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Pollo asado con una salsa de uvas y Pedro Ximénez espectacular

La verdad es que últimamente no hago más que ver racimos de uvas enormes en todas las fruterías y no he podido resistirme a utilizarlas en la preparación de un plato salado aunque tengo que confesaros que el resultado ha superado con creces todas mis expectativas. Si habéis probado alguna vez el pollo con uvas (yo sí) y el resultado no ha sido el que esperábais (digamos que no es santo de mi devoción) tenéis que probar esta receta, espectacular, que nada tiene que ver con la anterior. Incluso aunque no os gusten las uvas, la receta os encantará.

Creo que en más de una ocasión os he hablado de la originalidad con la que los italianos incorporan la fruta en multitud de recetas saladas con un resultado sorprendente. En el blog podéis encontrar algunos ejemplos que merece la pena probar: risotto de pera y queso de cabra o risotto de fresas. Sin embargo, en el caso de las uvas lo normal es añadirlas en los guisos o asados más como guarnición de la carne. La verdad, siempre he pensado que las uvas podían dar más de sí y ahora lo he comprobado. El resultado es uno de los mejores asados de pollo que he comido jamás.


Y ¿cuál es el secreto? Pues un relleno exquisito y una deliciosa salsa elaborada con Pedro Ximénez y zumo de uva natural. Sí, lo habéis adivinado: las uvas no están "de adorno". Al contrario, las he licuado para conseguir una salsa que será vuestra perdición. El resultado os sorprenderá no sólo por su insuperable sabor sino también por los matices totalmente inesperados que descubriréis en cada bocado. Y es que el relleno es un arroz aromatizado con canela y vino lo cual, a pesar de ser una combinación de sabores inusual para un asado, da como resultado en boca una auténtica orgía, uno de esos platos que consiguen cosechar la unanimidad de todos los comensales (sí,sí, también del rarito que a todo le pone pegas). Y qué deciros del conjunto: realmente adictivo. ¿Queréis saber cómo se prepara?

Kokkinisto de pollo

Bueno, últimamente he estado un poco desconectada de Internet y ahora por fin llegan mis vacaciones así que este blog se tomará un descanso hasta finales de septiembre. Pero antes de irme quería dejaros con un buen sabor de boca. La receta que os traigo hoy es uno de los platos más populares de la cocina tradicional griega, tan rico como la mousaka o el pastitsio aunque fuera de la península helénica no sea tan conocido. No me negaréis que el nombre no es bonito (precioso diría yo). El término Kokkinisto significa algo así como estofado en salsa roja. En realidad se trata de un guiso cocinado en una salsa aromatizada con especias y cuyos ingredientes principales son el tomate y el vino tinto (de ahí su nombre y su color).  Podemos preparar Kokkinisto casi con cualquier cosa, fundamentalmente carnes: cordero, ternera,  pollo o cerdo. Pero también hay Kokkinistos de pulpo que están igual de ricos. Lo mejor es que se trata de un guiso sencillo con un toque diferente. Como veréis lo más largo es la lista de ingredientes pero nos os asusteís, seguro que casi todos están en vuestra despensa. 


INGREDIENTES

Aceite de oliva virgen extra, una cebolla de tamaño medio, cuatro dientes de ajo, un pollo entero troceado, una lata mediana de tomate triturado (unos 400 grs), una cucharada colmada de puré de concentrado de tomate, dos hojas de laurel seco (pequeñas) o una grande, 1/2 palo de canela, dos clavos de olor, tres bayas de pimienta de jamaica, una cucharadita de orégano seco, 80 grs. de vino tinto, una cucharada de vinagre de vino tinto y media cucharadita de azúcar.

