediatamente recordé que María José del blog Pasen y Degusten la había publicado a penas unos días antes. Si no conocéis su blog pasaros por allí porque tiene cosas deliciosas. Así que no dudé en enseñarle su receta. Entonces Javier (así es como se llama mi jefe) me preguntó si aquel blog era mío y yo le expliqué que no, que yo tenía otro. Y mientras charlábamos me explicó que su mujer también solía visitar blogs de cocina. Cual fue mi sorpresa cuando al día siguiente Javier me dijo que ella no sólo seguía el blog de María José sino también el mío. La verdad es que me hizo muchísima ilusión. No podía imaginar que estuviera tan cerca alguien que lee este blog.




Por eso la entrada de hoy se la quiero dedicar a ella y a todos lo que me visitáis con frecuencia. Gracias por estar siempre ahí, por interesaros por lo que hago. Por la paciencia que demostráis cuando no encuentro el tiempo necesario para publicar algo o incluso cuando no puedo visitar vuestros blogs con tanta frecuencia como me gustaría. De corazón, gracias a todos. Por eso cuando ayer Ana de "Mis comienzos en la blogcocina" me entregó el premio Sunshine Award pensé que ese premio era también vuestro. Porque sois los que hacéis que compartir esta pasión valga la pena.

Y a Ana qué le puedo decir además de agradecerle enormemente el detalle de que haya pensado en mi para este premio, sobre todo teniendo en cuenta la de blogs maravillosos que hay por ahí. De verdad Ana, me siento alagadísima. De paso a vosotros os animo a que visitéis su blog si es que todavía no lo habéis hecho. Ana es una cocinera extraordinaria que cuida mucho los detalles. Su cocina mezcla los platos tradicionales con las recetas más creativas. Mirad sino su morcilla dulce, aquí. Os encantará.

Y ya sin enrollarme más, voy con este Pastel de Queso con Arándanos y Limón que está delicioso. Os dejo la receta por si alguien se anima.



INGREDIENTES

Para la base: 45 grs. de mantequilla, 210 grs. de harina con levadura, 1 cucharadita de levadura en polvo, 2 cucharadas de azúcar, 1 huevo XL y otro pequeño, 1 ó 2 cucharaditas de leche si fuera necesario.

Para el relleno: 1 tarrina de queso Mascarpone (250 grs.), 300 grs. de queso Philadelphia, 2 yogures griegos, 5 huevos, el zumo y la ralladura de un limón y medio y 270 grs. de arándanos secos.

Gratinado de morcilla dulce

La cocina no siempre requiere que nos pasemos un montón de tiempo para preparar cosas ricas. Sobre todo entre semana, buscamos algo fácil y rápido pero no por ello menos sabroso. Este es un plato excelente para solventar una buena cena. El protagonista principal es la morcilla dulce. Supongo que algunos estaréis más acostumbrados a ver la versión salada. Aunque existen muchas variantes (de cebolla, puerro, etc) la más conocida es la morcilla de Burgos que a mi particularmente no me gusta demasiado, al menos las que he probado hasta ahora. En cambio la dulce me parece realmente deliciosa, singular, exquisita por eso creo que es injustamente menos popular. La verdad es que me trae muchos recuerdos de mi infancia porque mi yaya Hortensia (a la que adoro) es de un pueblecito de Soria. Allí junto con sus hermanas cada año hacían la matanza en la que por supuesto no podía faltar la deliciosa morcilla de piñones y cómo les salía. Es imposible describirlo con palabras,  eran simplemente deliciosas, exquisitas, nunca he probado nada igual. ¡Lo que daría yo por volver a hincarle el diente a una! Por otra parte en la despensa de mi tía Pilar tampoco faltaban nunca el chorizo, el salchichón, las costillas y el lomo. Las viandas se guardaban una vez fritas en ollas de barro y se cubrían con aceite. Era un espectáculo y un auténtico manjar. La verdad es que ahora me da muchísima rabia no haber tomado parte en ese ritual con mi yaya. En los pueblos era casi una festividad que reunía a toda la familia. Nadie quería perdérsela. Mis primos de Barcelona venían ese fin de semana para tomar parte en el evento casi más importante del año. Lo recuerdo con nostalgia pensando en todas esas tradiciones que se van perdiendo y que servían para juntar a las familias con todos los primos y hermanos. Los niños comíamos en una mesa distinta de la de los mayores y cada uno ayudaba en lo que podía. Siempre había sito para uno más y todos eran bien recibidos. Qué recuerdos.




Supongo que gracias a la proximidad de la riojana Sierra de Cameros con las tierras sorianas, aquí tenemos la suerte de poder disfrutar de la morcilla dulce todo el año. Y lo cierto es que en la carnicería donde las compro se dan un aire a las que preparaba mi yaya aunque por supuesto no hay ni punto de comparación. Por eso hoy quiero dedicarle este post a ella que tanto me ha hecho disfrutar. Va por ti yaya, con todo mi cariño, en recuerdo de las mejores morcillas dulces del mundo, las que tu nos preparabas con tanto esmero.

Los que queráis saber algo más sobre la receta de la morcilla dulce podéis pinchar aquí. Y antes de ponerme con la elaboración de hoy quería deciros que la forma más habitual de disfrutar de esta delicia es como postre. Simplemente frita para mi es como más deliciosa está. Para ello se corta en rodajas gorditas y se fríe en una sartén a fuego fuerte durante poco tiempo para que la parte exterior se nos quede crujiente y el interior quede suave y jugoso. Es una delicia, probadla.