Pollo frito marinado en buttermilk -delicioso-

Por los mails que recibo ya sé que algunos esperáis como agua de mayo una nueva receta. No sabéis cómo me llenan de satisfacción esos comentarios aunque al mismo tiempo sienta también una responsabilidad muy grande que espero no defraudar. Me encanta cuando me escribís para contarme vuestras impresiones sobre lo que más os gusta o simplemente para perdirme consejo sobre algo y tengo que decir que me ha sorprendido muy gratamente comprobar que los más decididos a la hora de utilizar el correo sois los chicos así que esta receta de hoy va dedicada especialmente a todos vosotros. Gracias por estar ahí, por seguir este blog y por animarme siempre con vuestros comentarios, es muy gratificante.

Tanto como encontrarme con el premio Indalo de Diamante que me concedió el otro día Trini Altea. No sabéis que sorpresa tan agradable. Recibir el reconocimiento de una compañera y magnífica cocinera siempre es una satisfacción y un orgullo enorme. Los que no la conozcáis podéis pasaros por su blog para comprobarlo. Aunque agradezco enormemente el detallazo de Trini al pensar en mi para este premio, hace ya tiempo que decidí no participar en este tipo de cadenas porque me resulta imposible escoger a quién entregárselo después. Siempre me parecería que injustamente se quedan otros muchos compañeros en el tintero así que permitidme que simplemente lo comparta con todos vosotros y le de las gracias a Trini, otra vez.

Y bueno, volviendo al tema que hoy nos ocupa, hoy traigo otra receta de Tessa Kirós. Algunos pensaréis que quizá soy un poco exagerada pero como ya he confesado muchas veces, puede que mi absoluta admiración por ella tenga muy poco de objetiva, lo sé. Pero es que cuando pruebas una de sus recetas y te sorprende y luego pruebas la siguiente y te vuelve a sorprender y lo intentas de nuevo y otra vez se te escapa un ummmmmmm.... muy, muy, muy, muy largo, es imposible no enamorarse de su cocina. Y lo que más me gusta es que sus recetas te conquistan sin necesidad de utilizar espumas, deconstrucciones, escerificaciones ni ingredientes que parecen sacados de la lista de la compra de algún vecino extraterrestre. La cocina de Tessa conquista por sus sabores, por su exquisita sencillez, por su honestidad a la hora de cocinar. Nunca se olvida de nombrar a las personas de las que ha aprendido las distintas recetas.

Y lo que más me gusta de sus libros es que siempre incluye algún comentario personal que suele ser muy clarificador. Por ejemplo, la receta de pollo de hoy llamó mi atención porque Tessa decía que se la dió una amiga quien a su vez le aseguraba que esta forma de cocinar el pollo frito, muy popular en todo el sur de Estados Unidos, conseguía una carne más blandita y jugosa y puedo aseguraros que estaba en lo cierto. El pollo queda suave, suave al morderlo, un auténtico placer. ¿Queréis saber cuál es el secreto que utilizan los profesionales americanos del pollo frito? Pues muy fácil, dejar marinar el pollo en buttermilk. ¿En qué has dicho? ¿Butter, qué? Si, ya sé, ¿pero no acabas de decirnos que tu no eres de esas que llenan la lista de la compra con ingredientes extraterrestres? A ver bonita si te aclaras. Sí, lo sé, parece una contradicción pero no lo es. Es que detrás de ese nombre tan grandilocuente se esconde algo que todos tenéis en la nevera, seguro: Una mezcla de leche y zumo de limón, eso es lo que vamos a utilizar para marinar nuestro pollo. Ah vale, haber empezado por ahí. No os asustéis porque al contrario de lo que pueda parecer la receta es fácil, fácil y el resultado serguro que os sorprenderá.


El buttermilk en español suero de mantequilla o mazada (también llamado a veces suero de leche) es un ingrediente muy común en la repostería de los países del Este de Europa o de Estados Unidos. También es muy apreciado como bebida en la India, en los Países Bajos, Dinamarca o Alemania. Se trata de un producto lácteo de color blanco-amarillento, líquido, menos espeso que la nata, con un contenido bajo en grasa y de sabor ligeramente ácido. En realidad si montamos la nata en exceso ésta se separa en dos componentes: la parte grasa se transforma en mantequilla (si le añadimos las hierbas que más nos gusten tenemos una mantequilla casera con el sabor que nosotros queramos) y si escurrimos bien la mantequilla nos encontraremos con otra parte líquida que es nuestro buttermilk (suero de mantequilla). Si alguien alguna vez se ha pasado al intentar montar la nata, sin saberlo, habrá obtenido el suero que andamos buscando. Sin embargo, con este método se consigue poca cantidad por lo que en la actualidad bajo el nombre de buttermilk lo que se comercializa (en la mayor parte de los casos) es leche desnatada o semidesnatada a la que se le ha añadido bacterias de ácido láctico para conseguir un sabor ligeramente ácido mediante la correspondiente fermentación. Este es precisamente el proceso que vamos a emular para marinar nuestro pollo de un modo sencillo. Por supuesto, los que queráis comprar buttermilk en algún hipermercado o lo tengáis ya en casa, os ahorraréis este pequeño trabajo que bien merece la pena.

INGREDIENTES

 1 pollo entero troceado, 4 dientes de ajo, 2 tallos de romero, 500 ml de buttermilk ( ó 500 ml de leche semidesnatada tibia más 3-4 cucharadas de zumo de limón), 125 grs. de harina, 3-4 cucharaditas de pimentón dulce, aceite de oliva, unas rodajas de limón y 1 bolsa la plástico para congelar alimentos.

ELABORACIÓN

La elaboración es muy sencilla. Lo importante para conseguir una carne tierna y jugosa es el tiempo de marinado. Tessa recomienda dejarlo entre 12 y 24 horas. Yo hice dos tandas. La primera (la de la fotografía) estuvo marinando unas 14 horas y la segunda cerca de 30. Tengo que decir que la diferencia entre una y otra fue significativa así que os recomiendo dejarlo cuanto más mejor. Alrededor de 24-28 horas estará bien. 

Para hacer nuestro adobo necesitaremos 500 ml de leche semidesnatada y 3 ó 4 cucharadas de limón. Para obtener un buen resultado es importante que la leche esté tibia. No podemos utilizar la leche directamente del frigorífico. Mezclamos con una cuchara y dejamos reposar mínimo 15 minutos. Transcurrido ese tiempo observaremos que la leche adquiere una consistencia más densa y que se forman pequeños "grumitos" como si estuviera cortada.  Los que vayáis a utilizar buttermilk comprado omitís este paso y empezáis directamente aquí. 

Ahora vamos a troceando nuestro pollo. A mi además me gusta quitarle la piel así que si sois de los míos, este es el momento. Seguidamente añadiremos los dientes de ajo bien picados (es mejor utilizar un triturador) y las ramitas de romero troceadas, procurando repartirlo todo homogéneamente. Cuando tengamos listo el pollo, lo sazonamos, cogemos una bolsa para congelar alimentos y lo metemos dentro. Añadimos la mezcla de leche y el zumo de limón o nuestra buttermilk comprada. Cerramos bien la bolsa de manera que quede lo más ajustada posible. Así conseguiremos que todos los trozos de pollos estén cubiertos con el buttermilk. Metemos nuestra bolsa en un bol grande y dejamos macerar en la nevera durante 24 horas.  Ya véis que no es muy complicado. Cuesta más explicarlo que hacerlo.

Para freír el pollo una vez que esté listo necesitamos mezclar previamente 125 grs. de harina con 3 ó 4 cucharaditas de pimentón dulce. Tessa ponía sólo 2 pero yo utilicé 3 porque me parecía poco. Con 3 el resultado fue muy sutil. Si queréis más sabor añadir una cucharadita extra. Id sacando uno a uno los trozos de pollo de nuestra marinada y rebozándolos bien en la mezcla de harina y pimentón. No importa si algún trozo de ajo o de romero se queda pegado. A continuación los freímos en abundante aceite (como 2 ó 3 dedos). Para que se hagan bien por dentro sin que se nos quemen por fuera, el aceite no tiene que estar muy, muy caliente. Mi cocina de inducción tiene hasta 10 intensidades de fuego y yo utilicé el 5. Los dejé 13 minutos por cada y al sacarlos los puse sobre papel absorvente para eliminar el exceso de grasa.Y ya podéis lanzaros sobre ellos porque los trozos de pollo van a volar, nunca mejor dicho :)  Si os gusta podéis esprimir por encima un poco de zumo de limón.