INGREDIENTES

1 Morcillas dulces, 3 puerros, bechamel y pan rallado


ELABORACIÓN

Lo primero de todo será lavar el puerro y picarlo bien finito. En una sartén ponemos una gotita de aceite y algo de mantequilla para saltear. Salpimentamos y mientras dejamos al fuego durante 2 ó 3 minutos retiramos la piel de la morcilla y colocamos el relleno en la misma sartén que el puerro para rehogarlo todo junto durante un par de minutos. No queremos dejarlo más porque se nos terminará de hacer en el horno. En la fuente en la que lo vayamos a hornear colocamos una capa de puerro y encima una capa de morcilla. Cubrimos con una bechamel muy ligera, espolvoreamos con algo de pan rallado y metemos al horno para gratinar. Si queréis también podéis añadirle una pera rallada, le va fenomenal pero así mismo ya está rico. Espero que os guste. Un besito.

Ensalada de confit de pato con crema de almendras

Las ensaladas no son sólo para el verano. La variedad de ingredientes y texturas nos permite disfrutar de ellas durante todo el año ya sea en frío o tibias. La que os traigo hoy es de esas que nos hacen quedar de maravilla si tenemos invitados. Está deliciosa y la crema de almendras que le acompaña es para ponerse a mojar pan y no acabar nunca. Una buena opción, por ejemplo, para estas Navidades. La receta es de la gran cocinera gallega Iria Castro. Algunos la conoceréis porque estuvo durante mucho tiempo en la parrilla de Canal Cocina primero con "Platos fríos", después junto a Bárbara Buenache en "Combinados" y entre medio con su "Consultorio". Sus programas eran todo un éxito de audiencia. En la actualidad dirige la escuela de cocina El Carnaval, en Madrid donde imparte personalmente algunos cursos.



INGREDIENTES

2 Muslos de confit de pato, hojas verdes de ensalada (lollo rosso, hoja de roble, canónigos) y sal

Ingredientes para la crema de almendras: 100 grs de almendra cruda entera, 1 lata pequeña de espárragos blancos, 1 bote de 250 ml de mahonesa

Ingredientes para la vinagreta de almendras: 12 cucharadas soperas de aceite de oliva, 60 almendras laminadas, 4 cucharadas soperaas de jugo de truga, 4 cucharadas soperas de jugo de limón, 2 cucharadas soperas de trufa picada, 4 cucharadas soperas de hierbas picadas (perifollo, perejil, cebollino).

Pimientos rellenos de arroz al horno


Hola, ya estoy de vuelta y con muchas ganas de pasarme por vuestros blogs para ver qué habéis estado cocinado durante todo este tiempo. Seguro que me he perdido cosas estupendas, así que tendré que ponerme al día. Para calentar motores os traigo una receta que es muy típica de toda la cuenca Mediterránea, verduras rellenas de arroz al horno. Esta es mi versión de la receta, con un toque muy riojano, el arroz con chorizo. Si os gustan este tipo de platos seguro que esta versión os va a encantar.

INGREDIENTES

Arroz de grano corto, pimientos para rellenar todos del mismo tamaño, bacon fresco, chorizo fresco, azafrán, ajo, romero, caldo de pollo, aceite, sal y papel de aluminio para tapar la fuente en el horno.


ELABORACIÓN

Primero lavamos bien los pimientos que vamos a rellenar. Tenemos que procurar que sean todos del mismo tamaño para que se hagan a la vez. Si los encontramos podemos jugar con los colores (rojo, verde y amarillo) así quedarán más vistosos en el plato. Les cortamos una especie de sombrero que guardaremos para taparlos luego y vaciamos las semillas que contienen en su interior. A continuación ponemos algo de aceite en la paellera y añadimos un diente de ajo machacado con el cuchillo y un par de ramitas de romero fresco. Eso aromatizará nuestro aceite. Mientras tanto partimos el bacon en daditos y hacemos lo mismo con el chorizo. Tenemos que ser generosos porque eso es lo que le va a dar la gracia al arroz. Cuando el ajo comience a dorarse ligeramente añadimos el bacon. A mi me gusta dejarlo hasta que empiece a dorarse y entonces incorporo el chorizo que necesita sólo medio minuto. En ese momento añado el arroz y lo rehogo bien para que se empape de todo el saborcito que se ha quedado en el aceite. Seguidamente añadimos el caldo de pollo y el azafrán que tendremos tostado previamente. Yo cuando lo compro envuelvo las hebras en un trozo de papel albal, les hago varios dobleces y lo pongo a tostar sobre una sartén puesta a fuego medio. En un par de minustos está listo . De ese modo cuando lo utilicemos nos dará mucho más sabor y color. En este caso como el arroz queremos que se termine de hacer en el horno, dentro de los pimientos, lo dejaremos al fuego sólo 10-12 minutos así que añadiremos menos caldo que de costumbre, la misma cantidad de caldo (en cazos) que de arroz. Cuando se haya evaporado el líquido fuera del fuego yo incorporo al arroz un par de dientes de ajo picados muy muy finitos (mejor con un triturador). Seguidamente se rellenan los pimientos que habremos pintado antes con aceite tanto por dentro como por fuera. No os olvidéis de ponerles algo de sal. y de colocarles el sombrerito. Los ponemos en una fuente que pueda ir al horno y la cubrimos con papel albal. Si no se mantienen de pie lo mejor es cortarle un poquito en la base para que no se nos caigan. Se dejan asar durante una hora a 180ºC. A continuación se les quita el papel albal y se dejan gratinar durante 10 minutos más. Sacamos y listos para servir. Espero que os gusten.