Pero lo más importante no es la receta en sí, sino que os quedéis con la técnica para darle vuestro toque personal porque tiene mil posibilidades. A lo mejor queréis añadir otros sabores en el rebozado: una mezcla de vuestras hierbas preferidas, queso parmesano, curry, pimentón picante, maíz frito triturado, mostaza en polvo, etc... O tal vez queráis utilizar solo filetes de pechuga de pollo. Tessa nos da una idea para servirlos: dentro de pan de hamburguesa acompañados simplemente con un poco de lechuga y mahonesa. ¿Quién se puede resistir? Si hacemos los filetes finitos con 2-3 minutos por cada lado será suficiente para disfrutar de un manjar digno de dioses. No me digáis que no os he avisado.

Pollo en pepitoria

La pepitoria es uno de esos platos que nos recuerdan a la cocina tradicional de nuestras abuelas. Quién no ha oído hablar del pollo en pepitoria, aunque originariamente y hasta hace sólo unas décadas fuera la gallina la que se degustaba en esta preparación sin olvidar que también se conocen pepitorias menos famosas de cordero, cabrito, perdiz, conejo, liebre o pavo. Por cierto, sabíais que la gallina es un ave originaira de la India que llegó al Mediterráneo oriental hacia el siglo VIII a.C. para hacer compañía a las ocas, patos y pintadas que habitaban los corrales y surtían de carne y huevos a los egipcios, fenicios, griegos y otros pueblos de la región. Ellos la distribuyeron por el Mediterráneo.

Aunque la pepitoria es un guiso tradicional tipicamente español, el origen del término parece provenir del francés, idioma en el que "petite-oie" significaba oca o ganso pequeño, ya que en su versión francesa el plato se elaboraba con los menudillos de esta ave (alas, mollejas, corazón, yemas y cuello). De hecho también en algunas regiones de España, se llama pepitoria a los platos guisados con menudillos, asaduras de cordero o cabritos.

Aunque a juzgar por los ingredientes, entre los que no suele faltar el azafrán o los frutos secos, la creencia popular atribuye su origen a la cocina árabe aunque ya en el siglo XIII aparecen en recetarios hispanoárabes fórmulas que podrían ser el antecedente de este guiso. Lo que sí que es cierto es que su sabor gusta tanto a grandes como pequeño así que si todavía no lo habéis probado, esta es vuestra oportunidad.



INGREDIENTES

4 dientes de ajo, 3-4 rebanadas de pan (también sirve el pan bimbo), 35-40 grs. de almendras, sal, pimienta, 1 kg. de pollo limpio y en trocitos, 1-2 cucharadas de vinagre fuerte de vino, 1 cebolla mediana picada, agua, unas hebras de azafrán, una pizca de canela, 1 clavo, 3 ó 4 gramos de pimienta, 1 pizca de comino, 1 hoja de laurel, 2 yemas de huevo cocido (opcional)

En pirmer lugar ponemos a calentar algo de aceite en una sartén donde vamos a freir el pan, los ajos y en último lugar las almendras, retirándolos según se ballan dorando pero sin que se nos vayan a quemar. Los ponemos en el vaso de la batidora junto con las hebras de azafrán previamente tostadas, 3 ó 4 de granos de pimienta, una pizca de canela, 1 clavo, la punta de una chucharilla de cominos, sal y un poco de agua. Lo trituramos todo bien y reservamos.

Conejo agridulce

Hoy vengo otra vez con dos premios bajo el brazo. Para quienes tenemos un blog el mejor premio es sin duda saber que al otro lado hay gente que lee lo que escribimos, que entra de vez en cuando para ver lo que hemos publicado, en definitiva, que disfruta con nuestras recetas. Pero cuando el reconocimiento además viene de compañeros bloggeros, la satisfacción es si cabe todavía mayor, porque ellos mejor que nadie saben el esfuerzo, la dedicación y el cariño que se esconde detrás de cada entrada porque también es su pan de cada día. Así que estos premios valen su peso en oro, sobre todo por el cariño con el que se entregan, eso es seguramente lo más importante. Por eso es un placer recoger el Premio al blog más dulce que me ha otorgado Maleka y otro Stylish Blogger Award esta vez de manos de Calohe.




A Maleka ya os la presenté en el post anterior pero si todavía hay por ahí algún despistado os vuelvo a poner el enlace a su blog porque encontraréis en él cosas deliciosas. Hoy nos ha hecho un pan de pueblo rico, rico. Para visitarlo sólo tenéis que pinchar aquí. Gracias Maleka por pensar en mi otra vez, de corazón.

A Calohe seguramente ya la conoceréis casi todos porque es una veterana y porque su página es una auténtica joya, una delicia. La verdad es que este premio me llena doblemente de satisfacción porque el suyo fue uno de los blogs que yo seguía asiduamente antes de empezar a escribir el mío. Era y sigue siendo uno de mis preferidos. Por eso ver que ahora es ella la que se acuerda de mi me llena de satisfacción. Gracias Calohe, no sabes la ilusión que me ha hecho. Y para que no os perdáis las cosas tan deliciosas que prepara podéis seguirla aquí. Hoy nos propone una empanada estilo Mondoñedo, deliciosa.




Me vais a perdonar que otra vez no vuelva a entregar los premios que me han concecido a ningún blog en particular porque creo que todos os lo merecéis.

Y ahora sí, vamos con la receta. Hoy os traigo otra receta de mi queridísima Tessa Kirós. Supongo que a estas alturas, con todo lo que os he hablado de ella, no debe quedar ya nadie que no la conozca pero si todavía hay algún despistado que no sabe quién es podéis echar un vistazo aquí.

No sé si os ha pasado alguna vez que habéis comprado un libro de cocina que tenía una pinta impresionante y cuando llegáis a casa emocionadísimos y por fin os sentáis a ojearlo con calma, descubrís que las recetas no son lo que os esperábais. Vamos que el libro en cuestión resulta ser un fiasco. A mi por lo menos sí que me ha pasado. Lo que no me había sucedido nunca hasta ahora era la situación inversa. O sea que compras un libro que te parece que está bien y cuando llegas a casa y lo ojeas con detenimiento descubres que está todavía mejor. Pues sí, eso es lo que me ha pasado con los libros de Tessa Kirós. Como por arte de magia, cada vez que los abro descubro nuevas recetas maravillosas que la vez anterior habían pasado desapercibidas. No dejan de sorprenderme a pesar de que los he ojeado ya todos mil veces. Me encantan.


Esta es una de esas recetas que desde el principio llamaron mi atención y el resultado la verdad es que está muy rico. Para los que no os guste el conejo os diré que según la propia Tessa Kirós se puede preparar igualmente con pollo troceado y sin piel así que animaros. ¿Qué versión os gusta más?

Delicioso risotto a la toscana para celebrar que estamos en la semifinal

Bueno, hoy tengo varias cosas que contaros así que empezaré por el principio. No sé si habréis notado algo diferente al entrar en el blog. He hecho un pequeño cambio, ¿lo adivináis? Sí, he suprimido la música de fondo muy a mi pesar. Así la mamá de Martín ya no tendrá que quejarse porque le despierto al niño cada vez que entra a leer el blog.

Bueno y ahora a lo que toca, celebrar el pase a semifinales de la selección española de balonmano. Ayer ganaron a una de las favoritas, Islandia (actual subcampeona olímpica y medalla de bronce en el último europeo) y se aseguraron así el pase a la semifinal. Estos chicos juegan como los ángeles. Aunque por su aspecto físico uno se los imagina más como héroes griegos de la antigüedad, sin el taparrabos, claro (je,je,je). Les pasaron por encima como una apisonadora. Teníais que haber visto el primer tiempo: sensacional. Al descanso se fueron con diez goles de diferencia en el marcador. Luego los islandeses se pusieron las pilas pero ya nada pudieron hacer para evitar el aplastante 32-24. Estos chicos son sensacionales, están hechos de otra pasta, como todos los grandes deportistas. Para que os hagáis una idea basta decir que dos de los mejores jugadores de nuestra selección (Alberto y Raúl Entrerríos) perdieron a su madre (todavía joven, con 60 años) el pasado 25 de diciembre. El duro golpe impidió que estuvieran presentes en la fase preparatoria del mundial. Desde entonces apenas si han pasado unas semanas y su enorme profesionalidad, su tenacidad y su capacidad de superación han sabido doblegar el dolor para sacar lo mejor de si mismos. Seguro que su madre, donde quiera que esté, se sentirá muy orgullosa de ellos. Lao Tse dijo en una ocasión: "Aquel que obtiene una victoria sobre otro hombre es fuerte pero quien obtiene una victoria sobre sí mismo es poderoso". Ojalá su esfuerzo y el de todos sus compañeros se vea recompensado, se lo merecen. Mucha suerte y gracias por hacernos disfrutar con vuestra magia.

Y para celebrar, como se merece, semejante acontecimiento (desde 2005 en que nos proclamamos campeones del mundo no estábamos en una semifinal), una receta igual de espectacular que el partido de ayer. Las imágenes en este caso no le hacen justicia, en absoluto, al resultado final. A pesar de que no es muy fotogénico este plato, creo que es el arroz más delicioso que he probado jamás, hasta la fecha. El vino le da un toque espectacular. Si no sabéis que preparar este fin de semana tomad nota, porque no os defraudará. Y claro, como no podía ser de otro modo, la receta está inspirada en uno de los libros de mi queridísima Tessa Kirós. Cómo, ¿que todavía hay alguien que no la conoce? Pues pinchad aquí y aquí. La verdad es que mi arroz a la Toscana no se parece en nada a la versión original, salvo por el toque del vino pero el resultado merece la pena compartirlo con vosotros proque es espectacular. La combinación de pollo y conejo con las setas, la longaniza, el vino... forman una mezcla de sabores explosiva. Animaros a probarla porque os va a sorprender, seguro.

Pollo con salsa de mostaza y puerros


Quienes seguís habitualmente este blog ya habéis podido comprobar que me encanta la selección española de fútbol y la de baloncesto. Lo que todavía no sabíais es que también adoro a los chicos de la selección de balonmano. La verdad es que me parece espectacular verlos jugar y me da pena que a pesar de las medallas que han cosechado para el deporte español la única vez que los pobres han acaparado la atención de la prensa fue cuando saltó la noticia del noviazgo de la infanta Cristina con el entonces jugador del Barcelona y de la Selección nacional, Iñaki Urdangarín. Y eso que en 2005 fueron CAMPEONES del MUNDO tras arrollar a Croacia en la final (40-34) con un equipo que jugaba como los ángeles con nombres como Mateo Garralda, Juanín García, Juancho Pérez, Rolando Uríos, Raúl y Alberto Entrerríos, David Barrufet, José Javier Hombrados, etc. No sé si alguna vez habéis visto un partido de balonmano pero es impresionante verlos lanzar en suspensión. Parece que estuvieran flotando cuando arman el brazo antes de tirar. De verdad, espectacular.

Y, ¿por qué os cuento todo esto? pues porque estos días en Suecia se está celebrando el campeonato del mundo de balonmano y nuestros chicos han pasado ya a la segunda ronda. Ayer jugaban contra la favorita, Francia (actual campeona del Mundo, de Europa y medalla de oro olímpica, ya véis poca cosa) y fueron capaces de empatar un partido en el que siempre estuvieron por detrás en el marcador. Vamos que el resultado supo a victoria. Los diez últimos minutos fueron de vértigo, estaban que se salían. Les metieron un parcial de 7-1. Si queréis lo podéis ver aquí. La semana que viene les esperan rivales difíciles: Noruega, Islandia y Hungría. Daneses e islandeses no han sufrido ninguna derrota en estos primeros partidos por lo que ya han demostrado que son un hueso difícil de roer. Ojalá nuestros chicos tengan mucha suerte y puedan luchar por las medallas, se lo merecen. Ya os contaré.

Bueno cambiando de tercio, hoy os traigo una receta bastante sencilla, rápida, con pocas calorías y un sabor estupendo, si como yo, sois de esos a los que les gusta el puerro. Perfecta para salir del paso airosamente en un momento. ¿Qué más se puede pedir? Que os guste. Espero que sí.



INGREDIENTES


3 muslos de pollo partidos en dos por sus respectivas articulaciones, 1 yogur natural con azúcar de caña de Milbona (Lidl), el blanco de 2 puerros, 1 chorrito de vino blanco, la medida correspondiente a la 1/3 parte del yogur de mostaza Calvé, sal, pimienta, 1 cucharadita de aceite de oliva virgen, un poco de mantequilla.



La receta es muy sencilla. Si la hacéis en olla superápida, como yo, en 6 minutos la tenéis lista. En primer lugar cortaremos cada muslo de pollo en dos partes, por las articulaciones. En nuestra olla ponemos una cucharadita de aceite de oliva y un trocito de mantequilla. El aceite evita que se esta última se nos queme. Seguidamente troceamos el puerro. Si al final queremos triturar la salsa no hace falta que lo hagamos con mucho cuidado sino procuraremos hacer todos los trocitos del mismo tamaño. Rehogamos durante medio minuto. Salpimentamos y rápidamente incorporamos los trocitos de pollo a los que previamente les habremos quitado la piel. Yo prefiero utilizar sólo los muslos porque las pechugas tienen un punto de cocción diferente y no nos quedarían tan jugosas. Rehogamos durante medio minuto hasta que la carne se selle bien por todas partes pero sin coger color. Queremos que nos quede blanquita. A continuación incorporamos un chorrito de vino y dejamos rehogar hasta que se evapore el alcochol (un par de minutos). En ese momento añadimos nuestro yogur natural y mezclamos. Cogemos como medida el vaso del yogur y le añadimos al guiso 1/3 parte de mostaza Calvé. Cerramos la olla y esperamos a que suba. Yo la dejo 6 minutos antes de retirarla del fuego pero vosotros debéis guiaros por los tiempos de vuestra olla. Si es superápida (Perfect o Duromatic) con el tiempo que os he indicado os bastará. Sino tendréis que probar. Esperamos a que baje la presión y abrimos. Si queremos podemos sacar los trozos de pollo y triturar la salsa o bien lo servimos directamente, tal cual. Espero que os guste. Un besito.

P.D. A los que no os guste el puerro podéis probar a sustituirlo por champiñones y en la salsita cambiar la mostaza por curry en polvo. Está igual de rico. Los champiñones para que no se deshagan en vez de laminarlos, simplemente cortarlos en dos o en cuartos dependiendo del tamaño. Os quedará un platito muy rico.

Pollo a la riojana


Hoy quiero compartir con vosotros esta forma de guisar el pollo que es muy típica de La Rioja. Como ya os habréis dado cuenta en nuestra cocina hay un ingrediente que no puede faltar nunca, el chorizo. Para que os hagáis una idea os diré que tengo una amiga que es de Aragón y está casada con un chico de Logroño y se queja siempre de que cuando cocina su marido le añade chorizo a todo y claro así es muy difícil mantener la línea y no caer en la tentación de rebañar el plato. Aunque de vez en cuando no viene mal darse un pequeño homenaje. Y si es con embutido riojano mucho mejor. Ya os he dicho alguna vez que nuestra industria chacinera es de las mejores de España. Algunas carnicerías elaboran el que probablemente sea (como dice algún cartel) el mejor chorizo del mundo. Asi que si queréis probarlo, esta es una buena oportunidad.



INGREDIENTES

1 Pollo sin piel y troceado, 1 trozo generoso de chorizo riojano picante y más bien fresco, 1 lata de tomate natural triturado de tamaño mediano, 6-8 pimientos rojos de bote en tiras, un chorro de vino blanco, sal, pimienta, aceite de oliva, romero, tomillo, 2 dientes de ajo y si se quiere unas patatas fritas en daditos como acompañamiento (opcional).

Pollo en escabeche

Como sigo sin ordenador, hoy otra entrada programada. Un plato que me hace retroceder a la infancia. No recuerdo un sólo verano en el que mi madre no nos prepara un delicioso escabeche y es que, con el calor, nada mejor que un plato bien fresquito que podemos tener hecho de antemano. Este año todavía no habíamos comido ninguno y estos días me ha tocado prepararlo a mi. Como quería elaborar mi propia versión del escabeche decidí echar un vistazo a mis libros de cocina y sorprendentemente ni siquiera en los manuales antiguos aparecían muchas recetas de este tipo. Sin embargo el escabeche es un clásico de nuestra gastronomía nacido de la necesidad de conservar los alimentos en una época en la que, a falta de modernos frigoríficos como los actuales, resultaba imprescindible ingeniar la manera de conservar durante más tiempo las viandas perecederas. De esta necesidad nacieron también los ahumados, los salazones, las conservas en manteca o aceite. Gracias a ello hoy podemos disfrutar de platos deliciosos como el que os traigo. Son esos sabores tradicionales con los que disfruta toda la familia. He querido compartirlo con vosotros porque me parece una pena que este tipo de recetas se vayan olvidando cuando resultan especialmente deliciosas en verano. La versión que os traigo está inspirada en un libro de cocina muy interesante titulado "La cocina popular de Málaga". Está lleno de las recetas que se cocinan en los fogones de esa tierra tan maravillosa y como muestra el escabeche de hoy que, de verdad, si pudiérais probarlo, está delicioso.

INGREDIENTES

1 Pollo grande ya limpio y troceado, 1/2 ligro de vino blanco, 1/2 litro de vinagre de vino blanco, 1/2 litro de aceite de oliva virgen extra, 2 hojas de laurel, 4 dientes de ajo (sin pelar9, 1 zanahoria, tomillo fresco (al gusto), romero fresco (al gusto), pimienta negra en grano (al gusto aunque debe ser abundante


ELABORACIÓN

Es un plato sencillo. Sólo tenéis que sofreir el pollo para sellar la carne. A continuación salpimentamos y sacamos de la cazuela. Es mejor hacerlo en dos tandas. En la misma cazuela donde hemos rehogado la carne salteamos la zanahoria cortada en rodajitas durante un par de minutos. A contuinuación añadimos la carne y seguidamente los líquidos, los dientes de ajo, las hierbas aromáticas y los granos de pimienta negra. Dejamos cocer durante 15-20 minutos y retiramos del fuego. Tapamos bien la cazuela y dejamos reposar así durante media hora. Pasado ese tiempo podemos destapar la olla. Dejamos enfriar y metemos a la nevera. Es mejor dejar reposar un par de días antes de probarlo (si podéis) porque de ese modo se asientan los sabores y el resultado es, si cabe, más delicioso aún. Espero que os guste porque es una delicia. El escabeche se puede elaborar incorporando también otros vegetales o añadiendo sólo aceite y vinagre al puchero y también está igual de delicioso.